Arturo Sandoval en Teatro Nescafé de las Artes: Un genio frente a nuestro ojos y oídos
9 de agosto 2022.

Por Paulo Domic.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

El maestro Arturo Sandoval se presentó anoche en el Teatro Nescafé de las Artes, en un show en el que dictó una verdadera cátedra musical. Rodeado por músicos de primerísimo nivel, el cubano abrió así una gira por Sudamérica que luego pasará por Perú, Argentina y Brasil, para luego retornar a los Estados Unidos a presentarse diez, sí, diez veces en el legendario club de jazz Blue Note de New York. Ante nosotros tuvimos a un patrimonio viviente de la música que, junto a su impresionante banda, brindó un espectáculo inolvidable en el que demostró su alucinante genialidad ante un teatro que se repletó hasta la última de sus butacas.

Arturo Sandoval es uno de los nombres más respetados del jazz a nivel mundial. Dueño de una gran técnica, tanto en la trompeta como en el piano, el cubano ya tiene más de cuatro décadas sobre los escenarios, sumando una enorme cantidad de reconocimientos internacionales. Comenzó el estudio de la trompeta a muy temprana edad, con solo 12 años. Su primera agrupación, llamada Irakere, junto al saxofonista Paquito D’Rivera y el pianista Chucho Valdés, destacadísimos músicos a nivel planetario, se hizo muy afamada en su Cuba natal, y también se volvió una sensación en Estados Unidos.

Luego se convirtió en uno de los alumnos más destacados del gran Dizzy Gillespie, de quien aprendió muchísimo del arte que lo ha hecho un grande del jazz. Tomó el báculo que dejó el maestro al partir de este mundo en 1993 y hoy, a sus 72 años, ya se ha vuelto una figura tan legendaria como su mentor. La versatilidad de Sandoval lo lleva mucho más allá del jazz, desarrollando una carrera paralela ligada a la música clásica. Allí ha interpretado piezas de Hummel y Mozart, llenando salas de conciertos alrededor de todo el mundo. Ha sido ganador de 10 premios Grammy, 6 premios Billboard, un Emmy e incluso una Medalla Presidencial de la Libertad entregada por Barack Obama. Sólo algunas de las condecoraciones que ha recibido Sandoval a lo largo de su carrera.

Para esta gira se rodeó de músicos de supremo nivel. Profesionales de excepción con los que disfrutan mucho la música sobre el escenario. Lo acompañan Maxwell Haymer en piano, Michael Tucker en saxo, William Brahm en guitarra, Maximilian Gerl en bajo, Mark Walker en batería y Daniel Feldman en percusión. Monstruos de virtuosismo apabullante, capaces también de matizar con sutileza y elegancia fantásticas.

Luego de una intro a cargo de su banda, en la que cada uno tuvo espacio para el lucimiento personal, los miembros que acompañan al maestro presentaron sus magníficas credenciales musicales, a través de un despliegue impresionante de virtuosismo y clase musical. Luego de ello, el saxofonista Mike Tucker saludó al público y pidió un aplauso para recibir en el escenario a Arturo Sandoval, quien ingresó saludando cordialmente a los recientes y posteriormente presentando uno a uno a los músicos que forman su banda, destacando la experiencia que varios de ellos tienen como profesores del Berklee College of Music de Boston.

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Partió así una fiesta en la primera pieza que interpretaron, donde la percusión era la principal fuerza de movimiento en una samba que nos transportó a cálidos paisajes de Brasil, y en la que el maestro se lució tanto en la trompeta, como con su sintetizador. Un inicio lleno de ritmo y alegría para dar la bienvenida al público que abarrotó el teatro y que le regaló generosamente sus aplausos.

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Hizo una introducción bastante extensa para contar la historia de “El Manicero”, un clásico de la música popular cubano que interpretó con toques funky. Hizo participar a la gente con un picaresco coro que decía: “mami donde quiere que le ponga el cucurucho… de maní”, que causó la risa y mayor compromiso para cantar por parte del público. La versión luego desembocó en una salsa donde hizo gala de sus dotes en el canto y mostrando una envidiable forma física para bailar con ya más de siete décadas encima. Además se puso frente a las timbaletas y brilló mostrando también una gran habilidad en la percusión.

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Luego cantó “Smile” de Charles Chaplin. Contando la historia de cómo la escribió el británico en 1936. Ahí el ambiente se hizo suave y melodioso, su trompeta sonó con dulce melancolía, postergando el virtuosismo y poniendo un sentimiento único en su interpretación. Las luces suaves acompañaron perfectamente la apacible melodía y la sentida ejecución musical por parte del septeto.

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Después de este íntimo momento, invitó a la destacada intérprete Andrea D’Arriarán a cantar “Route 66”, un swing en el cual se desenvolvió perfectamente en lo musical, algo nerviosa en lo escénico. Y claro, estar en las mismas tablas que una leyenda viviente del jazz, es una instancia única y que probablemente nunca podrá olvidar. Elegantemente ataviada de negro, la chilena cantó en forma perfecta este clásico de la música universal.

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El espectáculo de Arturo Sandoval tiene mucho de teatral. El maestro se comunica mucho con el público, monologa, reflexiona, recuerda, interactúa y bromea. Se apodera totalmente de la escena, con un carisma muy especial que lo transforma en un personaje aún más atractivo. Cada canción para él tiene una historia, y la cuenta. Es un narrador por naturaleza, que relata primero con palabras y luego con melodías cada pieza que interpreta. Muy poco han pasado los años por su destreza musical y su lucidez. Su vigencia es total y absoluta, es un hombre que aún tiene un legado gigantesco que seguir dejando a través de la música en cada teatro que pisa a lo largo y ancho del mundo.

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Dos horas de música de nivel insuperable fueron las que pudimos vivir y sentir en esta nueva fecha de Santiago Fusión. Una cita con un genio, un artista completo y que pese a su sobrenatural talento y virtuosismo, se para frente a nosotros con humildad, buen humor, respeto y mucho cariño. Un espectáculo que se pasea por la música de todo el mundo, que no pierde el sentido del entretenimiento, pese a lo cerebral de su espíritu. Una fiesta que cualquier persona, conocedora o no del jazz, puede disfrutar ya que se basa en un repertorio que no busca ser exclusivo ni elitista, sino conectar con todos los presentes a través de las notas perfectamente ejecutadas por parte del maestro Arturo Sandoval y su excelso grupo de músicos.

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