As I Lay Dying en Blondie: Retornar de las cenizas
12 de septiembre 2019.

Por Rodrigo Guzmán.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

Había expectación por el regreso de As I Lay Dying a Chile. Esto tuvo varias razones: Unas relacionadas con el estatus con el que cuenta el conjunto estadounidense, pues As I lay Dying es considerado uno de los mayores exponentes del metalcore a nivel global. Otras, con la promoción del próximo trabajo de estudio de los sandieguinos, fundamento directo de este tour. Y por último, con el conocido y polémico episodio que protagonizó Tim Lambesis, vocalista y miembro fundador del conjunto, al ser condenado por intento de homicidio contra su ex mujer, Megan Lambesis. Este hecho produjo la cancelación de varios conciertos programados por la banda en lugares como España y Estados Unidos debido a las protestas. Y aquí, en Santiago, todo podía pasar.

Sin embargo, y tal como la costumbre lo dicta, antes de la presentación de Lambesis y compañía una agrupación local llegó a encender los primeros fuegos de una noche cargada a las flamas. A eso de las 20:00 hrs, el conjunto nacional Target dio inicio a la velada presentando un sonido metálico que trajo a la memoria la impronta de Meshuggah, pues la conjugación de riffs pesados, tempos alterados y una voz muy similar a la Jens Kidman, hicieron que la propuesta del conjunto santiaguino sonara tal como la de Fredrik Tonderthal y compañía. A diferencia de la esencia grooveada y sincopada de As I Lay Dying, lo de Target fue mucho más djent (o post death metal, como se autodenominan) tanto en la atmósfera como en la matemática que fundamentó los constantes cambios de ritmos a lo largo de sus temas. Algo más de unos 25 minutos fueron suficientes para presenciar una presentación intensa, pesada y correctamente ejecutada, cuya reiterada apelación a la nacionalidad chilena por parte del vocalista Andrés Piña, en el mes de la patria (o lo que esto signifique), fue el elemento más llamativo del colectivo santiaguino, junto a los atípicos patrones rítmicos utilizados por Target.

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Tras la presentación de los nacionales, vino el turno de Tim Lambesis y compañía. Luego de un polémico receso que se extendió por algo más de tres años, los sandieguinos volvieron a pisar tierras nacionales en una discoteque Blondie que estuvo a punto de agotar su máxima capacidad.

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A las 21:00 hrs, As I Lay Dying se plantó sobre el tablado de Blondie para interpretar sin más “Washed Away”. El espíritu de Awakened (2012) se manifestó de inmediato, entre el trash y el death metal junto a las características melodías vocales tejidas por Josh Gilbert, marca de estilo de los sandieguinos en particular y del metalcore en general. Tras esto vino, una versión de “Meaning Tragedy”, cargada al break down, otro elemento que define el sonido de Lambesis y compañía, cuya presencia fue transversal a todos los cortes interpretados por los estadounidenses. Asimismo, el mosh se intensificó hasta niveles críticos con la puesta en escena de “An Ocean Between Us”, cuya solidez y rapidez fue acogida por el público de manera intensa y salvaje. El bombazo continuó con “Trought Struggle”, junto a ese breakdown endemoniado que da inicio a la secuencia. “Within Destruction”, “Parallels” “Forsaken” y “My Own Grave” se dejaron oír con la misma intensidad, confirmando así un setlist cargado a la velocidad y la contundencia que se ajusto a la perfección a la melodía de y en los coros. Asimismo, Lambesis y compañía se dieron tiempo para mostrar nuevo material, extraído del próximo lanzamiento Shaped by Fire, programado para el 20 de septiembre. “Redefined”, “My Own Grave” y el corte que da título al álbum fueron las novedades mostradas por los sandieguinos, demostrando así que el paso del tiempo no pasa por ellos, pues mantienen los recursos musicales que los hicieron mundialmente conocidos.

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De este modo, con sonidos, tempos, melodías y recursos técnicos más bien similares, As I Lay Dying rindió tributo a su propio aporte a la escena del metal moderno, bien enmarcado en la década 2000-2010. Si bien los característicos armónicos de guitarra y la voz de Lambesis tendieron a difuminarse entre el barullo general del sonido metalcore, se podría decir que el de los estadounidenses fue un concierto correcto, equilibrado en su setlist y tan brutal y grooveado como emotivo, cumpliendo así con las expectativas generales del público que acudió a presenciar su retorno a tierras nacionales. A fin de cuentas, es eso lo que el fiel escucha desea oír, pues si las tendencias cristianas de As I Lay Dying nunca fueron impedimento para que su música fuera recepcionada por parte de un público que no se interesa por la religión, tampoco lo serían los impulsos homicidas de Lambesis, quien de todos modos pagó su condena, además de pedir perdón públicamente. Ante esto, las interrogantes se multiplican al momento de pensar en la posibilidad de disociar la obra de su autor, dilema que Roland Barthes zanjó hace algo mas de 50 años, pero que al día de hoy, no deja de generar más y más polémica ante los avances del feminismo y la lucha contra la violencia de género.

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Setlist:
Washed Away
Meaning Tragedy
An Ocean Between Us
Trought Struggle
Within Destruction
Redefined
The Sound of Truth
Forsaken
Shaped by Fire
Condemned
Darkest Night
A Greater Foundation
Parallels
My Own Grave
94 Hours
Separation/Nothing Left
Confined

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