Por Jorge Fernández.

El año 2019 recién estaba tomando forma, mientras los descuentos del verano se iban extinguiendo poco a poco en un mar de olvido. El lugar era Viña del Mar y el escenario la Quinta Vergara. Los protagonistas eran los considerados una boy band que de jóvenes ya les queda poco, por cierto. Pero lo curioso no era el éxito arrollador que enmarcó la presentación de Backstreet Boys, sino las innumerables pancartas (cuando se podían mostrar) con gestos de amor incondicional a estos cinco amigos que iniciaron su carrera musical en Orlando, Florida. Una de ellas, la más significativa para dimensionar la envergadura de su fanatismo decía algo así como “Ahora sé por qué mi mamá me puso Brayan”. Así tal cual, con letras superpuestas, cual imitación local de un nombre con impronta anglosajona. Y lo mismo hubiese representado si en vez de Bryan hubiese estado el nombre de Nick o de Kevin. Es que los noventa fue la década en que Backstreet Boys era una de las bandas más importantes en el mundo del pop y nadie quiso (o pudo) quedar indiferente ante la arremetida magistral del quinteto estadounidense.

El espíritu juvenil parece que nunca muere. A pesar de los años que pasen. Así es como Backstreet Boys lo ha dejado claro en sus presentaciones alrededor del mundo y con más de 25 años de carrera. 27 para ser más exactos si es que queremos resaltar ese número cubierto de legendaria mística juvenil. Luego de un año, la banda vuelve a nuestro país con un nuevo disco bajo el brazo, y antes de maravillarnos con su, seguramente, increíble espectáculo en el Estadio Bicentenario La Florida, refrescaremos la mente ansiosa de los fanáticos a punta de recuerdos en torno a la brillante carrera de la agrupación.

Si bien, BSB dio sus primeros pasos por allá por 1993 no fue sino después de tres años que publicaron su primer disco homónimo. El éxito fue inmediato y poco a poco conquistaron los distintos mercados a nivel mundial. Y cómo no si de este primer material ya emanaron canciones brillantes como “We´ve Got it Goin´on”, “Quit Playing Games (With My heart)” y la inicial “I´ll Never Break your Heart” solo por mostrar un pequeño puñado.

La dificultad del segundo disco no existió para estos artistas, pues si bien miraban al mundo desde el pináculo en el que su placa mater los había dejado, Backstreet Back (1997) no hizo más que refrendar por qué estaban donde estaban. De aquí salieron éxitos de todas las listas habidas y por haber tales como “Everybody”, “As Long as you Love me” y “All I Have to Give”.

La trilogía gloriosa de la agrupación se completó con Millenium (1999), disco con el cual dieron termino a una década cargada de popularidad, dejando otra cantidad de temas emblemáticos que se disfrutan hasta ahora. De esta tercera placa destacan canciones como “I Want It That Way”, “Show Me The Meaning of Being Lonely” y “The One”.

Los años pasan y la juventud se vuelve más recia. Tal vez no muere, pero se moldea conforme los tiempos y las relaciones que mueven al ser humano. Así el nuevo milenio empezó, en medio del indiscutible éxito, a jugarles una mala pasada. Si bien, potencialmente, la banda seguía viva y dominando la esfera musical en torno a su contagioso pop, los aires comenzaron a oscurecerse luego del disco Black and Blue (2000). Entre saltos intermitentes, descanso como banda, problemas de adicción por parte de A.J. y el inicio de Nick Carter como solista se fueron diluyendo en el tiempo las composiciones y el feeling del quinteto. Tanto así que luego del Never Gone (2005), Kevin Richardson decide dejar la banda en 2006. No obstante, es importante rescatar de este lustro y de ambas placas canciones que alcanzaron un protagonismo propio como “Shape of My Heart”, “More Than That”, “Incomplete” y “I Still…”.

Kevin regresaría recién en 2011. En el intertanto pasaron unos cuantos discos con la agrupación como cuarteto. De este pasaje extraño de la carrera de la banda donde se notaba la ausencia de uno de sus integrantes hay canciones, evidentemente menos populares que sus éxitos anteriores, entre las que cabe destacar, a modo de pincelada “Inconsolable” del disco Unbreakable (2007) y “Straight Through My Heart” del disco This is Us (2009).

El regreso bullado del quinto integrante se dio en torno a un disco recopilatorio de la agrupación en compañía de los otros eternos jóvenes del pop: New Kids On The Block. Algunos temas nuevos, pero no mucho que ofrecer, al igual que lo que pasó con In a World Like This, unos años después. La magia, al parecer, no era la misma, pero de igual manera es importante destacar una que otra canción. En este caso la homónima “In a World Like This”.

Pero los astros parecieron reunirse para subirlos una vez más a ese podio, por largos años olvidado. La fuerza de sus espectáculos, sumado a un muy buen y reciente disco tiene a los fanáticos en ascuas y ansiosos por verlos nuevamente en nuestro país. DNA se llama este último disco que también da nombre al tour y en él ya es posible visualizar futuros éxitos como el sencillo debut llamado “Don´t Go Breaking My Heart”.

Es una nimiedad lo que queda para ver un show que será magnánimo. Los motores ya se encendieron y el reloj marca su cuenta regresiva a la luz de la espera.

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