Por Ingrid Benavente

Hace unos meses se dio a conocer el regreso de un grande de la música a Chile, se trata de Beck, quien ya ha estado dos veces en nuestro país realizando exitosas presentaciones. El estadounidense llegará nuevamente a suelo nacional para compartir un único show el que se realizará el próximo 28 de noviembre en Teatro Caupolicán, fecha esperada con ansias por sus fans locales quienes aprecian y valoran la trayectoria del músico quien se caracteriza por interpretar un sonido experimental. El sello personal del compositor hizo que se convirtiera en toda una sensación en la década de los 90 y de paso revolucionó la música independiente.

No hay duda que Beck Hansen es uno de los artistas más originales e interesantes que ha surgido en las últimas décadas. Y cómo no si graba discos acústicos de fenomenales melodías, emocionales piezas de influencia folk, pasando por trabajos de arreglos complejos, mezcla rock, pop, folk, blues, country, psicodelia, funk, easy listening, noise, rap o jazz, por decir unos cuantos estilos. Esto solo demuestra que estamos hablando de un artista que sabe lo que hace y que tiene un bagaje cultural de cierto nivel para organizar tal amalgama.

Pero todo lo que logra el cantante se puede decir que lo trae en los genes ya que desde pequeño estuvo rodeado de música y arte ya que su padre David Richard Campbell, era compositor, director y arreglista musical. Por lo que solo siendo un joven a mediados de los años 80 empezó a actuar en locales de California y a grabar sus primeras producciones caseras, como la demo The Banjo Story. Ya en 1989 Beck llegó a Nueva York donde comenzó a moldearse como artista, luego volvió a California a interpretar su música con la acústica y la armónica. No pasó mucho tiempo para que lograra llamar la atención de Tom Rothrock y Rob Schnapf, quienes le pusieron en manos del productor Karl Stephenson para grabar en Bongload Records varios temas, uno de ellos, “Loser”, el que ya sabemos que lo llevó a la fama.

En su disco debut de 1994 Beck incluyó este tema con el que logró hacerse famoso en muchos países y desde ahí la historia se ha escrito del mismo modo, ya que a pesar de llevar tres décadas en el panorama musical y con 14 álbumes el compositor solo ha sumado éxitos y se debe principalmente a lo mencionado anteriormente, es decir, la presencia de una amplia gama de estilos como por ejemplo el soul, electrónica, funk y folk, que solo él sabe mezclar a la perfección. De hecho, esta versatilidad ha provocado que sea alabado por los críticos y además ha llegado a transformarse en uno de los músicos más destacados e idiosincrásicos de las décadas de los 90 y 2000.

Es sabido que el estilo de Beck es único ya que es conocido por contar con un enfoque irónico en sus composiciones además de realizar arreglos posmodernos, que incorporan samples, cajas de ritmos, instrumentos y efectos de sonido en vivo. Por otra parte, el artista tiene habilidad para combinar la crítica social con la experimentación musical lo que sin duda han sido una de las claves de su éxito. Por otra parte, se puede destacar que ha llegado a la cima con más de un álbum por ejemplo con Odelay (1996) y Sea Change (2002), los que han sido destacados por Rolling Stone y otras revistas musicales.

Pero eso es solo una pincelada si hablamos de su trayectoria, ya que Beck ha continuado su carrera musical con éxito a lo largo de los años, ganando múltiples premios Grammy, incluyendo el codiciado premio al Álbum del Año por Morning Phase en 2015. Entre lo más reciente del artista está su disco Hyperspace (2020), el que cuenta con la colaboración del rapero y músico Pharrell Williams quien habría escrito y producido algunos de los temas junto al también productor David Greenbaum. Recientemente, Beck se unió a The Chemical Brothers en una nueva canción para el próximo disco del acto electrónico.

Por ahora solo nos queda esperar para poder ver nuevamente a este monstruo de la música el próximo 28 de noviembre, ya que está más que claro que es un privilegio poder escuchar distintos estilos mezclados a la perfección algo que solo Beck puede lograr.

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