Cinco días en Estados Unidos que terminaron en una radiografía de la desmotivación y enojo que invade a los integrantes del sistema actual, desde el corazón del mismo. Cinco canciones para el combate, la introspección y la urgencia de sabernos un todo.

La suerte viene y va, haz tu suerte y hazte fuerte. Felipe Berríos empacó su perspicaz observación y terminó septiembre en Nueva York, la ciudad responsable de inspirarlo en esta nueva entrega nacida de un experimento en co-producción con Red Bull. Entre paseos, primer mundo y decepciones, se construye “Deli”, cortaduración que viene acompañado de un documental a estrenarse este martes 10 de diciembre.

El acomodo de la información y la opinión, la especulación en el arte, el elitismo, la búsqueda de atención en desmedro de la creación artística, la precariedad del trabajo, la explotación y autoexplotación, el agotamiento, la depresión, la impaciencia, el exitismo; situaciones conocidas en Estados Unidos y Chile, que se personifican en “Posta”, “Nene”, “Swerte”, “S.O.P” y “Hush Papi”, tracks que no olvidan el peso de saberse inserto en un sistema cruel, pero que no pierden el anhelo de espacios comunes y solidaridad.

“Este año ha sido bueno en lo personal y profesional. Mi familia creció, he tocado en festivales, he viajado por la música. Pero por alguna razón, también me he sentido desmotivado. ¿Por qué, si hay tanto que agradecer? Ahora creo que es por la naturaleza competitiva de hacer música en Chile. Aunque te toque ganar, sigue siendo una competencia”, dice el compositor de Bronko Yotte, apuntando a un modelo económico que turba todo rubro, incluso nuestras relaciones y el cómo nos percibimos.

“No todo es negativo, en todo caso. En las temáticas del disco, la contraparte de todo esto es la reivindicación de lo colectivo, lo solidario. Poder encontrarse con los vecinos y conversar de verdad”, justamente el proceso que vivimos como país al recibir “Deli”, un epé que invita a la reflexión, alimenta el enojo y da perspectiva para la construcción en comunidad.

Es un estado de ánimo complejo, hay rabia pero necesidad de agruparse. “Ahora que terminé el disco y lo empiezo a escuchar, siento que esto que yo expreso, le estaba pasando a mucha gente, que no estábamos locos”, concluye el responsable de este corto, que casi como crónica anunciada, refleja lo que tantos no fueron capaces de ver por décadas.

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Francisco Aguilar

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