Camila Moreno y su despedida en el Teatro Caupolicán: Conjurando la energía femenina
25 de mayo 2018.

Por Francisca Neira.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

La música es una de las artes que, quizá por su mayor difusión, más fácilmente nos conmueve; ya sea por la técnica de quien ejecuta, por la temática de las letras, por lo cercano de un show en vivo, pero nos conmueve. Camila Moreno, la cantautora chilena, hace todo eso y le suma el desgarro de su propia alma al performar, llegando a lo más profundo de los corazones de quienes la escuchamos, vemos y sentimos.

Lo de anoche en Teatro Caupolicán fue todo lo anterior y también la despedida en grande de los escenarios de una de las más reconocidas letristas e intérpretes que la música contemporánea de nuestro país ha dado. Para ello, estuvo acompañada de un grupo de músicos de lujo que participaron en distintos momentos de un show que, seguramente, quedará marcado por largo tiempo en la memoria de todos aquellos que llenamos el recinto de San Diego.

Pero vamos por partes: todo comenzó a eso de las 20.30 hrs con la presentación del trío Pupila Spectra quienes presentaron un show de cinco canciones que, acompañadas por la proyección de una serie de imágenes en movimiento. Así, dejaron en evidencia la psicodelia de su propuesta caracterizada por el sonido de una guitarra aguda a la que Diego “Cachorro” Perinetti sacaba verdaderos gritos en los punteos más altos y una profundidad particular que provenía del uso de bases electrónicas sumamente repetitivas apoyadas en la gravedad por las líneas de bajo y batería que no daban respiro ni pausa.

Pupila Spectra, a través de canciones como “Flotando Como un Pez” o “Gloria Lejana” retoma los sonidos de bandas noventeras que rescataron y reinterpretaron la tradición más psicodélica del rock, pero en una clave más amigable, más popera, si se quiere. Para los dos últimos temas presentados por la tripleta, subió al escenario Yanara Zarhi, cabeza de uno de los proyectos musicales que más expectación generan en la escena musical chilena, Las Brumas, entregándole complejidad al sonido de los teloneros y quedándose en nuestras mentes largo rato gracias al loop con el cerraron su presentación.

Sólido comienzo tuvo la noche, pero aquello solo sería eso: el principio de una jornada realmente memorable en la que no solo la música brilló, como era de esperarse, sino también toda una preocupación por la puesta en escena de un show que nos pusiera en alerta los cinco sentidos. Así, antes de la presentación de Moreno fuimos sorprendidos por un grupo de “robots” plateados e iluminados en rojo y azul que entraron desde distintas puertas del teatro para mezclarse mecánicamente con público quienes divertidos mirábamos (y grabábamos) a estos seres enmascarados que portaban pequeños orbes plásticos entre sus manos.

De pronto, todas las luces se apagaron, los músicos tomaron su posición sobre el tablado y, entre aplausos y vítores, aparece saltando entre los instrumentos la estrella de la noche enfundada en una especie de manto tribal/virginal. El sonido de un sintetizador colma cada rincón del Caupolicán y da inicio a una primera parte del concierto marcada por el predominio de la electrónica y el juego de luces que invitaba a bailar y hacer de la noche una fiesta interminable. Camila, consciente del momento que vivía, señala que “es tremendo hacer esto (…) quisiéramos alargar los segundos”, recordándonos que esta sería la última vez en mucho tiempo que podríamos disfrutar de ella, de su trabajo.

Natisú fue la primera de una larga lista de invitados que pasaron anoche por este mágico adiós. “Raptado” sonó entonces en dos de las voces femeninas más importantes de la escena nacional, acompañadas de una suave guitarra y del coro incansable y respetuoso de los cientos de asistentes a la cita. A Natisú le seguiría Javier Barría, para una íntima interpretación de “Esta Noche”, en un dueto de piano y guitarra; Ana Tijoux para poner en marcha una frenética “Yo Enterré” que nos apretó a todos las tripas y el corazón; Lisandro Aristimuño que, desde el otro lado de la cordillera vino a acompañar a Camila en “Lo Cierto” (aunque nuevamente el coro de asistentes se robó el protagonismo) y Natalia Valdebenito rapeando sagaz “no lo hagas, no lo digas” en medio de “Millones”.

Mención aparte merece la invitación de Camila a subir al escenario a Javiera López, secretaria general de la Fech, quien se explayó en torno a las demandas del movimiento feminista universitario e invitó a todos los presentes a formar parte de este, a abrir las mentes, a apoyar la causa. El aplauso fue cerrado y el discurso totalmente alineado con lo que minutos antes Moreno había señalado: que esta noche la invitación era a “conjurar la energía femenina”, esa que está presente en todo y todos, no solo en las mujeres. Esto terminó con Camila cantando a capella, solo acompañada por el público, una lindísima versión de “Cosas Que No” que abriría uno de los momentos que marcaron a fuego la emoción de la noche, ya que todos sobre el escenario se “desenchufaron” y en forma totalmente acústica, apoyados nada más que por un pequeño micrófono ambiental, se hicieron escuchar en un Caupolicán lleno, vendido en su totalidad. Notable fue en este momento la aparición de Manuel García, quien se rindió a los pies de la protagonista de la noche tras la presentación en conjunto de “Cuatro Heridas”.

Lo de anoche fue una fiesta y un homenaje, todos los que estuvimos ahí participamos de una ceremonia de despedida en la que cada pieza presente fue fundamental. No había tristeza ni nostalgia en la voz de Camila, todo lo contrario, hasta sorpresas de fiesta infantil volaron dentro de pequeños globos terráqueos desde el escenario hacia el público. El desgarro de la voz de Moreno se conjugó a cada segundo con el baile y el frenesí, nos entregó lo mejor de sí misma, nos dejó con gusto a poco (después de casi dos horas y media), nos subió a una montaña rusa de emociones y, al final, nos dijo “hasta pronto”. Miro mi brazo y tengo la piel de gallina. Pienso que una despedida no es más que la posibilidad de un reencuentro.

Setlist:
Intro / Bath
No Parar
Incendié
Bailas
Raptado
Sin Mi
Esta Noche
Cosas que No
Sabré
Cuatro Heridas
Panal
Los Momentos
Piedad
Tu Mamá Te Mató
Yo Enterré
Lo Cierto
Libres
Millones
Cae y Calla
Máquinas

Encore:
Te Quise
Un Bordado
Ojos Azules

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