Creamfields Chile Abril 2022: Let’s make some fucking noise
Espacio Riesco, 9 de abril 2022.

Por Jaime Farfán.
Fotografías por Creamfields.

Toda una experiencia para vivir. Escenarios gigantescos. Luces y colores estrambóticos. Cientos de comodidades. Música, desde todos los rincones, y vibración en cada cuerpo. Más de diez horas de fiesta continua, en lo que anunciaban sería un espectáculo atómico, y un cartel incluyendo lo mejor de la escena electrónica internacional y nacional, se desplegaron en Espacio Riesco, en una nueva versión del reconocido Creamfields.

El festival, que celebró su versión número 16 en Chile, sin lugar a dudas ya forma parte de nuestra identidad como país. Los seguidores, obligados a bajar las revoluciones por varios años debido a la pandemia, estaban rebosantes de energía. Y la producción, dispuesta a cumplir. Para este, se anunciaron tres fechas. Esta primera, el 9 de abril, precede la jornada doble de noviembre, programada para el 5 y el 6.

Y como introducción, en un hermoso día soleado de finales de verano, fue un regreso triunfante. El plato principal, un line-up potente, encabezado por los gigantes Diplo, Don Diablo y los favoritos de Claptone, salpicado con las nuevas propuestas de Solardo, Lost Frecuencies y Tchami. No falta por su lado la producción local, de la mano de la mística Valesuchi, el DJ Javier Labarca y los dinámicos ritmos de los SickBastards. Son más de 50 artistas, distribuidos por los cincos grandes escenarios dispuestos por el recinto de Ciudad Empresarial.

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Porque además, si hubo un punto fuerte aparte de la parrilla musical, fue la impresionante disposición de los escenarios. Si había una industria con ganas de regresar era la artística y esa intención de reencantar al público se nota en el montaje de la escenografía. Destaca obviamente el clásico Main Stage, un colosal conjunto de decenas de pantallas, luces y juegos de láser, dispuestos en 180° a lo largo de tres grandes torres que contrastaron con el atardecer capitalino. Pero los otros cuatro – Alternative, Cream, Groove y el auspiciado por Budweiser – tenían de por si su encanto propio, ayudados por el regreso al Espacio Riesco, lo que permitió mezclar amplios espacios externos con las fiestas indoor donde el ritmo explotaba dentro de los galpones.

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Teníamos grandes expectativas respecto a la jornada. A pesar de que en principio el line-up tuvo algunos contratiempos, con la bajada de Malaa, B. Traits y Noisecontrollers, los tiempos se ajustaron sin problemas y la música no paró, en ninguno de los escenarios, desde la apertura de puertas a las 13:00 hrs.

El encargado de abrir la jornada fue el DJ chileno Ignition Ross, quien en el Groove Stage sacó los primeros pasos con su dinámico y energético Bass, aunque finalmente decanto por quedarme con el atrapante show de los SickBastards, que hacen arder los juegos de luces led del escenario Alternative. Esta dupla de Hardstyle Raw, compuesta por DR ZATA y Demolisher, mantiene la sala en movimiento con beats robustos, duros y afilados en los agudos, mientras la bulla se eleva a todo volumen gracias al apoyo de MC Mike, demostrando la fuerza y potencia del sonido 100% nacional.

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Para bajar un poco las revoluciones me acerco al Cream Stage, mientras las distintas tonalidades del house de Javier Labarca dan paso a los psicodélicos colores de Love 00. El dúo compuesto por el DJ y productor Franko Paredes con la DJ y actriz Stephanie Byrt, seducen por momentos a los asistentes en un escenario abierto, donde sus notas ampliamente extendidas, sonidos acústicos y texturas tribales, reúnen grupos diversos que tienen bastante espacio para bailar a sus anchas.

A medida uno avanza por las distintas inmediaciones del Espacio Riesco, destaca que aparte de las atracciones principales, se ofrecieron variadas entretenciones y opciones. No solo diversos estilos musicales, también amplios stands para comprar comida y tragos preparados, bares, lugares cómodos para comer y descansar a la sombra. Menciono igual la comodidad respecto a los puntos de hidratación y baños, que no presentaron signos de colapso a lo largo del día. En cuanto a los protocolos de salud, impresionaba estar todo en orden, aunque seamos sinceros: nadie ocupó mascarilla.

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Moviéndome para presenciar el impresionante Main Stage, nos recibe el conquistante DJ set de Vito Méndez, quien proveniente de los Países Bajos trae sonidos reconocibles y favoritos de los oídos locales, dadas su inspiración en el moombahton y el hardstyle. Así que el ritmo del dembow y algunos clásicos del reggaetón brotan a destajo de las torres de parlantes, intercalados con algunas interesantes producciones propias, como la reciente “Medusa” y “Rebirth of Sound”. Poco después, lo mismo harían la ucraniana Juicy M y el electrohouse de Julian Jordan.

Siguiendo con la onda urbana, pasamos a darnos una vuelta por el Alternative Stage, donde también desde los Países Bajos el conjunto de Afro Bros, despliega la exitosa fórmula que los llevó a colaborar directamente con J. Balvin y Sebastián Yatra. Luego salto a atraparme con los ritmos oscuros y misteriosos de Valesuchi. La productora nacional, regresa de Brasil a la capital a demostrar los aprendizajes que le ha dejado una carrera internacional explosiva, y como sabe manejar una rave. Sonidos flexibles, versátiles, que beben de variadas raíces, desde el soul y funk hacia el Deep house es lo que entrega la DJ chilena, en poco más de una hora.

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Ya cayendo la noche, Tchami transforma el escenario principal en una iglesia, con grandes visuales de vitrales y catedrales. Así la mesa de DJ pasa a ser un altar cuando el francés sube a demostrar su nombre en el Future House, sacando intrincados ritmos que conectan a los asistentes en una experiencia espiritual. Cansados, vamos a quemar los últimos cartuchos con el tech house de Solardo, quienes desde Manchester traen su música electrónica dinámica, amigable con el oído del público, los que repletan el lugar esperando el inminente show de Claptone.

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Como cabeza de cartel, sin cuestionamientos, Diplo mostró porque es tan reconocible en la escena. Mezclando himnos del EDM entremedio de sus frenéticos beats, el estadounidense se desplaza como camaleón entre los estilos, fusionado culturas y ritmos sin dificultad, con un set progresivamente más pesado, con varios remixes repletos de bass y hard house. De todos los presentes fue el que demostró mayor capacidad para manejar grandes arenas, y con visuales simples, solo dejó que la música golpeara, y golpeara fuerte. Así, fueron saliendo los últimos pasos, en lo que fue el tremendo ritual de liberación de energía de este Creamfields Chile 2022 de abril. Un día redondo, que nos deja ansiosos esperando el próximo noviembre, para hacer que todo valga en una ocasión más.

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