Dream Theater en Movistar Arena: Escenas de una imborrable memoria
15 de diciembre 2019.

Por Paulo Domic.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

Hace 14 años atrás, en un cálido diciembre como este, Dream Theater nos visitó por primera vez. Momento que tardó en llegar a Chile, donde eran esperados al menos desde 1995. En esa oportunidad, la pista atlética del Estadio Nacional se llenó de ansiosos fanáticos que le regalaron a la banda el show más masivo de su historia hasta ese momento. Hoy, y luego de otras cinco visitas posteriores, las ansias por ver este concierto era tan grande como la de aquella recordada primera vez.

En la actualidad, además de venir girando el mejor disco que han sacado en los últimos 8 años, vienen celebrando las dos décadas de Metropolis Pt. 2: Scenes from a Memory, uno de sus trabajos más aclamados y que están interpretando de comienzo a fin. Mezcla perfecta para hacer de esta ocasión un deber para los metaleros progresivos y los numerosos seguidores que el Teatro de los Sueños tiene aquí en Chile.

En el mundo de la música metal, Dream Theater es al género progresivo lo que Iron Maiden es al heavy y Metallica al thrash. Los íconos más populares del estilo al que representan, los que más gente convocan en sus shows y quienes más despiertan el interés de la prensa y fanáticos. Un status que se han ganado a través de una carrera de treinta años en la que han sacado quince discos de estudio y otros tantos en vivo. Trabajos que más allá de los gustos, siempre han tenido un altísimo nivel de ejecución musical y experimentación a través de diversas vertientes del rock.

Movistar Arena repleto, escenario perfecto para recibir a los norteamericanos. Desde la entrada fue sorprendente ver la batería de Mike Mangini, blanca como las escaleras del escenario. Impresionante artillería de percusión que en contraste con las luces colores cían y púrpura que ambientaron una escenografía inicial simple y elegante, claramente inspirada por la portada de su último disco, Distance Over Time. Una intro audiovisual que erizó los pelos fue la antesala para la apertura de la noche con “Untethered Angel”, misma que abre el disco. Canción que la gente identificó pese a ser nueva, corroborando que este trabajo ha tenido muy buena llegada.

Luego de la primera canción, vino “A Nightmare to Remember”, una épica de más de 15 minutos, ya un clásico del Black Clouds and Silver Linings. Apoteósico momento que dejó a la audiencia sin aliento. Pese a que Labrie no estaba en una noche vocal muy afortunada, especialmente al inicio, el poder de la banda y la excelencia interpretativa es bestial. A continuación el show se movió especialmente por los terrenos del Distance Over Time. Después de “Pale Blue Dot”, llegó el intermedio. El primer acto de esta obra en el Teatro de los Sueños, había llegado a su fin.

Intermedio de 20 minutos. Fue bienvenido, la noche estaba muy intensa. Si los 55 minutos del primer acto hubieran sido todo, podríamos habernos ido a casa satisfechos. Pero lo que nos convocó aquí fue Metropolis 2, así que ¡a lo que vinimos!. Ya con “Regression”, una intro narrada, la emoción se desbordó. Ver esta pieza de la historia del rock interpretada por el 80% de sus músicos originales, fue un privilegio de esos que quedan almacenados por siempre en nuestros discos duros.

“Overture 1928”, instrumental que fue coreado íntegramente por el Arena. Emoción es poco decir. El reencuentro de muchos presentes con dos décadas de sus pasados, tiempos probablemente mejores. Y para los testigos anacrónicos, el cumplimento de un sueño. “Strange Deja Vu” sonó más fuerte en la voz del público que en la performance de la banda. No hay mucho que decir sobre la calidad celestial del quinteto. Labrie reconoció que estaba un poco enfermo y que estaba dándose por entero. Se le notó, pero lo sobrellevó bien. Cumplió con su parte y entregó todo lo que tuvo anoche. Del resto, qué decir. Sería un diccionario completo de adjetivos positivos. Además de declarar que logran 11 en una escala del 1 al 10, sumaremos que Mike Mangini estuvo supremo y no extrañamos mayormente a Portnoy, al menos no en competencia detrás de los tambores. Si que se le echó de menos en lo emotivo.

Pasaron “Fatal Tragedy”, “Home”, “The Dance of Eternity” y la adrenalina continuaba arriba. Luego el cierre con “The Spirit Carries On” y “Finally Free” fue majestuoso, con el público coreando cada palabra y con claras marcas de emoción en sus ojos. Una audiencia variopinta, de un promedio de 36 años, también con mucho niños y viejos lobos del mar rockero. Quienes no dejaron que la banda se fuera aún, pese a que casi completaban tres horas de presentación. El punto final vino con “At Wit’s End” y llegó el descanso merecido para el grupo y el público. Todos las partes involucradas se fueron con el corazón lleno de energías.

La carga emocional del show de anoche será ampliamente recordada por quienes tuvimos la suerte de estar ahí. Metropolis Pt. 2 marcó profundamente a toda una generación y continúa siendo un favorito de quienes se han unido a las huestes de Dream Theater en estas dos décadas. Por ello, lo vivido anoche más que un concierto de música, fue un ritual. Un sueño para recordar. La escena de una memoria imborrable.

Setlist:
Primer acto:
Untethered Angel
A Nightmare to Remember
Fall Into The Light
Barstool Warrior
In the Presence of Enemies, Part I
Pale Blue Dot
Segundo acto:
(Metropolis, Part 2: Scenes From a Memory)
Regression
Overture 1928
Strange Déjà Vu
Through My Words
Fatal Tragedy
Beyond This Life
Through Her Eyes
Home
The Dance of Eternity
One Last Time
The Spirit Carries On
Finally Free

Encore:
At Wit’s End

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