G.I.T en Blondie: Reviviendo el espíritu de lucha social
1 de julio 2017.

Por Nicolás Morán.
Fotografías por Victor Santibañez.

Previo a las Primarias Presidenciales y a la final de la Copa Confederaciones, anoche vivimos en Blondie la experiencia de ver a los bonaerenses de G.I.T, en un concierto para el recuerdo y la nostalgia.

Los años 80, fueron para Latinoamérica un grito de protesta y de identidad propia ante un mundo dividido, que queda claro en la canción antibélica de G.I.T: “Buenas Noches, Beirut”, que apunta contra la guerra civil libanesa, que duró cerca de 15 años.

Grupos como Soda Stereo, Los abuelos de la nada, UPA o Los Prisioneros fueron esa desgarradora voz de la juventud de la época, y esas voces que vibraban con los éxitos radiales, tuvieron su segundo tiempo en la fría jornada santiaguina de este sábado 1 de julio.

Desde el inicio, el público, que en su mayoría bordeaba el rango etario de los 30 a los 50 años, gozó con toda la performance del grupo argentino y podríamos apostar a que se fueron satisfechos por vivir la música que seguramente marcó gran parte de sus vidas, y si bien el concierto estaba programado para las 21:30 horas, hubo un retraso de 30 minutos, por lo que no deja de llamar la atención el cómo la paciencia se acaba, incluso cuando es el grupo que te gusta y por el que esperaste tanto tiempo. La gente, luego de toda esa espera, hizo pública su molestia por el retraso y comenzó a pifiar, mientras las canciones de fondo sonaban en Blondie, pero como en una especie de pacto implícito, apenas subieron al escenario, se pasó el enojo de los asistentes y los argentinos pagaron con creces la falta de puntualidad.

Las luces apagadas y la máquina de humo dieron pie para el inicio del show, que partió con un clásico: “Siempre fuiste mi amor”, que inundó el espacio e hizo que la gente comenzara a bailar. Demás está decir, que aunque el público era mayoritariamente de personas que eran adolescentes o jóvenes adultos en los años 80, también había público que bordeaba los veinte recién cumplidos, mostrando que la música traspasa generaciones.

Mientras avanzaba la noche, temas como “La calle es su lugar”, “No hieras mi corazón” o “Aire de todos”, hacían reventar al público de euforia, ya que, aunque por el título quizás no suenan mucho, es cosa de escuchar el coro para saber que lo tenemos, por lo menos, alojado en el inconsciente.

Con una duración de una hora y media aproximadamente, Guyot, Iturri y Toth derrocharon talento y energía, además de regalarle al público la opción de elegir algunos temas de la parrilla, como lo fue, por ejemplo, “Sombras negras” o al final, luego de cerrar con “Es por amor”, invocar de nuevo a “Ana” en el encore, solamente para que nunca se nos olvide que la calle es su lugar, así como el de muchas personas, pero sobre todo, de muchas mujeres que debido su adicción a las drogas, se ven obligadas a practicar la prostitución para solventarse.

Estas temáticas que ya estaban instaladas cuando Pablo Guyot escribió esa canción en 1984, todavía hoy, en pleno 2017, siguen siendo un problema social que afecta no sólo a Argentina, sino que también a toda América Latina y el mundo.

Es por eso que anoche hubo una fiesta para recordarnos que el tiempo no pasa en vano, y que la música, de algún modo, es un referente social válido para mostrarnos que no estamos solos, que hay cosas que debemos denunciar, que existe algo dentro nuestro que debemos soltar, y que otros piensan cosas similares. Anoche G.I.T revivió y nos recordó ese espíritu de lucha y de transgresión a las normas, todo por querer cambiar al mundo.

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