Por Juan Pablo Ibarra.

Es el tercer trabajo de esta banda de Colorado, USA. Es también la sólida continuidad de una saga de trabajos anteriores, los que se resumen principalmente en sus discos anteriores Moving Away de 2015 y Anymore de 2017.

Desde un comienzo estos muchachos tenían las cosas bastante claras. Esta placa da cuenta de ello, si ponemos atención en su recorrido previo. Lanzado oficialmente al mundo entero vía plataformas digitales en mayo del presente año, Down Through simboliza un tránsito muy calmado y sobre todo muy seguro, pero no obstante siempre cargado con una intensidad emocional y artística muy bien elaborada y que se logra calar en cada uno de sus acordes. Se nota que la banda hace las cosas bien pensadas, desde un primer instante hasta la fecha.

Sin mayores complejidades ni tecnicismos musicales, este repertorio se desenvuelve en una constante demostración de dulces y sentimentales melodías ruidosas, donde cada detalle, hasta el más mínimo, es notorio que fue pulido con extrema dedicación, amor y delicadeza.

El sonido del disco en sí es suave y reposado, de una intensidad contenida. No hay mayores sobresaltos en sentido alguno. La construcción del álbum es serena, pero llena de matices donde la música brinda la elevación del sentimiento y la pasión. Nada en él es agobiante o difícil, la escucha se hace fluida. En todo segundo su concepto aflora, pero de forma sencilla.

No hay, además, ninguna ruptura con su novísimo legado anterior. Lo que encontramos es más bien una coherencia con una identidad musical que al parecer se siente muy cómoda en el lugar en donde está, la que no necesita de mayores parafernalias para mostrar su riqueza, tanto en sus luces como en sus sombras.

Cada una de las canciones presentadas en esta ocasión -labradas durante tres años-, nos hacen partícipes de un matiz distinto y único, dentro de lo muy compacto que es este tercer trabajo de la agrupación. Pensemos por ejemplo en esos tres grandiosos cortes iniciales como lo son “Brush Back”, “TTX” y “Leadings On” o mejor dicho, en todos estos nuevos temas.

Se agradece también, lo pensado a cabeza fría (pero sin perder su chispa inicial) en lo que veníamos hablando anteriormente, en lo muy logrado que está su sonido, el que además de ser original, es de calidad. Destacamos también, dentro de esta misma idea, la ausencia de otras influencias musicales calcadas o menos calcadas, aunque obviamente las hay y, las escuelas genéricas son relativamente fáciles de descubrir para quienes seguimos estas corrientes, no lo es así dentro de la presentación de estos sonidos: Gleemer es Gleemer. Y eso es algo no muy fácil de encontrar actualmente. La sensación es de satisfacción y no de incomodidad cuando atravesamos la escucha completa del disco.

El que tiene presente en sus melodías, variaciones que además de memorables, nos son más fácilmente encontrables (o predecibles) dentro de lo que ellos hacen. Pensemos, por ejemplo, en “Worth”, ese sublime interludio acústico (recurso usual en ellos), el que, con una altísima simpleza, nos hace entrar de golpe en la comunicación del mensaje artístico que estos músicos nos quieren transmitir.

Después de todo lo dicho, queda muy claro que nos encontramos con uno de esos trabajos que son como un viaje sin retorno, una experiencia completa. Algo de quien se sintió absorbido con estos mantras de rock alternativo/noise pop, queda allí, en el imaginario sonoro de este prolijo joven cuarteto. Y si bien es cierto, la banda aún no es masivamente conocida, todo lo que ya han hecho público, tiene -bajo nuestra consideración- la calidad para pasar directamente a las grandes ligas. Y mucho más aún con este esfuerzo, el que con 9 tracks, nos deja las mejores sensaciones.

Down Through es uno de nuestros álbumes favoritos en este primer semestre del 2020. Recomendable y memorable en absoluto.

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