Goran Bregović en Coliseo Santiago: A gritar revolución
21 de abril 2018.

Por Nicolás Morán.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

Dentro de las muchas cosas que han pasado en nuestro país y considerando que somos una mezcla de muchas partes, es curioso ver cómo hemos heradado mucho de la cultura occidental del viejo continente. Sin embargo, poco y nada conocemos en general de los países menos populares de esa región por lo que resulta realmente valioso que desde Bosnia llegue Goran Bregović, el cantautor que nos ilustra y acerca a su tierra. Si no les suena, él ha trabajado de manera recurrente en este objetivo al componer las bandas sonoras de las películas del director de cine, Emir Kusturica y, con ello, enseñarnos las tradiciones y la música de la Península de los Balcanes.

Anoche, en Coliseo Santiago nos topamos con el que debe ser uno de los conciertos más desconcertantemente divertidos a los que hemos asistido, porque lo que ocurrió entre esas paredes resulta un espectáculo que hay que vivir para contar, ya sea por su puesta en escena o por la energía que transmiten Goran y su banda. Cuando eran las 21:10 y con el Coliseo repleto, empezaron a sonar los bronces, pero no desde el escenario, sino que desde el fondo para, con ese sonido en mente, empezar a avanzar los músicos de la banda tocando entre la multitud que aplaudía y se agolpaba para ver de cerca cómo los europeos del Este rompían la estructura típica de un show.

Luego, cuando subieron al escenario, los esperaba Bregović quien juntó a grandes exponentes de distintas religiones y lugares para que se armara la fiesta que nos tocó disfrutar anoche puesto que, precisamente, lo que caracteriza a este artista es el mestizaje y la mezcla de culturas. Tal vez porque al ser hijo de padre croata y de madre serbia, además de haber nacido en un país que teóricamente ya no existe, sumado al golpe de una historia nacional compleja, nos da como resultado a un hombre que cree que las fronteras son algo tan relativo y que se siente mucho más proclive a criticar el sistema capitalista estadounidense, cosa que queda reflejada en sus dichos pro-rusos.

Sin embargo, no hay que desviarse tanto porque Goran junto a su Weddings and Funerals Orchestra deslumbraron e hicieron bailar a todo el Coliseo durante casi 2 horas, que fue lo que duró el concierto y aunque quizás faltó más movimiento por parte de la banda, porque solo al final pudimos ver más interacción, su música nos tuvo activos durante todo momento e incentivó una y otra vez al público a mover los pies al compás de su microtonalidad y el sonido de trompetas y trombones que se llevaron las palmas durante el concierto.

Si bien la mayoría de las canciones están en idiomas incomprensibles para nosotros, eso no impide compartir la algarabía o mover el cuerpo al son del jolgorio que producen Bregović y compañía. Además, nos demuestra empíricamente que la música es un lenguaje universal y que da lo mismo dónde estés, porque lo importante es el sentimiento que te provoca escucharla. Es por esto que el haber partido con “Vino Tinto”, de su último disco Three letters from Sarajevo, nos daba una señal inequívoca de las pretensiones de conectar con el público latino.

Si nos detuvieramos a caracterizar cada canción, podríamos estar horas y horas comentando, pero como se menciona anteriormente, este concierto pretendía enamorar a los fans y cautivar a los que aún no conocían a fondo el trabajo del Yugoslavo. “Duj Duj”, “Presidente” o “Gas gas” son canciones rápidas y movidas, de esas que logran despertar esa animosidad intrínseca que todos tenemos. Nos obligan a tomarnos de los hombros y saltar por todo el espacio. Pero, de la misma forma que nos puede hacer bailar sin mayores inhibiciones, también toca canciones que son mucho más lentas, como “Ederlezi”, tema folclórico de la zona de los Balcanes que generalmente se toca para los festivales de primavera. En particular, esta tonada es capaz de tenernos expectantes durante 3 minutos, maravillados con el coro femenino de Goran, que posee voces magníficas y armónicas, muy acordes a lo que representa “Ederlezi”, es decir, el regreso de la estación que hace florecer la tierra.

Al cerrar la primera parte sonó “In the Death Car” y comenzaron los músicos a salir de a poco, solo para volver cuando los aplausos del público llamaban para un encore a la altura de este concierto. La banda tocó entonces “Hopa Cupa” y siguieron con un par de canciones más hasta que llegó el momento que se llevó todo el aliento de la gente apostada en el Coliseo, “Bella Ciao”, canción italiana compuesta por un autor desconocido que trata sobre los partisanos que se dedicaron a combatir el fascismo y el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial.

Si bien este tema ya era conocido y popular dentro de las juventudes comunistas, fue con la serie española “La casa de papel” que se volvió un hit a nivel mundial y, por lo tanto, Goran, que venía cantando esto hace un par de años, hizo reventar el recinto cuando enunció esta simple frase: “Stamattina mi sono alzato” y el público, sin poder contener los gritos, respondió a coro “o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!”. Los bronces empezaron a sonar y los asistentes empezaron a moverse con frenesí, empapados de música revolucionaria, porque no hay nada más hermoso que disfrutar de una canción que hable sobre un guerrillero, muerto por la libertad. Y para continuar con la línea pro-rusa, cerró con “Kalashnikov”, que hace referencia al ingeniero soviético, creador de la famosa arma de asalto Avtomat Kalashnikova, mejor conocida como AK-47.

El concierto estuvo impecable en sonido, en ligereza, en sencillez y en casi cualquier aspecto que podamos considerar. La recepción del público y la locura que desató hasta las 23:00 lo confirman: Goran Bregović es un maestro mostrando su arte. Se ha codeado con grandes músicos, ha tocado en grandes escenarios y anoche tuvimos la suerte de poder escuchar, aunque fuese en el pequeño escenario del Coliseo, un poco de la música que tiene para mostrarnos la lejana y a veces desconocida Europa del Este, rica en tradiciones y en cultura, pero por sobre todo, rica en sencillez.

Setlist:
Vino Tinto
Maki Maki
Presidente
Duj Duj
Quantum Utopia
So Nevo Si
S.O.S.
Svadba
Pero
Balkaneros
Mazel Tov
Made in Bosnia
Baila Leila
Gas Gas
Ya Ya (Ringe Ringe Raja)
Šoferska
Ederlezi
Mesečina
In the Death Car

Encore:
Hopa Cupa
Večeraj Rado
Čaje Šukarije Čoček
Jeremija
Bella ciao
Kalašnjikov

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