Greta Van Fleet en el Teatro Caupolicán: El renacimiento del rock más clásico
28 de marzo, Sideshow de Lollapalooza Chile 2019

Por Jorge Fernández.
Fotografías por Carlos Müller (Lotus Producciones)

El sonido estridente de Greta Van Fleet comenzó justo a la hora pactada. Las nueve de la noche en punto y un Caupolicán repleto crearon una atmósfera temprana de rock sin envoltorios, como el de antaño, con ritmo envolvente y nostálgico. De pronto sin quererlo, sin esperarlo, nos transportamos a aquellos legendarios años 60, donde todo comenzó a ser luz fluorescente para oídos exigentes.

Y que mejor comienzo que con una de sus canciones más queridas: ”Highway Tune”, esa que parte con el grito destemplado de su estrambótico frontman Josh Kiszka acompañado con alevosía por sus hermanos Jake y Sam en las cuerdas y con un inagotable Danny Wagner en la batería. No solo el coro, sino la canción completa fue vociferada por todos los fanáticos quienes, tras solo un par de minutos ya sudaban la gota gorda que entrega la repentina felicidad del éxtasis.

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De la puesta en escena ni que hablar, focos apostados en el suelo daban una imagen en perspectiva proyectada por sus integrantes. Y es que no necesitan de más de un par de discos bajo el brazo para ya encaramarse en la cima de la esfera musical del rock. Carisma y actitud les sobra. Torsos desnudos, chaquetas disonantes y un posicionamiento en el escenario que raya entre la gloria y la sencillez, hicieron que el espectáculo se disfrutara de principio a fin.

Difícil es hablar de sus mejores canciones, porque son muchas y se dieron el lujo de tocar casi su totalidad, sin embargo, hubo claros momentos en que el Caupolicán vibraba de modo anormal y el piso temblaba de manera artificial. “Flower Power” y “When the Courtain Falls” son ejemplos claros de este misticismo logrado.

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La balada rock también estuvo presente, esa que aquieta las aguas y permite saciar la sed de la euforia. Con una actitud más calma y el fiato entrañable de un público que prendía sus celulares emulando los mágicos fuegos de antaño, salieron a escena “Watching Over” y “You´re the One”, canciones que sellaron un compromiso inquebrantable entre la fanaticada nacional y la novel y exitosa banda del momento.

Una de las enormes gracias que tiene nuestra bandera nacional es que tiene una estrella, la otra es que tiene un espacio en blanco para rellenar con una frase llamativa o con el nombre de tu artista favorito. Eso, precisamente es lo que portó Josh en sus espaldas durante parte del show. El menudo artista no se quedó tranquilo en ningún momento, saludaba al público miraba al cielo y al suelo, se hidrataba e incrementaba los decibeles de su voz. Saltaba de aquí para allá, y cuando no, elevaba a las alturas su mágico pandero, ese que parece una corona de espinas de una banda crucificada por algunos, debido a su evidente parecido a Led Zeppelin. Lo cierto es que imitación o inspiración a estas alturas da igual porque lo que hace Greta Van Fleet con quienes escuchan su música es hacerles sentir como una banda que se encamina a pasos agigantados al éxito rotundo a partir de un género que durante las últimas décadas se ha prestado para el manoseo sempiterno de la revolución y la vanguardia sin sentido claro.

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Estridencia volcánica que lava nuestros oídos del mal sonar que queda al escuchar la música que impera hoy. La banda de Michigan nació en un tiempo al que no pertenece y se lo agradecemos de corazón porque lo que logran con sus sonidos no es algo momentáneo ni superfluo, sino un fanatismo que, sin duda, permanecerá en el tiempo. Precisamente el final de la jornada enmarca este supuesto. Luego de su primera despedida, volvieron al escenario y cantaron, a todo pulmón, “Black Smoke Rising” y “Safari Song”, en medio de vitores, aplausos y coros a rabiar.

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Hace varios siglos atrás existió un momento histórico que se llamó Renacimiento, nombre que enmarcaba la vuelta al periodo clásico luego de un periodo de oscurantismo y represión. Los artistas de aquella época emulaban sin culpa a los griegos y latinos que les servían de inspiración. Hoy Greta Van Fleet demuestra que para volver a nacer no es malo revisar las cenizas y echar raíces a partir de un tiempo que fue mejor. No cabe duda que se han desmarcado de los prejuicios y que la base sólida que construyeron, brilla sola y con luz propia de ahora en adelante.

Setlist:
Highway Tune
Edge of Darkness
Flower Power
You´re the One
Watching Over
When the Courtain Falls
Lover, Leaver (Taker Believer)
Black Smoke Rising
Safari Song

Sobre El Autor

Jorge Fernández

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