Hall & Oates en Movistar Arena: La espera infinita valió la pena
8 de junio 2019.

Por Jorge Fernández.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

Cuando las pantallas gigantes apostadas a ambos lados del escenario brillaron con más fuerza y el sonido se elevó para escuchar la clásica canción de Cheap Trick “Surrender”, el Movistar Arena ya estaba repleto de personas listas y dispuestas para recibir a una de las bandas norteamericanas ícono del denominado estilo blue eyed soul: Hall & Oates.

Y es que la espera en Chile fue infinita, ya que nunca habían pisado territorio nacional pese a sus más de 40 años de carrera. El resultado fue catártico. De punta a cabo, se disfrutaron las 15 canciones que traía su setlist. Más aún, la espera no la hizo solo Cheap Trick desde la pantalla, sino que uno de los artistas nacionales más vigentes e importantes de la actualidad fue quien abriría los fuegos de esa noche.

Diez años de carrera son los que tiene Pedropiedra en el cuerpo y con ellos ha cosechado una infinidad de grandes éxitos que se dieron tribuna durante la jornada. Un telonero de lujo para la ocasión, que descargó toda la energía que lo caracteriza. A sus archiconocidas “Inteligencia dormida” o “Vacaciones en el más allá” agregó su recién estrenada canción “Amar en Silencio”, la que pegó de igual forma con el resto de interpretaciones. 45 minutos excelentemente aprovechados para quienes se dieron el tiempo de llegar un rato antes.

Un show se jacta de ser de buena factura cuando cumple con todos los parámetros asociados, uno de ellos es la puntualidad y en eso Hall & Oates fueron estrictos. No esperaron ni un minuto más allá de la hora pactada. Y el telón se abrió de la mejor manera posible pues la presentación comenzó con uno de sus más grandes clásicos de todos los tiempos “Maneater” del disco H2O (1982) del que también aparecieron las canciones “One on One” y “Family Man”.

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La primera mitad de la década de los ochentas fue, sin lugar a dudas, la época que marcó a fuego su carrera a nivel mundial. La popularidad de estos amigos de Filadelfia no pasaría desapercibida en ningún rincón del orbe, y eso, décadas después queda claro para Daryl Hall y John Oates, pues fue de esos tiempos desde donde desplegaron gran parte de su show. Al disco anteriormente mencionado se le sumaron otros de la misma categoría: Private Eyes (1981) del cual se interpretó la canción homónima y la clásica “I Can´t Go for That (No Can Do)”, y el disco bisagra que los catapultó a la cima Voices (1980), del cual pudimos escuchar, ya para el final, las incombustibles “Kiss On My List” y “You Make My Dreams”.

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En una hora y cuarenta minutos dejaron el sudor de la satisfacción en el escenario, con sus más grandes éxitos ya mencionados, pasando por un par de covers y temas de sus distintas épocas en esta larga trayectoria musical, como la temprana “She´s Gone” del Abandoned Luncheonette (1973) y “Out of Touch” de su placa de 1984, Big Bam Boom. “Sara Smile” y “Rich Girl” también fueron puntos altos de la jornada.

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Todo fue baile y todo fue fiesta. La puesta en escena era impecable y en una doble pantalla, tras cada canción, se iban dibujando escenarios múltiples, desde las cortinas de un teatro hasta murallas multiformes, pasando por el espacio sideral con las estrellas lejanas de fondo y las más cercanas con los pies sobre el escenario. Los fanáticos gozaron con cada canción y desde los primeros acordes se pararon de sus asientos y no se sentaron más. La algarabía de Hall y la templanza de Oates provocaban un juego de seducción enigmático y excéntrico para todos los presentes que repletaron el lugar.

Setlist:
Maneater
Family Man
Out of Touch
Method of Modern Love
Say it isn´t So
One on One
You´ve Lost that Lovin´ Feelin´
She´s Gone
Sara Smile
Is it a Star
I Can´t Go fot That (No Can Do)

Encore:
Rich Girl
Kiss On my List
Private Eyes
You Make me Dreams

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