Interpol en Chile: Luces que brillan en la revolucionada ciudad
21 de Noviembre 2019.

Por Jorge Fernández.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

Nadie podía asegurar que el concierto de Interpol en Chile se iba a realizar de manera normal, pues nada hay que se parezca a lo normal por estos días en la capital de nuestro país. La estación de metro más cercana al Teatro Caupolicán estaba cerrada. La presentación se adelantó una hora y, antes que los neoyorquinos subieran al escenario, se escuchaba fuerte el cántico popular. “El que no salta es paco”. Paradójico, por decirlo menos, considerando que el nombre de la banda hace alusión a la Policía Internacional. Solo casualidades lingüísticas eso sí porque lo que verdaderamente se experimentó la noche del 21 de noviembre fue más que todo euforia y locura a destajo por una presentación impecable.

Han sido días duros, cargados de vejaciones indiscriminadas y abuso de la fuerza por parte de lo que dicen priorizar el orden. Por lo mismo, una noche de alto nivel musical funciona como un buen bálsamo para sortear la oscuridad que se ha dibujado en la ciudad. Interpol somatizó esto con una irisada puesta en escena donde las luces de colores brillaron en todo su esplendor durante el espectáculo completo.

La banda norteamericana, comandada por el británico Paul Banks, llegó a nuestro país de la mano de su Marauder Tour, espectáculo que lleva el nombre de su más reciente disco de 2018 y desde el cual se desplegaron canciones que ya son éxitos de la agrupación tales como “Stay in Touch”, “If You Really Love Nothing” y la potente “The Rover”.

Banks es de esos frontman que gusta en el rock, con un español perfecto, aunque lacónico, saludó y agradeció al público en más de una ocasión, lo que despertó la algarabía de la fanaticada no solo tras cada canción, sino que con las intervenciones e incluso con los pequeños silencios entre una y otra performance.

Interpol sabe que le debe mucho de su éxito a sus inicios y no tienen miedo a gritarlo a los cuatro vientos, pues gran parte del show estuvo basado en ese lejano primer disco de 2002 Turn of the Brith Lights, desde donde emanaron canciones como “Untitled”, encargada de abrir el show, “NYC”, “PDA” y “Stella Was a Diver and She Was Always Down” para cerrar definitivamente el telón.

Cada canción tenía su color, cada letra su descontrol y cada minuto su fervor. Interpol hacía de las suyas tras cada acorde y el público, ondero y con aires de postpunk que repletaba el recinto de San Diego, se movía a destajo en medio de un trance alucinante producido por la sapiencia y talento indiscutidos de los músicos en el escenario.

El resto del show estuvo aclimatado por otros dos discos de gran impronta en la carrera de Interpol: Antics (2004) y Our Love To Admire (2007). El primero de ellos aportó con canciones de inmenso fanatismo como “C´Mere”, “Slow Hands” y “Evil” mientras que el segundo destapó los oídos al resonar fuerte “The Heinrich Maneuver” y la tremenda “Rest my Chemistry”.

Dicen que el ambiente no está para celebrar, que no hemos ganado nada aún. Y es muy cierto y está bien que se diga. “El pueblo está en la calle pidiendo dignidad” se escuchó en algún momento y ese coro fue tan eufórico como aquellos comandados por Interpol. La música para nuestros oídos no dejará de existir porque llena el alma y hace que, de alguna forma, se bote la rabia que el interior del cuerpo siente ante la injusticia evidente. El sello de la presentación de Interpol fue alegría y euforia y qué sensación más revitalizante ver a tanta gente contenta, aunque sea por un momento, para acumular más fuerza y seguir gritando con más corazón para tener, de una vez por todas en el país, la igualdad que nos pertenece.

Setlist:
Untitled
C´Mare
If You Really Love Nothing
The Heinrich Maneuver
NYC
PDA
Stay in Tocuh
Evil
Take You on a Cruise
The Rover
Rest my Chemistry
Narc
The New
Slow Hands
Obstacle 1

Encore:
Leif Erikson
Stella was a Diver and she was Always Down

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