Ismael Serrano celebró 20 años en el Teatro Caupolicán: Las canciones de la buena memoria
Teatro Caupolicán, 19 de junio 2018.

Por Manuela Beltrán.
Fotografías por Felipe Morales.

“Hoy es siempre, todavía”. Ismael Serrano escogió este poema en homenaje al poeta Antonio Machado para darle el nombre a su gira que celebra veinte años de canciones. El concierto recorrió los clásicos más importantes del artista durante 3 horas de show, en un viaje en el tiempo como los que hacemos cuando nos ponemos a bucear en el baúl de los recuerdos, donde pequeñas cosas, cartas y detalles guardan muchos recuerdos y sentimientos. Esta vez, en lugar de cosas tenemos canciones y poesía musicalizada que guardan en ellas momentos históricos del cantante y de su público. La poesía al final no es solamente del autor que la crea sino de la persona quién la utiliza, de quién se la apropia, y en 20 años muchas cosas pasan en América Latina y en España.

La puesta en escena fue muy bien planificada. La virtuosa banda de Ismael Serrano estuvo compuesta por batería y piano en el lado izquierdo del escenario, y un bajo, guitarra y percusión por el derecho. La escenografía era una interesante propuesta: cálida, muy teatral por cierto, simulaba un hogar con paredes interiores de una casa de madera, un sofá, un velador con un teléfono rojo, una salamandra encendida, muchos pequeños detalles que construyeron un espacio de intimidad. Una ventana virtual con paisajes de ensueños en movimiento, un cielo estrellado por cientos de pequeñas luces y una enorme luna llena coronando en lo alto del telón.

La primera canción “Ven”, declaró las intenciones del autor de un concierto de pura honestidad, entrega y desapego: “De mayor yo siempre quise ser un niño. No existe el tiempo perdido”. Luego al finalizar la segunda canción “Las cuatro y diez”, una voz embazada femenina de indescifrable origen resonó en el teatro Caupolicán: “Hola” e Ismael actuó como no sabiendo de donde venía el sonido, hasta darse cuenta que la voz correspondía a la rosa roja a su lado. Como en el libro El Principito Ismael mantuvo un diálogo con la flor a lo largo de todo el concierto, a veces con humor y a veces de manera muy poética y filosófica. Cada interrogante que establecía la flor, Ismael la respondía con una canción. “Tu voz tiene algo de melancólica ¿no te sabes una canción más alegre?”, a lo que Ismael respondió “no todo es alegría, hay momentos dramáticos”, “ya, cantautores”, suspiró cómicamente la flor.

Gran parte del concierto se desarrolló entre las canciones, momentos donde Ismael Serrano se entregaba por entero a su público, compartía su experiencia y sus procesos sentimentales. De todos estos diálogos con la flor se pueden rescatar muchos momentos humorísticos y reflexiones hermosas: el concierto era efectivamente una celebración y cuando la flor le preguntó a Ismael “¿Y cómo vas a celebrar?”, él respondió “Cantando, la canción eternamente pendiente”. “¿Cuál es?”, preguntó la flor. “La verdad”, responde Ismael. “El amor”, replica la flor. “Sí, pero el amor es como un ladrillo. Se puede construir una casa o hundir un cadáver”, “el amor es un consenso” y “es absoluto, el amor es solo tú y yo”. Una introducción lúdica y teatral para la canción “Absoluto”.

Entre canciones el cantautor también se confiesa ante la flor y el público: “Perdí mucho tiempo en bares”, a lo que la flor relativiza “pero a veces en los peores antros está la mejor gente, para rescatar el olvido vivido”. A este parafraseo de tierna filosofía de cantina la rosa concluye: “La canción de autor es como un síndrome de Diógenes, la cuestión está en saber elegir lo que debe olvidarse”. Más adelante, para completar este ritual de desapego del pasado en el plano físico, Ismael Serrano saca una hoja escrita, su primera canción. “¿Y de qué trata?”, pregunta la flor. “Adivina”, “Te rompieron el corazón”, “Era fácil”, termina Ismael para empezar la canción “Te vas”. Al final de la canción, el papel queda hecho añicos y vuelan los pedazos al viento hacia arriba del escenario.

Ya llegando a la mitad del concierto, Ismael Serrano hace cantar a todo el teatro con las canciones clásicas latinoamericanas “Ojalá”, “Te recuerdo Amanda” y “Todo cambia”, dejando claro cuáles son sus inspiraciones musicales. A toda la nostalgia que invadía a estas alturas, Ismael y la rosa filosofan: “Echamos de menos quienes éramos nosotros cuando cantábamos esas canciones. Es mejor cambiarle la letra a algunas de ellas: El tiempo pasa, crecemos. El afecto queda y el vínculo nos une”.

La canción “La llamada” fue dedicada a todas las mujeres que salen a marchar por sus derechos, y cuya letra canta: “Si la tristeza, si es compartida, se vuelve rabia que cambia la vida”. Varias de las canciones de Serrano caben dentro de la categoría de música de protesta, durante veinte años ésta y también la canción “Papá, cuéntame otra vez”, han acompañado muchas luchas en distintos países y que de alguna manera para muchas personas se transformó en himnos de sus propias batallas. De esta última canción, Ismael la introduce comentando que este año se cumplen 50 años de mayo del 68, y 25 años desde que compuso esa canción: “No sé cómo en España hemos construido un relato, pero en el 15M las cosas cambiaron, aparecieron los indignados”. Definitivamente, sin canciones no hay revolución.

A partir de esos relatos, de estas historias de vida llenos de emoción es que se construyen las canciones ricas en contenido de Ismael Serrano. Amor y desamor, melancolía y alegría, lucha política e historia. Todo se conjuga con una hermosa interpretación musical por parte de la banda, dentro de la calidez de un escenario que parece un concierto en el living del hogar, con un ritual colectivo de revisar el pasado, los sentimientos de cada persona provocados por cada canción durante el eterno presente de veinte años, que como dice otro himno latinoamericano importante, veinte años no es nada.

Setlist:
Ven
Las cuatro y diez
Últimamente
Sucede que a veces
Absoluto
Pequeña criatura
Cien días
Te vas
No estarás sola
Ojalá
Te recuerdo Amanda
La extraña pareja
Todo cambia
Si se callase el ruido
Recuerdo
La Llamada
Viene del Norte
Nieve
Y sin embargo
Papá, cuéntame otra vez
Vértigo
Ahora que te encuentro

Encore:
Ana
Ya ves

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