Lisandro Aristimuño en el Teatro Cariola: Un Trovarocker en Chile
26 de mayo 2018.

Por Nicolás Morán.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

Desde el otro lado de la cordillera nos sorprendió un show mágico que mezcló rock, pop, elementos de trova e instrumentos que no siempre están presentes en un concierto de este tipo, porque definitivamente Lisandro Aristimuño es un crédito para su patria. Es que se agradecen estos espacios para conocer música que, si bien no goza de alta popularidad en Chile debido a su bajo perfil, muestra un trabajo que está por sobre la media de muchos artistas contemporáneos, haciendo de la experiencia algo que nos deja un sabor dulce en la boca.

Pasadas las 21 horas, mientras sonaban cánticos indígenas, el telón del Teatro Cariola se abrió y con la oscuridad como aliada, empezaron a sonar los primeros acordes de “Me hice cargo de tu luz”, provocando una explosión de energía en el público que desbordó en esta fría noche de mayo. Así, se dio paso a cerca de una hora y media de música que tuvo la gran genialidad de Lisandro, sumado a una percusión magistral y el sonido de violines como cereza del pastel haciendo del espectáculo algo redondo.

No deja de ser el hecho de que, si bien la música de Aristimuño no está presente en los hits radiales nacionales, el trasandino contaba con un público no menor que reconoce la influencia de su música dentro de las innovaciones de la música pop rock, al asumir el desafío de rescatar las raíces flockóricas mezclándolas con el sonido envolvente de la electrónica. De hecho, temas como “En mí” o “Plug del Sur” fueron de los más esperados por esa conjunción de sonidos tan exquisitos que tienen ciertas características similares, porque te producen melancolía. Para muestra, un botón: Mientras el primero es más cercano al rock, pero usa soberbiamente el piano y el violín; en el caso del segundo tema vimos algo mucho más en la onda de la trova, aunque mantuvo ese tonillo campesino tan del sector de Río Negro, elemento que llegó a ser aún más obvio cuando tocó “Anochecer”.

Esos tres ejemplos nos sirven para comprender lo que esperaban los fans, quienes no pudieron quedar más felices puesto que Aristimuño, con más de 20 temas, se robó el corazón de muchos y nos regaló una noche que no olvidaremos. Con alegría y buen humor pasó por sus discos como quien repasa sus temas de conversación favoritos, porque si partíamos con algo de 39º, de pronto estábamos escuchando un tema de Ese Asunto de la Ventana, y como niños cantantes luego coreábamos canciones de Las Crónicas del Viento. Y es que Aristimuño lleva una discografía extensa y, como un arma en caso de defensa, no dudó en usarla. Saltamos desde los inicios de su carrera, allá por inicios del 2000, para caminar juntos por una avenida de entregas musicales que te conmueven que culminó su último disco, el cual ya cumple dos años.

Dándonos todo lo que tenía, y con un show más que impecable, el cierre se vino con “Elefantes”, pero solo como inicio de un gran final con algún comodín como lo fue “Cerrar los Ojos”, por ejemplo. La gente ansiaba más, deseaba desmenuzar cada disco, acercarse y gozar de esa complejidad artística que rebosa en el cantautor argentino, cosa que no es de extrañar ya que, sin lugar a dudas, las palmas aplaudiendo produjeron un calor interno que logró despejar el frío, mientras que él nos entregaba su música, esa música que despeja aunque sea por un pequeño instante de los problemas.

Setlist:
Me hice cargo de tu luz
How long?
Una flor
En mí
Plug del Sur
Azúcar del estero
El plástico de tu perfume
Tu corazón
La última prosa
Anochecer
El beso
Para vestirte hoy
Tres estaciones
Anfibio
Por donde vayan tus pies
Hijo del sol
Greenlover
Voy con vos
Tu nombre y el mío
Es todo lo que tengo
Solo
Pozo
Elefantes

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