Mon Laferte en Movistar Arena: Sincronía sensual para despedir a Norma
13 de septiembre 2019.

Por Constanza Paredes.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

Con un Movistar Arena a tope, todo mundo esperaba con ansias la aparición de la artista nacional que triunfa en el mundo y que cerraría su gira “Norma” en la noche de viernes que dio paso a disfrutar un intenso panorama. Previo a su presentación, Pascuala Ilabaca preparó vorazmente al público que acomodaba sus pancartas, regalos y luces para entregar magia completa a Mon, la viñamarina que ha robado suspiros con sus boleros y cumbias románticas, una cantante que ha demostrado que tener talento y perseverancia puede conseguir cumplir sueños y marcar un precedente para la música nacional e internacional, con su indagación en ritmos clásicos como el bolero, pero también probando ideas alternativas que la han dejado estampada en la música del amor y desamor, del deseo y la sensualidad, de los placeres y tentaciones.

El público ansioso tuvo que esperar unos minutos más de lo programado la aparición de Mon Laferte, quien desde un comienzo supo cómo entregar mística e intimidad a su espectáculo, que no es simplemente un concierto, es un show completo, con baile, luces, confeti y entrega total a cada una de sus letras para trasmitirnos a través de sus gestos y gritos desgarradores lo que probablemente sintió en los momentos que inspiraron la creación de ellas. Un comienzo bailable lleno de cumbia se dio con “Por qué me fui a enamorar de ti”, la gente no esperó nada para cantar a todo pulmón y ella llenó de carisma inmediatamente el escenario con pasos de baile que adelantaban cómo sería el tópico de la noche. La cumbia llenó el inicio de todo, hasta que después se dio un espacio para saludar su fiel fanaticada, que como dice ella son los mejores fans, pues se organizan y la acompañan a cada uno de sus shows, estaba feliz, emocionada y extasiada por toda la energía que percibía, “¡son caleta!” gritó y deseó que lo pasaran bien, que se divirtieran, se liberaran, gritaran, gozaran, bailaran, perrearan, que pasara de todo, algo que definitivamente se cumplió. Desde ese instante, donde con su suave voz nos dio a percibir lo feliz que estaba, comenzaron a llegar regalos al escenario, y uno llamó la atención, una muñeca de trapo que estaba vestida igual que ella, a quien le dijo que era su hija y la abrazó tiernamente, dijo: “no me lo creo de felicidad. Por ahí está mi mamá, mamá te amo”, a lo que el público respondió inmediatamente gritando “suegra”, generando que riera y les dedicara “Quédate esta noche”, provocando esa complicidad que solo se da de vez en cuando y que quedó en el ambiente, invitando a creer que su energía nos atravesó para quedarnos fielmente el resto de la noche con ella. Continuó con “Funeral”, una canción que como dijo ella es para las personas que tienen problemas de pareja, un tema contrastante con el anterior, ya que habla de cuando el amor pareciera morir y de cuando la rutina es la causal de esa agonía; invitó a aquellos que sí tuvieran problemas románticos que se fueran ahora al baño, a remediar en algo lo que quizás se puede salvar, una invitación que quizá alguien haya cobrado, pues la atmósfera daba pie a cualquier posibilidad, dejar atrás el aburrimiento o de plano que se convirtiera en una noche de rompimiento, aunque no le gustaría que eso fuera así, porque quiere que todo el mundo se ame, después de todo la decisión queda en vuestras manos.

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La visión de la música femenina y lo que están haciendo las mujeres en la industria musical siempre ha estado muy presente en la carrera de la artista, por eso invitó a Pascuala Ilabaca nuevamente a hacerse presente en el escenario para cantar “La trenza”, una canción que tiene una historia personal y profunda de la relación entre ella, su abuela y su ciudad, Viña del Mar, algo que provocó profunda admiración entre ambas, pues Pascuala es de Valparaíso, dejando en claro que la rivalidad entre ambas ciudades es más bien un mito, pues solo se separan por un cerro y en caso de ser verdad, ellas deciden ignorarlo. Ambas mostraron lo hermoso que puede ser la voz femenina, más cuando la complicidad es tanta que sus tonalidades combinaron a la perfección, con la belleza del acordeón y la guitarra en los brazos de ambas, mostrando que la buena música no necesita de más. Luego se dio la oportunidad de escuchar “El perdón”, canción que improvisaron cuando se encontraron ambas girando en Europa, y que habla de no llevarse lo negativo y dejar que el perdón sea quien cierre aquello que quizás lastimó antes, pero que no es necesario seguir acarreando, porque como dice su letra, no es funeral, no hay que llevar flores, nada ha muerto, el amor no tiene final, solo muta, hay que dejar todo atrás simplemente, algo que comentó Mon diciendo que debe aprender de eso, pues ella canta de psiquiatras y lo dificultoso que es muchas veces dar paso a eso, el perdón.

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La noche siguió su camino, Laferte cambió su vestuario a algo más sensual: un vestido muy corto, rosado, mostrando toda su esencia, su juego con la sensualidad y liberación que esparció en cada rincón del lugar, tirándose incluso, para entregarse por completo al público, en “No te fumes mi mariguana”, provocando la euforia total. Al regresar al escenario retornó con un cigarro muy particular en sus manos, lo que provocó las risas de todos y la alegría de ella, quien dijo que eran todos muy locos y que eso le encantaba, pidió fuego para prenderlo y así lo hizo, lo prendió, fumó, lo compartió con sus músicos y lo retornó al público, definitivamente un detalle que todos recordarán.

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En ese bloque después de su cambio de atuendo, aparecieron las más clásicas y exitosas que ya están en la psiquis colectiva: “Amor completo” y “Amárrame”, provocando gratitud, porque no dejó nada fuera, quiso incorporar cada etapa de su música en su concierto, brindar una entrega total y mostrar lo bien que conoce a su público. En el show hubo espacio para lo nuevo también, “Paisaje japonés”, canción que ha recibido una gran aceptación desde su lanzamiento hace no mucho, mostró ese lado íntimo y triste de las historias de amor que no resultan, lo que emocionó al público, quien sorprendió a la cantante cantándola con ella y emocionándola de vuelta.

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La jornada definitivamente fue mágica, con torta incluida para el público y para uno de los integrantes de su equipo que estuvo de cumpleaños; después de desaparecer en “Mi buen amor”, volvió a petición de todos para cantar la última: “Tu falta de querer”, poniendo fin así a una jornada especial y particular, con más confeti, con más energía que nunca. Las canciones de Mon Laferte van desde el amor al desamor, de la nostalgia a sus raíces, pareciera que no deja nada fuera y se abre constantemente a la oportunidad de explorar su sensualidad, creatividad y sinceridad, algo que es tan difícil hoy en día; ella es fiel a sí misma, fiel a sus músicos con quienes muestra una complicidad y sincronía única, pues de no ser así sería muy difícil llevar a cabo un concierto y gira con tanta cualidad musical, ya que se necesita de un gran equipo para llevar en vivo un disco como Norma, que le brindó a sus seguidores la oportunidad de conocerla desde su maestría y genialidad musical, algo que sin lugar dudas marcó su gira y deja abierta la posibilidad a seguir escuchando cosas nuevas, porque Mon Laferte, sin lugar a dudas, hay para rato.

Setlist:
Por qué me fui a enamorar de ti
Ronroneo
Cumbia para olvidar
Caderas blancas
No te me quites de acá
Quédate esta noche
Funeral
La trenza
El perdón (Pascuala Ilabaca)
Amor completo
Chilango blues
Canción de mierda
Paisaje japonés
Si tú me quisieras
Amárrame
El mambo
El beso
No te fumes mi mariguana
El diablo
Tormento
Mi buen amor

Encore:
Tu tanta falta de querer

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