Opeth en Teatro Caupolicán: El repertorio soñado para sus más leales fanáticos
10 de Febrero 2023.

Por Paulo Domic.
Fotografías por Javier Martínez.

Tres largos años de espera finalmente terminaron anoche. Opeth regresó a Chile para anular la maldición de dos reprogramaciones agendadas para 2020 y 2021, completando esta anhelada quinta visita a nuestro país para deleitar a sus pacientes seguidores que por seis años esperaron su regreso. Jornada intensa que comenzó con la presentación de los chilenos Saken y que culminó con una maciza presentación de los suecos, quienes entregaron un memorable repaso por toda su discografía.

Opeth se ha ganado un lugar dentro del género del metal progresivo gracias a su inmenso talento e innovación constante. Su sonido no solamente recoge lo más clásico del prog, sino que también suma elementos de la música docta, folclore sueco, jazz, blues y mucho más. Ya con sobre tres décadas de carrera han lanzado trece exitosos álbumes de estudio, evolucionando desde el death metal melódico a un rock progresivo más y sosegado.

In Cauda Venenum es el nombre del último trabajo de los europeos, lanzado en septiembre del 2019 junto a los singles «Heart in Hand» y «Dignity”. Sin embargo, para esta velada tenían reservada una mayúscula sorpresa para satisfacer especialmente a sus más leales fanáticos. Anoche interpretaron 13 canciones, una de cada uno de sus discos. Algo bastante inédito entre bandas de cualquier tipo, un lujo que se pueden dar ya con tanto tiempo en la música y con un catálogo tan variado.

La apertura de la noche estuvo a cargo de los nacionales Saken, insignes exponentes del metal chileno desde sus inicios en la primera mitad de la década de los 90, cuando junto a íconos como Execrator, Criminal, Undercroft e Inquisición, forjaron una de las escenas más destacadas de Latinoamérica. A través de su historia han tenido la oportunidad de abrir para titanes del metal internacional como Megadeth, Nuclear Assault, Nile, A.N.I.M.A.L., Machine Head y Black Label Society, entre otros. Por lo tanto, experiencia en estas lides, había de sobra. Y lo demostraron sobradamente a través de un intenso repertorio de siete canciones y 30 minutos de duración, en el que además contaron con efectos de luces y tarimas especiales que eran solamente parte de su espectáculo y que luego no estuvieron para la presentación de Opeth.

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“Quién dijo que una banda de metal no podría abrir este concierto”, dijo su cantante Carlos Quezada ante los vítores del público que premió su presentación con un gran apoyo. Estaba en lo cierto, porque más allá de los comentarios en la previa, el cuarteto dejó una gran impresión entre sus espectadores y demostraron que estaban absolutamente a la altura de las circunstancias. Su sonido fue muy potente y definido, su puesta en escena potente e intensa, y su repertorio bastante opuesto al de los cabezas de cartel, ya que desplegaron su más poderoso arsenal en el escenario de calle San Diego. Desde su inicio con “Millenium” hasta el cierre con “Xff”, brindaron un espectáculo que no enfrió para nada la cálida tarde santiaguina.

 

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Puntualmente a las 21:00 salió a escena Mikael Åkerfeldt y sus compañeros, desatando la locura en el repleto Caupolicán con el clásico “Ghost of Perdition”, del disco Ghost Reveries de 2005. Ensordecedor fue el acompañamiento con las voces de sus fans, que incluso taparon el sonido de la sala con su intenso cantar. Continuaron luego con otra de sus más aclamadas canciones, “Demon of the Fall” de su clásico álbum My Arms, Your Hearse que este 2023 cumple ya veinticinco años desde su lanzamiento. Otro momento de catarsis para la audiencia que a esa hora ya colmaba cada rincón del recinto. Inmejorable comienzo para una jornada que estaría llena de emociones, matices, colores y ambientes.

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Luego del saludo de Åkerfeldt a su público que lo ovacionó hasta el punto que tuvo que decirles “ya es suficiente”, continuaron con “Eternal Rain Will Come”, corte que los puso sobre terrenos mucho más progresivo e introspectivos, pero que lamentablemente se vieron empañados por problemas técnicos con los micrófonos. Tanto fue, que luego de terminar la canción abandonaron el escenario por unos 10 minutos, hasta que lograron superar el impasse. Un detalle que no empañó el concierto, pero que se volvió un instante incómodo que por suerte pudo resolverse con cierta celeridad en esa tensa espera.

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Opeth ofreció un viaje único para su público. Realmente se pasearon por infinitas atmósferas y le dieron el gusto de alguna forma a todos, ya que en rigor les dieron a cada quien una probada de lo que más les gusta. Un espectáculo basado especialmente en la música, sin pantallas de animaciones, sin  mucha locura de movimientos de los intérpretes, sino un despliegue de música ejecutada al más alto nivel y con total precisión. Desde el metal más extremo y gutural, hasta el progresivo más suave y melancólico. Dieron una cátedra de música, reflejando esa cualidad única que los ha llevado a mantenerse tan vigentes después de tanto tiempo.

 

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Con “Sorceress” y “Deliverance”, que casi echa abajo el teatro en ese viaje épico de 14 minutos, bajaron el telón del primero de los dos conciertos que los suecos ofrecerán en Chile. Un sello a esa relación especial que tienen con el país y que forzó a que se generara una segunda fecha, a la que probablemente muchos de los asistentes de anoche asistirán para repetirse ese delicioso plato musical de dos horas de una travesía sónica que transporta por tan diversos estados de ánimo. Algo que sólo logra Opeth en ese afán perpetuo de innovar e ir siempre más allá de sus convicciones, abandonando constantemente cualquier zona de confort. ¿Qué sorpresas tendrá la segunda presentación? Ya lo sabremos, cuando terminen de escribir esa segunda página de este nuevo capítulo que escriben en su paso por las ardientes tierras chilenas.

Setlist Saken:
Millenium
Nasty Gods
White Hell
Fuck & Roll
We Are Here
13 (Man in Black)
Xff

Setlist Opeth:
Ghost of Perdition
Demon of the Fall
Eternal Rains Will Come
Under the Weeping Moon
Windowpane
Harvest
Black Rose Immortal
Burden
The Moor
The Devil’s Orchard
Allting tar slut
Sorceress
Deliverance

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