Ases Falsos en Teatro Caupolicán: Dejando atrás viejos hábitos
13 de diciembre 2019.

Por Amaranta Cartes.
Fotografías por Agustín León.

¿Qué sucede cuándo una banda chilena pisa el Caupolicán? ¿Cómo se sienten los integrantes de dicha banda si es que, además, lo repletan? Si su vocalista siente personalmente que es “el escenario más lindo de Chile” y ese mismo personaje lleva más de una década siendo uno de los compositores más prolíficos de la escena nacional. ¿Qué pasa cuando has querido con tantas ganas traspasar las barreras de lo convencional con tus letras y tu música y por fin te sientes escuchado? ¿Y cuándo todo Chile se levanta por la misma rabia con la que has cantado por 15 años? Lo que pasa, es que empiezas a creer en el Viejo Pascuero de la pura felicidad. Anoche, a los Ases Falsos les llegó la Navidad anticipadamente y se volvieron locos repartiendo los regalos.

Es difícil entender lo anterior sin conocer a la banda. Es una agrupación difícil de descifrar sin la experiencia de ponerles atención con la cabeza dispuesta a la confusión y abierta a la comprensión. Asistir a su concierto significa escuchar canciones de amor, pero con toques de desprecio, romántica rebeldía, rabia contenida, antipatía hacia el poder, promoción de la democracia directa, rechazo a la violencia policial, amor por los animales, cambio climático, drogas, fútbol y cuánto tema se le haya venido a la cabeza a Cristóbal Briceño. Esto mezclado con guitarras pesadas, pero con melodías y arreglos que recuerdan a las baladas románticas y canciones pop de México en los 80 y un vocalista con una potencia vocal que busca asimilarse a Juan Gabriel en registro y actitud, creemos, a propósito. Y finalmente, todos estos hombres vestidos con poleras, short y zapatillas como banda que acaba de salir de un garaje en Estados Unidos o de una sala de ensayo en una universidad. Y con toda esta excentricidad, encontraron a quienes los entendieron. Tanto, que podríamos decir que anoche en el Caupolicán el teatro se vino abajo coreando los singles, pero no; se vino abajo con cada una de las 21 canciones interpretadas, cantadas de principio a fin con tanta energía como permiten los años de juventud.

Los gritos de protesta estaban a tope cuando se apagaron las luces puntualmente para empezar. Los primeros acordes del último single publicado a fines del mes pasado, “Eres una bomba” se mezclaron con los improperios contra el Presidente y la policía. La voz de Briceño sólo se escuchaba por los parlantes mientras Simón Sánchez, Martín del Real, Francisco Rojas y Daniel de la Fuente daban cara al público enardecido. Recién en el coro apareció el líder de la banda para finalizar la canción con un grito digno de “The great gig un the sky”. Inmediatamente después, la percusión comenzó a incitar ciertas vociferaciones propias de las recientes marchas, con un ritmo que todos pudieron identificar para cantar a coro gritos que llevamos escuchando por casi dos meses. Siguieron con este ejercicio a en varios momentos del concierto. Cristóbal lo llamó una “necesidad biológica” y agradeció al Presidente por ser como es y permitir el inicio de un estallido social que, parafraseando sus palabras, hubiera ocurrido igual. Con esto, “La sinceridad del cosmos”, canción que honra a los animales que luchan contra carabineros, cobró un importante sentido. Con las siguientes “Más se fortalece”, “Chakras”, “Gehena” y “Nace un contragolpe”, fueron tocadas una tras otra con euforia, hasta con flexiones de brazos hechas por Briceño quien daba vueltas por el escenario con ímpetu imparable.

Hubo un momento de descanso con “Cae la cortina”, “Niña por favor” y “Simetría”, canciones que apuntan a lugares más recónditos del espíritu. Hay una canción de amor, sin embargo, que no da espacio para el romance. “Pacífico”, un clásico del Juventud Americana, es el fiel reflejo de la confusión y asombro que provoca este conjunto santiaguino. Una canción de amor que transforma cualquier recinto en un concierto de rock pesado. Saltos y poleras dando vueltas en el aire, botellas volando y hombres pelucones gritando a todo pulmón una canción de amor adolescente. Momento de catarsis que finalizó con Briceño tirado en el piso donde permaneció hasta que tuvo que cantar “Así es como termina”, de su último disco Mala Fama, un llamado al cuidado del medio ambiente desde la historia de una niña y el hastío de la Tierra, que terminó con un grito de “¡18 de octubre!” y un llamado a bajarnos del carro del consumismo y a “dejar los viejos hábitos”. Para los Ases Falsos, el despertar de Chile ha significado el volcamiento del espíritu de sus canciones hacia la calle. Ese dejo de amargura que sentíamos en sus conciertos se ha transformado en algarabía festiva y se transmite al público como nunca antes.

El showman Briceño apareció entre el público en la platea alta con “Mi ejército”, del disco Conducción, con una polera con la cara de Jesús, dio la vuelta por todo el teatro, cantando de manera impecable a pesar de los abrazos y manoseos de la gente. Luego de “Subyugado”, Simón Sánchez tomó la palabra para invocar un milagro navideño: la presencia en el escenario de Héctor Muñoz, legendario guitarrista de Fother Muckers que dejó los Ases Falsos en 2012. Las ahora tres guitarras principales tocaron “Espíritu de la nación”, en defensa de la capucha y, para gozo de los fanáticos, “Patio de comidas”, de los Fother Muckers cerraron la primera parte.

Antes del regreso, la gente los llamó con láseres verdes y las luces se encendieron de nuevo para mostrar pilas de regalos navideños a modo de escenografía. Con “Mala Fama”, “¿Qué hará de mí?”, “Misterios del Perú” y un inesperado despliegue de papel picado, finalizaron un show impecable y desquiciado a la vez. Terminaron lanzando los regalos a la gente que seguía aplaudiendo y gritando, cantando y cantando.

Para seguir con lo poco convencional, para este verano hay dos discos anunciados por los Ases Falsos, sí, dos al mismo tiempo, con dos canciones ya estrenadas y altas expectativas de los fanáticos, parece que la creatividad no se les acabará por mucho tiempo, sobre todo ahora que lo que ellos han cantado, lo canta todo Chile, quizás de manera más simple, pero el mensaje es el mismo.

Setlist:
Eres una bomba
La sinceridad del cosmos
Más se fortalece
Chakras
Gehena
Nace un contragolpe
Cae la cortina
Niña por favor
Simetría
Pacífico
Así es como termina
Sal de ahí
Mucho más mío
Mi ejército
Trato hecho
Subyugado
Espíritu de la nación
Patio de comidas

Encore:
Mala fama
Qué hará de mí
Misterios del Perú

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