Colombina Enamorada en Matucana 100: El ataque del teatro independiente
11 de mayo 2017.

Por Nicolás Morán.
Fotografías por Leonardo González.

Día lluvioso en Santiago, pero la gente no se desanima y asiste igual a la Micro Sala de Matucana 100. Entramos por una puerta estrecha que nos conduce a la pequeña sala, donde nos espera el músico y director de la obra, Claudio Barbas, quién, ataviado con ropajes de corte renacentista, se encuentra sentado frente un teclado, adornado como si fuese un clavicordio. Esta obra se reestrena luego de 13 años, y contó con un público fiel que le dio el apoyo a la compañía de teatro independiente, Pequeño Clan.

Esta historia parte con Colombina, interpretada por Luz María Yacometti, una sirvienta que espera la llegada de Arlequino, su amado. Ahí comienza un monólogo que se extiende por 50 minutos, cosa que me parece, ante todo, admirable. No cualquiera es capaz de memorizar y de forma tan profesional, un guión. De hecho, es para mí, el punto que se roba la película, y si bien esta obra no es necesariamente de mi gusto, no puedo dejar de hacer notar que es un esfuerzo enorme montar una obra, en la que se pueda lucir alguien de modo tan completo.

Mientras avanza la obra, el tema central es la relación de pareja. Hay muchos chistes en doble sentido y situaciones que pretenden ser cómicas, pero que a veces se ven un tanto forzadas. Los textos sobre los distintos tipos de maridos y esposas, reflejan una realidad que se mantiene desde hace siglos, en el que la mujer está para servir al hombre y debe mostrarse sumisa.

El espectáculo incluye música, efectos de sonido y canciones, que a veces no son imprescindibles. Se nota que hay complicidad entre el músico y la actriz, lo que queda impregnada al momento de poner los efectos especiales a los movimientos de Luz María.

La trama continúa cuando le llega una carta a Colombina, en la que se le avisa que Arlequino no llegará, porque ha sido llamado a servir al ejército. Esto devasta a la protagonista, y empieza una reflexión sobre la guerra y la paz, que queda muy débil cuando empieza a hacer mención, como en toda la obra, al tema del doble sentido y el sexo.

El punto es que propone una sociedad en la que la mujer tome la batuta para poder crear una sociedad más justa y pacífica, porque los hombres han fallado en su intento. Hasta ese punto, se podría tomar como un intento de proto-feminismo que se cae, cuando la canción final habla sobre que una mujer no está completa hasta que encuentra a un varón con el que casarse.

La obra se puede resumir como curiosa, por decir lo menos. Es recomendable si te gusta la variedad y si quieres gozar de un momento que no se da todos los días.

Revisa nuestra cobertura fotográfica a continuación:


 

Una Respuesta

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    Morti

    Se debe entender que el contexto de enunciación del discurso se sitúa en el arquetipo de colombina, inserto en un esquema de teatro específico… la commedia dell’arte. Es el llamado de colombina, no del discurso feminista actual, la colombina post-renacentista y barroca. Teatro museístico desde cierto punto de vista, pero información a co siderar a la hora de evaluar.

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