Dios Salve a la Reina y su espectáculo “Don’t stop me now” en el Teatro Caupolicán: El show debe continuar
21 de abril 2017.

Por Jorge Fernàndez.
Fotografías por Felipe Morales.

Luego de 20 minutos de retraso, las luces permanecieron apagadas por unos segundos para dar paso al comienzo del show. Y era que no, si la fila de aficionados demoró más de la cuenta en ingresar al Teatro Caupolicán. La efervescencia popular era mayúscula. Los argentinos “Dios Salve a la Reina” que desde hace casi 20 años tributan a Queen, una de las bandas más emblemáticas de todos los tiempos, saltaron al escenario entre vítores y aplausos, tónica que se repitió tras cada canción interpretada.

Pablo Padín (Freddy Mercury) y compañía tienen esta condición absolutamente ganada, pues las muestras de talento expuestas en el escenario sirvieron de telón de fondo a la seguidilla de canciones que remecieron el lugar.

Hablar de clásicos en la discografía de Queen es prácticamente redundar, y esto lo tiene absolutamente claro la banda argentina, pues los más de 20 temas incorporados en el setlist fueron coreados al unísono por los asistentes a este magno espectáculo. Es importante destacar, eso sí, que una de las primeras canciones que marcó la pauta de lo que sería una gran noche fue “Another One Bits the Dust” y que el momento inicial de algarabía máxima se produjo cuando interpretaron “Under Pressure”, continuando inmediatamente con “Somebody to Love”

Luego de las diez primeras canciones se dio el espacio para que un solitario Francisco Calgaro se luciera con la guitarra, demostrando el enorme talento que tiene con su instrumento, y de paso, rindiendo la pleitesía necesaria hacia su mentor, Brian May.

La segunda parte del show estuvo más potente aún y fue in crescendo, pues luego de temas como “A Kind of Magic” o “Princes of the Universe”, perteneciente a la película “Highlander” de 1986, se desató la profunda admiración al escuchar la interpretación de canciones como “Love Of My Life”, “I want To Break Free”, “Radio Ga Ga” y “Crazy Little Thing Called Love” para terminar con la majestuosa “Bohemian Rhapsody”, donde, a esas alturas, ya todos disfrutaban a su manera y se emocionaban al ver una figura tan genuina, pese a ser la imitación de alguien que sabemos es inigualable.

El encore se encargó de dar el toque de gracia a una velada mágica: “Don´t Stop Me Now”, “We Will Rock You” y “We Are The Champions” fueron los tres temas elegidos para la emoción, los aplausos cerrados y el respetuoso agradecimiento de todos los fanáticos.

Dios Salve a la Reina tiene, bajo su sello, la particularidad de no ser una banda tributo sin más, pues en su show, dejan absolutamente demostrado el talento que cada uno de ellos tiene. Es difícil encontrar la mística para formar una agrupación, más difícil aún, debe ser configurar una banda a partir de la admiración que se tiene ante tal magnificencia musical. Vale la pena escucharlos y vivirlos, porque la muerte no tiene que detener la devoción. No serán una cita textual pero sí son una paráfrasis que repercute en nuestros oídos y nos invita a refrendar la tesis aquella que dice que “El show debe continuar”.

>>> REVISA NUESTRA RESEÑA FOTOGRÁFICA PINCHANDO EN ESTE TEXTO <<<

Una Respuesta

Deja un comentario