“Head Carrier” de Pixies: Envejecer con dignidad

Por Felipe Tapia.

Cuando las bandas clásicas deciden rejuntarse luego de una larga ruptura, se espera que sea por un buen motivo. El fan purista mostrará un escepticismo sin parangón, negándose a que la calidad de los primeros discos pueda ser replicada en los nuevos. El fan más incondicional suele alegrarse sí o sí: sus ídolos están de vuelta y todo lo que hacen es oro. Es cierto que muchos de estos regresos han sido desastrosos y en parte se debe a que al encontrarse la industria musical amenazada por Internet, muchos artistas se han juntado para giras que constituyen ahora su único modus vivendi. En el caso de Pixies, me gusta pensar que no es así.

Luego de haber tocado en el Festival Maquinaria 2010 en Chile y lanzado un nuevo álbum “Indie Cindy” en el 2014, este año la banda liderada por Black Francis (O Frank Black) lanza “Head Carrier”, sin Kim Deal pero con un sonido clásico y a la vez innovador.

Lo que duró la larga separación de la banda, Frank Black cultivó un estilo personal durante su carrera como solista, algo parecido a lo que hizo Morrisey luego de “The Smiths”: mantuvo algunos de los elementos esenciales pero evolucionó a un estilo más melódico, pausado y hasta un poco blusero. En esta nueva etapa de la agrupación, pareciera que se retornan a las raíces más punks y sucias de la banda, lo que puede verse en temas como el primer single del disco: “Um Shagga Lagga”, un tema que recuerda a los tiempos del “Surfer Rosa” y “Doolittle” (Por ejemplo, la canción “Crackity Jones”):

Pero Pixies siempre fue una banda versátil. Sus discos siempre se caracterizaron por lo variopinto, y el tarro coexistía armónicamente siempre con lo melódico y contemplativo, así podía pasarse del “Isla de Encanta” al “Where is my Mind?” con total naturalidad. Algo parecido pasa en este disco, que si bien retorna a sus raíces, pareciera que Black Francis suma a esta vuelta a las raíces su experiencia melódica de “Frank Black and the Catholics”, lo que puede verse en el tema que le da nombre al disco, cuya calidad musical es del todo incuestionable: “Head Carrier”:

Después de todo ¿Quién quiere una banda que se plagie así misma o saquen siempre el mismo disco? La reinvención siempre es bienvenida, y si quieres el sonido antiguo ¡Pues escucha los discos clásicos, ¡posom!

Eso sí, algo que se echa de menos es el protagonismo compartido. El sello de Pixies estaba fuertemente marcado por un protagonismo repartido siempre entre Black Francis y Kim Deal, quienes eran los iconos de la banda. Este protagonismo con el tiempo se transformó en rivalidad y desavenencias creativas, lo que hizo que Kim Deal dejara el grupo dos veces: en la ruptura original y la de ahora, post reunión. Como sea, en cada disco clásico de Pixies encontrábamos la voz femenina siempre presente y parte integral de la identidad de la banda, pero ahora solo reconocemos algunos coros femeninos escuetos distribuidos irregularmente en algunas canciones, y Black Francis parece acapararar todo el protagonismo del álbum, con su característica voz a la vez gritona y tranquila, una combinación que siempre se le ha dado muy bien.

Pero salvo ese detalle, “Head Carrier” es un disco completamente disfrutable tanto para los fans clásicos como para los imberbes curiosos, y si bien no figurará en el panteón de la repisa de discos como sí lo hicieron sus primeros trabajos, es grato saber que el retorno de Pixies no es un jugo o decadente maniobra comercial. Siguen produciendo material de calidad e incluso sus temas más flojos y los momentos bajos de este disco, en otras bandas serían altos.

Los dejo con uno de los temas que captura el espíritu del sonido renovado de Pixies, “Talent”:

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