Kátia Guerreiro en Festival de Fado 2018: Poesía, baile y un par de lagrimones

Kátia Guerreiro en Festival de Fado 2018: Poesía, baile y un par de lagrimones
Teatro Nescafé de las Artes, 5 de junio 2018.

Por Valentina Gilabert.
Fotografías por Gabriel Padilla.

La noche comienza entre aplausos espontáneos. Sobre el escenario aparecen los tres músicos que acompañarán a Kátia Guerreiro en las casi dos horas de concierto que la fadista portuguesa ofrece en el Teatro Nescafé de las Artes. “Hoy vengo a compartir no solo mi música”, dice la cantante en un español fluido, pero muy españolizado. Se refiere a todas las emociones e historias que transmite durante la noche, previo a cada canción que se dispone a cantar.

Presenta la primera de ellas, “Incerteza”, un fado tradicional que habla del amor, uno de los tópicos que más se repiten dentro de la música lisboeta. Le sigue “Nove Amores” y el escenario se viste de celeste. El lugar se empapa de melancolía en los cuatro minutos que dura la canción, pero al poco terminar se llena de energías con “À Janela do Meu Peito”, escrita por la fadista de mayor reconocimiento en Portugal y el mundo: Amália Rodrigues. Los pasos de Kátia Guerreiro son sutiles, apenas visibles, pero transmiten la energía necesaria para querer acompañarla en su baile. Tras esto, sube al escenario la primera invitada de la noche, Teresinha Landeiro, representante de la nueva generación de fadistas, para cantar “Nesta Noite”. Su voz es dulce y aguda y contrasta perfecto con la de Guerreiro, profunda y rasposa, quien tras salir la joven del escenario se dispone a presentar “Quero Cantar para a Lua” con unos versos en español. “Quiero cantar a la luna, quiero cantar en las calles”. Un poema de Rodrigues que luego presenta de forma musicalizada.

La iluminación es clave en cada una de las canciones que se escuchan en el anfiteatro. Distintos colores y juegos de luces generan el clima de una ópera o musical, lo que se da sobre todo en las canciones más movidas. “Fado Dos Contrários”, escrita por su profesor de filosofía, y “Rosa Vermelha” traen de vuelta la energía al escenario y con ellas el público se comienza a mover en sus asientos.

Un segundo invitado aparece en escena, Helder Moutinho, para interpretar “Fado da Noite que nos Fez”, canción de amor intensa y nostálgica, en que ambos artistas no se ven conectados entre sí. Solo cantan. Luego de ese traspié comienza “Fado da Sina”, primer tema en el que se escuchan las palmas espontáneas del público, al igual que en “As 4 Operações”, poema en que se hace una analogía del amor y las matemáticas.

En el momento más emocionante de la noche, la portuguesa conmemoró a la cantautora nacional Violeta Parra con su canción “Gracias a la Vida”, interpretación que trajo consigo la ovación del público y un agradecimiento humilde de la artista sobre el escenario. “Asas” y “Pranto de amor ausente”, comienzan a dar cierre a una noche elegante y conmovedora en que Guerreiro se secó las lágrimas más de una vez.

Tras esto, “Mentiras” es la canción que saca risas al público. “A partir de hoy te pido que no dejes de contarme mentiras, porque tu verdad puede matarme”, le dice la protagonista de la canción a su marido, quien fue pillado por su suegra besando a otra mujer. Mientras Kátia cuenta la historia, los músicos se señalan unos a los otros, generando así una que otra carcajada. La canción es bailable y enérgica, lo que hace que el teatro recobre energías tras lo emotivo de las canciones anteriores. “Llevo dieciocho años compartiendo mi verdad, lo que soy por dentro. Estoy curando mi alma”, dice Kátia Guerreiro antes de presentar su última canción, “Até ao Fim”, de su último disco homónimo. “La más bella declaración de amor, es mi declaración a ustedes”, confiesa antes de comenzar a cantar. Un cierre perfecto para una noche inolvidable.

Setlist:
Incerteza
9 amores
À Janela do Meu Peito
Nesta Noite
Quero Cantar para a Lua
Fado Dos Contrários
Rosa Vermelha
Fado da Noite que nos Fez
Fado da Sina
As 4 Operações
Gracias a la vida
Asas
Pranto de amor ausente
Mentiras
Até ao Fim

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Kátia Guerreiro en Festival de Fado 2018: Poesía, baile y un par de lagrimones Teatro Nescafé de las Artes, 5 de junio 2018. Por Valentina Gilabert. Fotografías por Gabriel Padilla. La noche comienza entre aplausos espontáneos. Sobre el escenario aparecen los tres músicos que acompañarán a Kátia Guerreiro en las casi dos horas de concierto que la fadista portuguesa ofrece en el Teatro Nescafé de las Artes. “Hoy vengo a compartir no solo mi música”, dice la cantante en un español fluido, pero muy españolizado. Se refiere a todas las emociones e historias que transmite durante la noche, previo a cada canción que se dispone a cantar. Presenta la primera de ellas, “Incerteza”, un fado tradicional que habla del amor, uno de los tópicos que más se repiten dentro de la música lisboeta. Le sigue "Nove Amores" y el escenario se viste de celeste. El lugar se empapa de melancolía en los cuatro minutos que dura la canción, pero al poco terminar se llena de energías con “À Janela do Meu Peito”, escrita por la fadista de mayor reconocimiento en Portugal y el mundo: Amália Rodrigues. Los pasos de Kátia Guerreiro son sutiles, apenas visibles, pero transmiten la energía necesaria para querer acompañarla en su baile. Tras esto, sube al escenario la primera invitada de la noche, Teresinha Landeiro, representante de la nueva generación de fadistas, para cantar “Nesta Noite”. Su voz es dulce y aguda y contrasta perfecto con la de Guerreiro, profunda y rasposa, quien tras salir la joven del escenario se dispone a presentar “Quero Cantar para a Lua” con unos versos en español. “Quiero cantar a la luna, quiero cantar en las calles”. Un poema de Rodrigues que luego presenta de forma musicalizada. La iluminación es clave en cada una de las canciones que se escuchan en el anfiteatro. Distintos colores y juegos de luces generan el clima de una ópera o musical, lo que se da sobre todo en las canciones más movidas. “Fado Dos Contrários”, escrita por su profesor de filosofía, y “Rosa Vermelha” traen de vuelta la energía al escenario y con ellas el público se comienza a mover en sus asientos. Un segundo invitado aparece en escena, Helder Moutinho, para interpretar “Fado da Noite que nos Fez”, canción de amor intensa y nostálgica, en que ambos artistas no se ven conectados entre sí. Solo cantan. Luego de ese traspié comienza “Fado da Sina”, primer tema en el que se escuchan las palmas espontáneas del público, al igual que en “As 4 Operações”, poema en que se hace una analogía del amor y las matemáticas. En el momento más emocionante de la noche, la portuguesa conmemoró a la cantautora nacional Violeta Parra con su canción “Gracias a la Vida”, interpretación que trajo consigo la ovación del público y un agradecimiento humilde de la artista sobre el escenario. “Asas” y “Pranto de amor ausente”, comienzan a dar cierre a una noche elegante y conmovedora en que Guerreiro se secó las lágrimas más de una…

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