Kraftwerk en Chile: sincronía y elegancia en un atiborrado Caupolicán
26 de noviembre 2016.

Por Francisco Aguilar A.

Sábado 26 de noviembre, alrededor de las 20 horas y nos dirigimos de manera rauda al Teatro Caupolicán a ver el esperado show de la banda alemana Kraftwerk, el que acompañado de una estética 3D, prometía ser uno de esos eventos que recuerdas cuando haces ese conteo mágico de los conciertos a los cuales has tenido la oportunidad de asistir. En un atiborrado Teatro Caupolicán, por no decir “hasta las masas”, nos hacemos partícipe de una experiencia distinta, en la cual no hay una entrega explícita de los músicos hacia el público, sino una encapsulada entre máquinas y proyecciones, lo que hacen el ver a los alemanes, algo singular. Por disponibilidad de lentes 3D, lamentablemente no contamos con ellos para poder apreciar la puesta en escena, pero sin lugar a duda, si bien estos pueden mermar en algo la experiencia, bajo ningún punto de vista la hacen de menor envergadura.

La banda formada por Ralf Hütter, Fritz Hilpert, Henning Schmitz y Falk Grieffenhagen inició su espectáculo a las 21:06 hrs, momento en el que se comienza a ver en un telón puesto para no mostrar la puesta en escena antes del inicio del show, imágenes de los 4 integrantes, pero en su versión “8 bits”, las que varían de color y son acompañadas de una música de similares características, lo que hace asimilar que estamos a punto de iniciar esta aventura en más dimensiones de lo habitual. Pasado un par de minutos, desaparece el telón y podemos apreciar 4 mesas fosforescentes sobre el escenario, un telón atrás que servirá para poder ver todas las gráficas que hacen del show algo distinto. De pronto, aparecen ellos, vestidos con trajes ceñidos al cuerpo, negros, con líneas blancas, las cuales servirán para que los músicos sean parte de la escenografía presente. En la parte superior del Caupolicán divisamos seis proyectores que apuntan hacia dicho telón, los cuales comienzan a iluminar éste y mostrar una serie de números sobre esta “pantalla”, hemos partido el espectáculo, esto es “Numbers”.

El show continúa, es el turno de “Computer world”, “Home Computer” y “Computer Love”, temas que de forma lógica son acompañados de imágenes de computadoras. Las mesas de los músicos varían de color, como pseudos camaleones electrónicos y acompañan a cada una de las proyecciones que se realizan en el fondo del escenario. Cada segundo que existió silencio entre tema y tema, dio lugar a una ovación enorme por parte de los asistentes al show, un público heterogéneo, desde fanáticos acérrimos de la electrónica, vestidos con la indumentaria típica de la banda, hasta familias enteras que tal vez asistieron principalmente motivados por lo llamativo que se hacía ver en la previa un espectáculo en tercera dimensión.

“The man-machine” y “Spacelab” son los temas que siguieron con el show, donde en el primero pudimos apreciar en pantalla textos que decían “Semi human being”, “Machine, machine”. En el segundo ocurre algo que a todos dejo maravillados, se acompañó el tema con imágenes de un GPS, tipo google maps, las cuales mostraban nuestro país, para de repente aparecer un ovni en escena el que comienza a deslizarse por Santiago, pasando por el Costanera Sky, para llegar y estacionarse en el mismísimo Teatro Caupolicán. La ovación fue cerrada.

Vino el turno de “The Model”, “Neon lights” y “Autobahn”, donde el publico siguió bailando en un éxtasis constante, a ratos los vendedores de agua mineral hacían de este un negocio redondo, ya que todos necesitaban hidratarse, el recinto estaba llenísimo y si le sumamos a esto que la música te hacia bailar por si sola, era necesario. Paso “Geiger Counter” pegada a “Radioactivity” donde pudimos apreciar átomos y símbolos nucleares acompañados de frases como “Sellafield”, “Fukushima” y “Tschernobyl” en el fondo del escenario, lo que daba sentido a cada sonido que las computadoras emitían. El show llevaba más de una hora, con los músicos siempre inmutables en sus puestos, haciendo sonar los sintetizadores con cada uno de sus hits, dentro de estos “Electric Cafe”, donde se muestran imágenes en blanco y negro de los 4 artistas, siempre en 8 bits.

Posterior a eso, pudimos apreciar el mix de Tour de France, con temas como “Tour de France”, “Tour de France Étape 1”y “Chrono” pegada a “Tour de France Étape 2”. En el fondo vimos imágenes en blanco y negro de la competencia de ciclistas, las que hacían un complemento perfecto y daban realce a lo que escuchábamos. Vino un pestañeo de los músicos, donde otra ovación del público se tomo el espectáculo, todos agradeciendo esta “entrega” musical, no con sudor y desenfreno, sino con elegancia y una sincronía perfecta.

Ya el show se aproximaba a su “cierre falso”, momento en el que los alemanes interpretaron “Trans-Europe Express”, “Metal on Metal” y “The Robots” apareciendo en pantalla figuras robóticas de los músicos con la típica vestimenta que los caracteriza: camisa roja, corbata, pantalón y zapatos negros. Los artistas se retiran, sin antes hacer un pequeño “guiño” al público haciendo una reverencia, provocando otro aplauso cerrado.

Es interesante el fenómeno de Kraftwerk, que sin interactuar casi en ningún instante con el público, éste se conecta con ellos, en una especie de hipnosis que provoca su música y las imágenes que acompañan la puesta en escena. Es una electrónica que mezcla ritmos repetitivos con melodías pegajosas, siguiendo un estilo clásico occidental de armonías, con instrumentación minimalista y estrictamente sincronizadas. Un producto sumamente bien elaborado, que logra su objetivo con creces.

Ya de vuelta en escena, Kraftwerk interpreta “Aéro Dynamik”, “Planet of Visions” y “Boing Boom Tschak”, en el primer tema se ven líneas verdes fosforescentes verticales que acompañan a nuevas imágenes de 4 ciclistas que aparecen en escena, el segundo muestra textos como “Detroit”, “Electro”, “Germany” y el último nos permite ver letreros de las palabras “Boing”, “Boom” y un sinnúmero de notas musicales que comienzan a volar sobre el escenario. Para cerrar, “Techno Pop” y “Music Non Stop” dan fin a la velada, donde en este tema de cierre cada músico hace un pseudo solo con sus computadoras y se retiran uno a uno, para que al finalizar “Ralf Hütter” emitiese sus únicas frases al público durante todo el espectáculo, diciendo “Good night, buenas noches, adiós”. Un show distinto a los que estamos acostumbrados a ver, pulcro, perfecto, sincronizado y que abre grandes expectativas a que estas representaciones 3D se realicen en nuestro país.

Setlist
Numbers
Computer World
Home Computer
Computer Love
The Man-Machine
Spacelab
The Model
Neon Lights
Autobahn
Geiger Counter
Radioactivity
Electric Café
Tour de France
Tour de France Étape 1
Chrono
Tour de France Étape 2
Trans-Europe Express
Metal on Metal
The Robots

Encore:
Aéro Dynamik
Planet of Visions
Boing Boom Tschak
Techno Pop
Music Non Stop

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