Black Label Society en Teatro Caupolicán: cómo hacer un concierto de rock
12 de abril 2019.

Por Rodrigo Guzmán.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

A quién asista con frecuencia a espectáculos de rock & roll no le será complejo advertir que algunos conjuntos levantan un fanatismo tal, que logran generar un verdadero culto hacia ellos. En este sentido, el rock siempre ha contado con una serie de íconos que componen y animan su fauna. Si bien la época de los grandes rock stars dejó de ser lo que era, con un Axl Rose llegando dos horas tarde al concierto en el Estadio Nacional, por ejemplo, aún quedan algunas figuras que despiertan respeto y admiración. Tal es el caso del incombustible Zakk Wylde, quién junto a su banda Black Label Society se presentó anoche en el Teatro Caupolicán, tras cinco años de su última visita al país.

La velada comenzó a las 19:55 con la presentación del conjunto nacional Saken, quienes fueron los encargados de templar el ambiente antes de que Wylde y compañía se tomarán con propiedad el tablado del local de San Diego 850. Ante una modesta concurrencia, el conjunto nacional presentó un set que se paseó entre material clásico y algo mas reciente, en un show marcado por las proclamas contra el machismo y el abuso de poder en general. De dicho modo, los nacionales interpretaron “Fear of Death”, “Zyclon B”, “13 Man in Black” y los cover de “Mejor no Hablar de Ciertas Cosas” y “Corazones Rojos”, tras una presentación algo rígida, que no tuvo mayor recepción en el auditorio.

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Luego de esto, Zakk Wylde y compañía de dejaron ver sobre el escenario de Teatro Caupolicán, después de dejarse escuchar un mix que trenzó sin más “Whole Lotta Love” con “War Pigs”, en una advertencia de lo que se venía para el publico que llegó a disfrutar de la vuelta a Chile del ilustre guitarrista. Todo comenzó con “Genocide Junkies” y “Funeral Bell”, que fueron interpretadas correctamente para un público aún algo estático, que muy lentamente comenzó a manifestarse puños en alto a modo de arenga. Zakk Wylde encarna en sí mismo una verdadera tradición rocker, donde la influencia de Black Sabbath, Jimi Hendrix y Led Zeppelin dialogan palmariamente y sin reparos junto a la propia imagen de Wylde, que hace notar su potente presencia escénica. Es de este modo como “All That Once Shined” cargó con el sonido más sabbathiano de la jornada. Fue desde el Riff hasta el solo, pasando por el cambio de ritmo, cómo una tradición rockera se manifestó de manera perfecta y quizás predilecta del sonido Iommy.

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Con “Brigde to Cross” se dio paso a la primera balada de la jornada. Wylde no teme incorporar sonidos algo más electrónicos tras las notas atmosféricas de un teclado. Allí se manifestó también esa escuela de donde proviene Wylde, aquella que hace de la balada rock un himno de estadio a punta de solo y melodía, muy en la onda ochentera. Luego de un largo pasaje de piano efectuado a modo de introducción, Wylde se dio el tiempo incluso para bromear, dando paso luego a “In This River”. Tras los lienzos colgados en los amplificadores con los rostros de los fundamentales hermanos Abbot, el sentido himno sacudió el Caupolicán hasta los cimientos, dando termino así al “bloque” melancólico de la noche.

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De dicho modo, si “The Blesses Hellride” desperezó la nostalgia ante la partida de los hermanos Abbot, entonces “Love Unreal”, tras un potentísimo Riff inicial, cimentó un camino de acero y hormigón para luego dar paso a una descontrolada versión de “Fire it Up”, para luego cerrar con “Concrete Jungle”, cuyo impresionante y altamente psicodélico solo de guitarra, cargadísimo al delay y la improvisación, despertaron la más profunda admiración de publico asistente. Zakk Wylde es un músico que vio emerger y madurar su talento en la década de los noventa, razón por la cual la interpretación y escenificación del solo de guitarra tiene un rol clave dentro del desarrollo de cada corte. Luego de esto y bajo la misma lógica, se sucedieron “Stillborn” y “New York, New York”, para clausurar una noche cargada al riff y el rock & roll.

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Cada cierto tiempo Wylde y compañía llegan a proporcionar una descarga de rock & roll para a un público que ve en él a uno de los sobrevivientes tras la debacle generalizada en la masividad del género. No importa, Zakk Wylde, tras una cátedra de rock y de desplante escénico, vino a mostrar cómo se hacen las cosas a estas alturas, donde estamos cada vez mas huérfanos de padres y maestros.

Setlist:
Genocide Junkies
Funeral Bell
Suffering Overdue
Bleed for Me
Heart of Darkness
Suicide Messiah
Trampled Down Below
All That Once Shined
Room of Nightmares
Bridge to Cross
Spoke in the Wheel
In This River
The Blessed Hellride
A Love Unreal
Fire It Up
Concrete Jungle
Stillborn
New York, New York (Frank Sinatra cover)

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