Por Francisca Neira.

En tres meses más se cumplen tres años de la muerte de David Bowie quien, ciertamente, no necesita mayor presentación ni aquí ni en ninguna otra parte y, como era de esperar, la nostalgia entre quienes fuimos, somos y seremos fanáticos de su trabajo comienza a aflorar la nostalgia y vuelve la pregunta que seguramente muchas veces nos hemos hecho desde el 10 de enero de 2016, ¿y ahora, qué? La pregunta, por cierto, no es gratuita. Vale la pena recordar que Blackstar, el último disco de estudio del Duque Blanco fue publicado solo dos días antes de su deceso, en la misma fecha de su cumpleaños número 69, dejando más que claro que aún tenía mucho que decir y mucha música que entregar.

Evidentemente, tras el fallecimiento de Bowie, las ventas de sus discos se dispararon; toda una industria en torno a su iconografía se levantó y, en algunos casos, asentó; de pronto todos parecían conocer sus canciones más famosas y varios artistas de los más diversos ámbitos le rindieron homenajes desde sus particulares trincheras. El próximo martes 23 de octubre, en Santiago, y el miércoles 24, en Concepción, podremos ser testigos de uno de los más importantes de estos agasajos ya que llega por primera vez a Chile Celebrating David Bowie, un conjunto de reconocidos músicos que en algún momento de sus vidas trabajaron con el inglés o que tuvieron íntima relación con él, dando luces de poder encarnar el espíritu que él quiso estampar en cada una de sus canciones.

Celebrating David Bowie es un conjunto siempre cambiante de personas que ha tenido ya varias presentaciones y que ha contado entre sus filas a varios músicos, vocalistas y celebridades como Sting, Gary Oldman, Perry Farrell, Kate Pierson e, incluso, Chris Hadfield, astronauta canadiense que se hizo mundialmente famoso en 2013 al colgar de su cuenta de Youtube un video en la Estación Espacial Internacional interpretando “Space Oddity”, track perteneciente al disco del mismo nombre publicado en 1969 y que, al día de hoy, se ha convertido de una de las marcas registradas de la música del camaleónico Bowie, llegando a ser conocida en el mundo entero (y fuera de él, gracias a Hadfield). Ninguno de ellos, en todo caso, viene en esta versión del tributo, pero sí podremos disfrutar de las performances de Angelo Moore, icónico vocalista de Fishbone y, según se sabe, cantante favorito del Duque; el productor y guitarrista Angelo Bundini, el baterista Michael Urbano, y el bajista House, todos bajo la dirección de Adrian Belew, guitarrista que trabajó codo a codo con el homenajeado durante la década del 70 y en varias oportunidades más.

Lo que se espera para las dos noches en que Celebrating David Bowie se presente en nuestro país es realmente incierto debido a que no en todas las fechas de la gira se cuentan los mismo artistas en la formación de la banda, pero sí sabemos que es un recorrido por gran parte de la carrera musical de la figura londinense, incluyendo canciones de The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1972), Scary Monsters (and Super Creeps) (1980) y, claro, Blackstar (2016) entre varios otros. En palabras de Belew, en todo caso, el show “no es un grandes éxitos” sino que estaría creado para celebrar la profundidad de la carrera de Bowie, que cuenta con 27 discos de estudio sin contar las innumerables colaboraciones realizadas con otros artistas de las que, al parecer, al menos dos estarían incluidas en el setlist de las presentaciones latinoamericanas: “This Is Not America”, grabada en conjunto con la banda de Jazz Fusión Pat Metheny Group en 1984 y “Pretty Pink Rose”, del disco Young Lions (1990) de Adrian Belew.

¿Un tributo?, será la pregunta que seguramente escucharemos de los más críticos defensores de la música original y la respuesta sería sí, en cierta medida. Y, claro, esa relativización se desprende principalmente de que no existe en Celebrating David Bowie un afán de imitación de su trabajo y figura, sino más bien una reinterpretación de lo que el Duque Blanco hizo en vida a modo de homenaje y de un intento de respuesta a esa acechante pregunta del ¿y ahora, qué?. Sin duda lo que presenciaremos la próxima semana es una oportunidad de emocionarnos con las melodías y letras creadas por Bowie (muchas de ellas en colaboración con quienes estarán sobre el escenario) y que revivirán en las voces en instrumentos de otros, dando cuenta de esa cualidad tan innegable del arte en general y de la música en particular: transportarnos a una dimensión paralela en la que podemos encontrarnos con otros y con nosotros mismos, sin importar el tiempo ni el lugar.

null