Por Pablo Guerrero.

Corea del Norte siempre es visto como otro planeta. Sus habitantes están totalmente desconectados con el resto del mundo y muy pocos extranjeros han tenido la suerte de ver lo que sucede en las tierras dirigidas por el líder supremo Kim Jong-un, quien sorprendió ayer a la política internacional anunciando el fin de las pruebas nucleares y misiles balísticos haciendo la promesa de “transparencia” en el proceso.

Justo en este día tan noticioso para Norcorea y las relaciones exteriores del país, el 14° Festival Internacional de Cine y Documental Musical, In-Edit, estrenó en Chile Liberation Day, un documental dirigido por Ugis Olte y el noruego Morten Travik, quien ha colaborado en varias ocasiones con artistas norcoreanos. Como mediador autorizado en asuntos culturales con ese país, Travik es quizás la única persona que podría haber llevado a la banda de culto eslovena Laibach a realizar la primera actuación de un grupo de rock occidental dentro del estado totalitario.

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El filme mezcla elementos musicales y politicos con un tono de humor perspicaz. En el comienzo se presenta el origen, la estética y el mensaje político de Laibach, que es considerado de manera sonsa y simple como “fascista” por los medios de comunicación, sin indagar que la imaginería de totalitarismo con la que juega la banda es parte de un concepto mucho mas profundo. La película nos lleva a la ciudad de Pyongyang donde la agrupación llega con su equipo para preparar el show que se realizará en el aniversario número 70 de la liberación de Corea del Norte de manos de los japoneses, el llamado Día de la Liberación.

Lo que al comienzo parece un recibimiento amigable rápidamente se convierte en un hostigamiento constante de parte del comité de censura para decidir qué se puede mostrar y qué habrá que eliminar del espectáculo. Visuales con truenos, explosiones, letras de canciones en coreano y estatuas de personas desnudas son vetadas para que el show pueda seguir en pie.

La película es narrada y protagonizada por el propio Morten Travik, que además de dirigir la cinta es el encargado de montar y liderar el espectáculo de Laibach en la capital norcoreana. Liberation Day también contiene algunas entrevistas a Ivan Jani Novak, el ideólogo y mentor de la banda, que como buen provocador deja entrever en sus palabras las similitudes entre Laibach y Corea del Norte, ya que ambos organismos transmiten un mensaje político similar pero con finalidades totalmente opuestas. Mientras el país asiático utiliza propaganda directa para mantener el status quo, el grupo esloveno busca trastocar las ideas de las sociedades totalitarias.

Un gran punto a favor es que el film no se centra en la parte creativa de Laibach ni en sus procesos como banda, menos en sus integrantes, dejando intacto el misterio que ronda en torno a la agrupación desde sus inicios en los años 80’s. La película está editada y montada de forma excepcional y sus 97 minutos de duración pasan rápidamente frente a los ojos de los espectadores. Sin duda que la proyección de éste fue un gran acierto para la jornada sabatina del festival de cine más querido por los melómanos y los entusiastas de la música.

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