Metal Attack II: Apocalipsis y necro rebeldía, un show directo a la médula

Metal Attack II: Apocalipsis y necro rebeldía, un show directo a la médula
Teatro Caupolicán, 26 de septiembre 2018.

Por Guillermo Ziem.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

Santiago de Chile, mitad de semana, día frió y nublado fue el escenario perfecto para dar marcha a lo que se puede considerar el evento de metal más extremo de lo que va del año, y quizás no haya otro.

En esta cumbre denominada Metal Attack II, recibimos en el ya ultra resistente Teatro Caupolicán, a los chilenos de Recrucide, los alemanes de Destruction, los ingleses de Napalm Death y los norteamericanos de Cannibal Corpse, en lo que sin dudas se convertiría en la más despiadada masacre de tímpanos de los oyentes y gargantas de quienes se atrevieron a cantar, en una oda permanente a la desintegración de todo tipo, llegando casi a la aniquilación.

El apocalipsis empezó puntualmente a las 19 hrs. en una fecha que los mayas nunca profesaron, pero fue así como comenzó. Recrucide fueron los encargados de abrir las puertas al averno santiaguino con una propuesta granada de death metal de factura nacional como producto de exportación, concluyendo hace algunas semanas un breve pero solido tour por Europa, presentando su extensa carrera y su último álbum The Cycle, fueron los encargados de recordarnos, con una magistral versión de Mambo de Machagual de los Jaivas, pero extremo en clave de death metal, que no por lindos Chile es país de metales. Los comandados por Rodrigo Zepeda en bajo y voz, y acompañados de Hernan Muñoz y Rodrigo Alpe en guitarra y Guillermo Pereira en batería, solo confirmaron que Recrucide es actualmente una de las bandas más rudas del metal nacional.

El resumidero intenso tuvo como constante durante la noche los apoteósicos viajes de jóvenes extremos que hicieron recordar los episodios del Monsters of Rock 95 en Chile, cuando muchos se aventuraron a lanzarse desde la galería a la cancha en una misión suicida propia de un fanático. Decenas de estos kamikazes se vieron nuevamente en el mismo escenario 23 años después. El espectáculo prosiguió con los alemanes de Destruction, quienes en su formación más clásica se presentaron nuevamente en el Chile, esta vez en el Caupolicán como un fiel y silencioso testigo de una masacre terrenal. Dueños de una dinámica imparable, los alemanes dirigidos por el bajista Schmier, acompañados por Mike Sifringer en la guitarra y Wawrzyniec “Vaaver” Dramowicz en la batería demostraron que su influencia en metales duros esta aún vigente, con un sonido más cercano al thrash metal europeo de la primera mitad de los 80 su marca registrada como trió permanece incólume y feroz a lo largo de los años, con riffs bien definidos y una batería redoblante que hacía estremecer el septuagenario edificio de calle San Diego. Canciones como “Nailed To The Cross”, “The Butcher”, “Total Desaster”, y “Bestial Invasión” fueron parte del setlist de los alemanes, un épico encuentro.

Ahora solo podemos entender que recién entramos a la deglución inicial de lo que nos resta de vida en un Caupolicán repleto y que a cada minuto llenaba más y más su ahora breve explanada, eran cientos ya los que se habían pasado de galería a cancha y seguían repletando al silente teatro.

Si el espectáculo no fue suficiente con Destruction, lo que sigue es ver como el ya purulento teatro comenzó a abrir paso al estridente y grotesco show de los británicos de Napalm Death que en esta nueva visita, lograron ayudarnos a tener un dolor de cabeza decente con su música, que nos libera a fuerza de desprecio por lo establecido y sin permitirnos ni siquiera pensar, nos golpeó fuerte en la realidad cotidiana, con una lírica ácida y grosera, estos fundadores del grindcore solo vienen a remecer lo que queda en nuestra sociedad. A lo largo de su show fue indescriptible ver como el Caupolicán se transformaba en un remolino humano en que se divisan valientes nadando sobre las cabezas de sus compañeros, y tímidamente apareció el primer Stage Dive que se llevó consigo el micrófono de Barney Greenway, y fue celebrado por el mismo vocalista. Un momento realmente magnifico fue presenciar como la banda en voz de Barney presenta un tema para nuestro Víctor Jara, simplemente un cruce cultural pero unido fuertemente por un convencimiento, por respeto. La banda se paseó por lo más selecto de su discografía con temas como “Instinct of Survival”, “Smash a Single Digit”, el clásico “Scum”, o las influencias de “Victims of a Bomb Raid”, así como el ultra conocido cover de Dead Kennedys, “Nazi Punks Fuck Off” para terminar con “Inside the Torn Apart”. En español constantemente el vocalista recuerda un discurso antifascista que alienta al respeto, la unión y hermandad. Pese a que suena violento y en escena se ve igual. ¡Lo medular es romper la barrera del lenguaje para entender que su discurso pese a ser en ocasiones grosero en su lírica! Esta como todo arte se vale de la no censura para expresar con fuerza y furia lo que vivencian y ansían.

Luego de una breve pausa, llegando a la hora más oscura, se dio marcha a la maquinaria mas esperada de la noche, Cannibal Corpse volvía a tocar en Chile, esta vez dando un paseo por las entrañas de sus ya tres décadas sobre el escenario. Suben pausadamente al escenario del Caupolicán con George “Corpsegrinder” Fisher en la voz, Paul Mazurkiewicz en batería, Rob Barrett y Pat O’Brien en guitarras, junto a Alex Webster en bajo dando la señal de que el fin ya llego. El teatro hervía en guturales gritos de aliento, y la masa se movía sobre un repertorio cargado de éxito comprobado para los fanáticos del grindcore como grito de batalla. La muerte decadencia cadáveres y otras alimañas fueron poco y los fanáticos lo hicieron sentir así, “Pounded Into Dust”, “Gutted” y “Make Them Suffer” fueron los seleccionados para iniciar la masacre esperada, “Devoured by Vermin”, “The Wretched Spawn” y “I Cum Blood” dieron paso a la devastación del fin de los tiempos, “Stripped”, “Raped and Strangled” y “Hammer Smashed Face” fueron suficientes para destruir lo que quedaba en pie en un desgarrado y triturado entorno sanguinolento. Nada más fue necesario y su aplastante setlist solo vino a matizar la confirmación de que Cannibal Corpse esta donde corresponde.

Metal Attack II pasó, y debemos esperar hasta el próximo, ya nada será como fue, el metal ya aplaco a la especie, hoy es el día cero y comenzamos de nuevo.

Setlist Destruction:
Curse The Gods
Tormentor
Nailed to the Cross
Mad Butcher
Dethroned
Life Without Sense
Release from Agony
Total Desaster
Thrash
Attack
The Butcher Strikes Back
Thrash Till Dead
Bestial Invasion

Setlist Napalm Death:
Multinational Corporations
Instinct of Survival
When All Is Said and Done
Unchallenged Hate
The Wolf I Feed
You Suffer
Dead
Scum
Life?
Suffer the Children
Breed to Breathe
Silence Is Deafening
Narcoleptic
Victims of a Bomb Raid (Anti Cimex cover)
Nazi Punks Fuck Off (Dead Kennedys cover)
Siege of Power

Setlist Cannibal Corpse:
Pounded Into Dust
Gutted
Make Them Suffer
Devoured by Vermin
The Wretched Spawn
I Cum Blood
Stripped, Raped and Strangled
Hammer Smashed Face

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Metal Attack II: Apocalipsis y necro rebeldía, un show directo a la médula Teatro Caupolicán, 26 de septiembre 2018. Por Guillermo Ziem. Fotografías por Francisco Aguilar A. Santiago de Chile, mitad de semana, día frió y nublado fue el escenario perfecto para dar marcha a lo que se puede considerar el evento de metal más extremo de lo que va del año, y quizás no haya otro. En esta cumbre denominada Metal Attack II, recibimos en el ya ultra resistente Teatro Caupolicán, a los chilenos de Recrucide, los alemanes de Destruction, los ingleses de Napalm Death y los norteamericanos de Cannibal Corpse, en lo que sin dudas se convertiría en la más despiadada masacre de tímpanos de los oyentes y gargantas de quienes se atrevieron a cantar, en una oda permanente a la desintegración de todo tipo, llegando casi a la aniquilación. El apocalipsis empezó puntualmente a las 19 hrs. en una fecha que los mayas nunca profesaron, pero fue así como comenzó. Recrucide fueron los encargados de abrir las puertas al averno santiaguino con una propuesta granada de death metal de factura nacional como producto de exportación, concluyendo hace algunas semanas un breve pero solido tour por Europa, presentando su extensa carrera y su último álbum The Cycle, fueron los encargados de recordarnos, con una magistral versión de Mambo de Machagual de los Jaivas, pero extremo en clave de death metal, que no por lindos Chile es país de metales. Los comandados por Rodrigo Zepeda en bajo y voz, y acompañados de Hernan Muñoz y Rodrigo Alpe en guitarra y Guillermo Pereira en batería, solo confirmaron que Recrucide es actualmente una de las bandas más rudas del metal nacional. El resumidero intenso tuvo como constante durante la noche los apoteósicos viajes de jóvenes extremos que hicieron recordar los episodios del Monsters of Rock 95 en Chile, cuando muchos se aventuraron a lanzarse desde la galería a la cancha en una misión suicida propia de un fanático. Decenas de estos kamikazes se vieron nuevamente en el mismo escenario 23 años después. El espectáculo prosiguió con los alemanes de Destruction, quienes en su formación más clásica se presentaron nuevamente en el Chile, esta vez en el Caupolicán como un fiel y silencioso testigo de una masacre terrenal. Dueños de una dinámica imparable, los alemanes dirigidos por el bajista Schmier, acompañados por Mike Sifringer en la guitarra y Wawrzyniec "Vaaver" Dramowicz en la batería demostraron que su influencia en metales duros esta aún vigente, con un sonido más cercano al thrash metal europeo de la primera mitad de los 80 su marca registrada como trió permanece incólume y feroz a lo largo de los años, con riffs bien definidos y una batería redoblante que hacía estremecer el septuagenario edificio de calle San Diego. Canciones como "Nailed To The Cross", "The Butcher", "Total Desaster", y "Bestial Invasión" fueron parte del setlist de los alemanes, un épico encuentro. Ahora solo podemos entender que recién entramos a la deglución inicial de lo que nos resta…

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