Pomme en Teatro Oriente: La vulnerabilidad no tiene idioma

27 de mayo 2026.

Por Pablo Álvarez.
Fotografía por Fauna Producciones.

Abrazada por el reverb de su micrófono, en medio de la atención y oscuridad casi absoluta del teatro, Pomme canta prácticamente a capela: “En otra vida te habría querido contar todo lo que tu voz me provoca”. La primera frase que la francesa entonó en su debut en nuestro país fue una especie de adelanto de lo que nos esperaba el resto de la noche. De entrada Claire Pommet (29) nos proponía que de la mano de su melancolía y de su dulce voz casi desnuda, era capaz de llevarnos a otros mundos.

Pero la jornada en el Teatro Oriente empezó mucho antes, con el dream pop de la chilena Idea Blanco, quien acompañó a los primeros asistentes con un sonido etéreo pero bailable y mostró algunas de las canciones de su segundo disco que se lanza próximamente. Más tarde vino otra primera vez en tierras nacionales, se trata de la filipino-japonesa Ena Mori, quien llenó el escenario de avant pop, sintetizadores, energía chispeante pero a la mesurada y suaves bailes por cerca de 50 minutos.

Con el escenario dividido en 3 estaciones, Pomme (o “Manzanita” como la apodan sus fans hispanoparlantes) toma el centro del escenario y su guitarra. “Hola Chile, ¿cómo están?”, saluda con gracia en español, luciendo un atuendo bicolor, mitad blanco y mitad negro. “Es tan bonito y extraño estar aquí por primera vez”, agrega en inglés. “Estoy un poco cansada porque dormí sólo tres horas después de mi show en Sao Paulo. Así que bienvenidos a este triste sueño francés. Soy Pomme, gusto en conocerte”, dice afable antes de interpretar “Je Sais pas Danser” (No sé bailar). Una íntima reflexión sobre la inseguridad personal que se llevó un aplauso cerrado. “Tuve el atardecer más hermoso hoy en el ‘Parque de las Estaturas’ (Esculturas). ¡Es el rosado más hermoso de la vida! Muy gay, me encanta”, afirma en inglés y riendo. “Ayer me decían que en Brasil está la gente más sexy del mundo. Pero yo creo que ustedes son más sexys… Tal vez sea por el cielo”, lanza antes de entregar “Des Excuses”. El single lanzado el año pasado obligó a varios de los asistentes a desenfundar sus celulares para grabar, mientras la luz casi quemaba a Pomme y su sombra replicada en el telón de fondo jugaba al ritmo de la melodía.

Ya sin discursos de la artista, era el momento para que hablase la ansiedad (“Anxiété”), parte de su alabado segundo disco Les Failles (2019). Aquí el minimalismo alcanzó su máxima expresión con la europea escoltada sólo por su sintetizador y esa incómoda compañía con la que muchos luchan en silencio. Así también llegó el turno de “Nelly” (Consolation, 2023), con su ruido y luz azulina para criticar la visión hegemónica de la feminidad y sus estándares sociales, junto al público que poco a poco se unió en el coro. “Merci beaucoup. ¡Wena, wena Chile! Do you say that?”, agradece y pregunta la francesa para la sorpresa y las sonrisas de su público. Pero el primer coro masivo de la velada llegó con “Ceux qui Rêvent”, donde incluso sin ayuda de la lionesa, el respetable se largó a cantar el estribillo. “Es extraño estar sola en el escenario, porque tengo banda hace 3 años”, reflexiona en inglés. “Pero tengo una regla que la primera vez que voy a un lugar lo hago sola. Es muy vulnerable estar aquí parada frente a todos ustedes”, confiesa antes de pasar a una confesión aún mayor con “Les Séquoias” y ese deseo de sanación personal.

Uno de los momentos más esperados y registrados de la noche fue la interpretación de “Ma Meilleure Ennemie”, donde Claire cantó una versión más reposada -sólo con guitarra y voz- de la popular canción de la serie animada Arcane. Pero, la gran sorpresa de la jornada llegó con “Pourquoi la Mort te Fait Peur” (Por qué la muerte te asusta), donde la francesa cantó buena parte de la letra en español para refugiarnos ante la inevitabilidad de la muerta. Los versos en castellano siguieron en ese abrazo confesional y auténtico llamado “Une Minute”, aunque con una advertencia: “Esta nunca la he cantado en español, así que tal vez no diga las palabras correctas”, se excusa siempre amable y en inglés.

Ya entrando en tierra derecha, Pomme toma por primera vez su autoarpa para hacer una canción inédita. “Estoy en medio de un descanso en la grabación del álbum y ya he grabado varias canciones, así que pensé que sería bonito tocar canciones nuevas para la gente. Uno de mis sentimientos favoritos es entregar nuevas canciones”, afirma entusiasta antes de interpretar “Petite Île” (Pequeña Isla). Todavía con su autoarpa en brazos, la gala confiesa que siente que su voz se está yendo. “Mi voz está terrible ahora, probablemente porque dormí como 2 horas. Así que esta la pueden cantar conmigo porque debe haber gente queer en el público… ‘Las lesbianas de la Manzanita’”, replica en perfecto español ante la entusiasta reacción de la audiencia. “On Brûlera” resonó en toda la sala con su intenso amor que desafía las normas sociales y con el público que entonó con sentimiento el estribillo.

Para el encore la cantautora se tomó el tiempo de agradecer a su equipo y a sus seguidores, pero amenazó con que ya no habrían más canciones: “Ya no tengo voz, así que les contaré chistes el resto de la noche”, bromeó. Lo cierto es que más allá de algún carraspeo, la voz de Pomme se mostró siempre en gran nivel, aunque las voces del público fueron las que destacaron en “Grandiose”, con el coro más dulce que alguna vez se escuchó para criticar las expectativas sociales sobre las vidas del resto. El gran cierre llegó con un clásico de su repertorio “Soleil, Soleil” con esa ansia de que el sol queme todas nuestras penas y que fue coreada por toda la audiencia.

En cerca de 1 hora y 10 minutos, Pomme logró una intimidad que no es fácil de conseguir y esa virtud tiene que ver en gran parte con su honestidad al cantarle a sus problemáticas, a sus deseos, a sus defectos y a sus anhelos. Una sinceridad que traspasa idiomas, oídos y corazones. Y es que seguramente más de la mitad del público presente no entiende más que un par de palabras en francés, pero todos salieron del teatro tarareando o silbando el coro de “Soleil, soleil”. Porque la música no tiene idioma, pero sí tiene un lenguaje más universal que el mismísimo esperanto.

Setlist:
B.
Je Sais pas Danser
Des Excuses
Anxiété
Nelly
Ceux qui Rêvent
Les Séquoias
Ma Meilleure Ennemie
Pourquoi la Mort te Fait peur
Une Minute
Petite Île
On Brûlera
Grandiose
Soleil Soleil