Por Ignacia Gutiérrez.
La agrupación de rock nacional, protagonista de la histórica batalla de Concepción, regresó a los escenarios tras un receso que se extendió por casi ocho años. Los autores de himnos que marcaron el inicio de los dos mil, como “Ven Aquí”, “Llueve sobre la ciudad” y “Una nube cuelga sobre mí”, tuvieron un ajetreado 2025. Este 2026 llegan a Lollapalooza Chile marcando un hito: convertirse en los primeros cabezas de cartel chilenos en la historia del festival.
La trayectoria del quinteto es ampliamente conocida. Compuesta en sus inicios por los hermanos Francisco y Mauricio Durán, Manuel Lagos, Gonzalo y Álvaro López, debutaron en la Universidad Técnica Federico Santa María como un grupo de amigos que interpretaba versiones de The Beatles y David Bowie. Con la llegada del baterista Mauricio Basualto en el año 2000, se trasladaron a Santiago para lanzar su EP homónimo.
Canción de Lejos, producido por Álvaro Henríquez, representó el debut discográfico oficial del conjunto. Este trabajo dejó claro su interés por la Nueva Canción Chilena y las raíces folclóricas del país. Posteriormente, en 2003, publicaron La culpa, donde fusionaron el rock con instrumentos como quenas y charangos, demostrando una profunda admiración por la obra de Violeta Parra, a quien han versionado en múltiples ocasiones.
No cabe duda de que Vida de perros fue el álbum que los catapultó a la escena internacional. Con ediciones en diversos países de América, este lanzamiento los llevó a recorrer festivales en México durante la segunda mitad de la década del 2000. Gracias a su consolidación en el mercado hispanohablante, a mediados de 2008 fijaron su residencia en Ciudad de México para potenciar su carrera. Con sencillos como “Me muelen a palos” alcanzando el número 1 en tierras aztecas y tras un exitoso paso por el Festival de Viña del Mar en 2007, Los Bunkers definieron una etapa crucial para el rock latinoamericano.
En 2010, un disco tributo al cantautor cubano Silvio Rodríguez sirvió de antesala para su sexta entrega de estudio: La velocidad de la luz (2013). Este trabajo de 11 canciones precedió su despedida indefinida, pero también popularizó uno de los temas favoritos de la fanaticada: la canción homónima. Sobre esta pieza romántica, Mauricio Durán explicó en su libro: “Es una canción de amor, protesta y cariñosa… nació como un milagro para acabar con la tristeza y nunca tuvo otro afán más que ser un gesto de amor suspendido en el tiempo”.
Tras la gira internacional de dicho disco, debieron pasar ocho años para el reencuentro. El retorno se concretó con creces: una gira nacional que culminó con dos estadios nacionales agotados, un nuevo álbum y la grabación de su histórico MTV Unplugged. Sin embargo, este proceso también estuvo marcado por la fragilidad; Mauricio Basualto sufrió complicaciones cardíacas graves que, tras una delicada recuperación, lo obligaron a abandonar la formación de manera definitiva.
La sesión acústica para MTV contó con la participación de la baterista Cancamusa como nueva integrante, además de invitados como Meme del Real y Mon Laferte. Por su parte, el disco titulado Noviembre aportó una brisa fresca al catálogo del grupo, manteniendo su esencia sonora mientras el público chileno continuaba abrazando los clásicos de siempre.
El 2025 estuvo marcado por una extensa gira acústica con más de 50 fechas entre Chile y México, destacando una residencia de 25 días en el Teatro Nescafé de las Artes y dos conciertos sold out en el Movistar Arena a finales de año.
Hoy, la música de Los Bunkers trasciende generaciones. Su colaboración con 31 Minutos los ha acercado al público infantil, mientras que su vínculo con la escena urbana —ejemplificado en su colaboración con Kidd Voodoo— los mantiene vigentes entre los más jóvenes. Este año, además de su participación estelar en Lollapalooza Chile en horario prime, continuarán su recorrido acústico por Viña del Mar y otras ciudades del país. Los nacionales se presentarán el sábado 14 de marzo en la edición 2026 del festival.


