25 de abril, Estadio Santa Laura USEK.
Por Sebastián Allende.
Fotografías por Francisco Aguilar A.
Este sábado 25 de abril, desde las 13:00 horas, doce bandas tomaron el escenario con una misión clara: masacrar motores, encender cuerpos y recordarnos por qué la música alternativa sigue siendo un refugio, una trinchera y un punto de encuentro. Lo que se viviría no sería solo un festival, sino que una descarga colectiva de energía, memoria y convicción. El RockOut 2026 respondería con creces a todo lo que prometió en la previa, para así, terminar consolidándose como uno de los hitos más contundentes del año. A lo largo de la jornada, el estadio fue testigo de un cruce generacional marcado por guitarras afiladas, líricas directas y una camada de fans que entendieron desde el primer acorde que estaban ahí para algo más que ver bandas: estaba ahí para ser parte de este festival.
Para comenzar la jornada, los nacionales de Mano de Obra, nos mostrarían parte de su discográfica que los tiene encumbrados como referentes dentro de la escena del Hardcore chileno. Javier Martínez, Tomás Ávila, Daniel Caro, Braulio Jiménez y Mario Valenzuela subirían al stage 2 de RockOut para con “Vida sin” marcar la ruta de lo que sería su poderosa presentación. La que sería la encargada de armar los primeros mosh con los entusiasmados fans que llegaron temprano a disfrutar de canciones como “Estallar”, “Fulgor” y “Vienen por mí”. Poderosa presentación de los nacionales, quienes apoyados de buenas visuales entregaron un show honesto y directo, que de seguro dejó a más de alguno con gusto a poco y/o que sumaron nuevos fans, los que serán recompensados con un próximo show a informar en el Bar de René. Así que a estar atentos a las novedades en las redes sociales de los chicos de Santiago.
En una jornada que recién comenzaba, la música no nos daría descanso, y mientras poco a poco comenzaban a llegar más fans para disfrutar de los sonidos de este sábado, sería el momento para sentir y escuchar las canciones de Tenemos Explosivos. “La libertad absoluta y el terror” sería la apertura para poder recibir del mensaje, la reflexión y el llamado a la acción que nos entregan las letras que escupe con furia y melodía desde su garganta Eduardo Pavez, que tan bien cuidadosas y estilizadas son acompañadas por las guitarras de Juan José Sánchez y René Manuel Sánchez, y mantenidas a flote por la base de ritmo y el compás que desarrollan la dupleta de Álvaro Urrea en bajo y Matías Gray en la batería.
Con canciones como “Uróboros”, “Cuerpo al aire”, “Agamenón” y “Opúscolo de Tennessee”, la banda volvería de demostrar el tremendo momento en que se encuentra la banda, quienes constantemente dejaron temáticas para la reflexión de los cientos de fans que desde tempranos los esperaron para disfrutar del sonido envolvente y de la lírica que generó una conexión real que si bien para muchos mereció más tiempo, pero que hay que tener más que seguro de que pronto se volverá a disfrutar.
Cuando el reloj marcaba las 14:00 hrs y cientos ya se hacían presentes para conseguir los mejores lugares para estar al frente con los headleaders, subiría al Stage 2 una de las verdaderas instituciones del punk chileno: Machuca. Los liderados por Giancarlo Canessa y Claudio “Basura” Infante se instalarían para darnos un repertorio plagado de hits para cantar con el alma, con su nueva propuesta en donde se presentan con 2 bajitas sobre la tarima de la mano de Basura y Fabián Núñez.
“Olvidando”, “Mi Callejón”, “Ella” y “Corazón Desilusionado” fueron parte de un set sólido y cargado de significado, donde cada canción funcionó como un puente directo hacia la memoria colectiva del público. Temas coreados de principio que reafirmaron la vigencia de la banda penquista, capaz de sostener su identidad a lo largo del tiempo sin perder intensidad ni honestidad. La agrupación de Concepción conectó de manera genuina con los presentes, desplegando un show que equilibró potencia y sensibilidad, logrando esa dosis justa de emoción y recuerdos que solo las bandas con historia y convicción saben entregar. Un reencuentro que dejó claro que sus canciones siguen resonando con la misma fuerza de siempre.
Tras la primera tripleta de actuaciones que dieron inicio a esta extensa jornada, llegó el turno de los argentinos de A.N.I.M.A.L., quienes salieron a escena para presentar lo mejor de su repertorio metalero. Si bien su sonido quebró en parte la línea estilística que había marcado el comienzo del festival, aquello lejos de jugar en contra terminó ampliando el abanico sonoro y elevando la intensidad general de RockOut.
Con un setlist demoledor, la banda encabezada por Andrés Giménez dejó claro por qué sigue siendo un nombre de peso a ambos lados de la cordillera. Canciones como “Gritemos Para No Olvidar”, “Milagro”, “Loco Pro”, “Revolución” y “El Nuevo Camino del Hombre” golpearon con fuerza, demostrando potencia, una conexión inmediata con el público y una calidad sonora envidiable. A.N.I.M.A.L. es una banda con forma, con espalda y con canciones que le permiten pararse con confianza sobre cualquier escenario. Para el cierre, “Cop Killer” desató un mosh de grandes proporciones que logró unir a punks, hardcores, metaleros y amantes de la música intensa en un mismo movimiento colectivo. Un momento que reflejó el espíritu transversal del festival y que encontró ya a una multitud considerable entregándose por completo al primer tercio de RockOut.
Siguiendo con el desarrollo de RockOut, fue el turno de los nacionales de Los KK, verdaderos pioneros del punk chileno desde 1989 y una influencia directa e ineludible para buena parte de quienes llegaron hasta el festival. Con una trayectoria marcada por la autogestión, la irreverencia y la convicción, la banda fue la encargada de seguir encendiendo la jornada, conectando pasado y presente a través de canciones que siguen conservando un filo intacto.
Liderados por su miembro fundador Carlos Kretschmer, quien en esta ocasión asumió tanto el bajo como las voces, Los KK despacharon un set cargado de actitud y memoria. Temas como “No eres nada” e “Inadaptado”, entre otros, hicieron estallar varios pogos, permitiendo que una parte importante de la masa punk se reencontrara con la energía de aquellas fiestas ochenteras y de comienzos de los noventa en Matucana. Un viaje directo a las raíces de una subcultura que sigue viva, ruidosa y necesaria.
Tras los sonidos crudos de Los KK, la fiesta alcanzó su punto más alto con la llegada de una de las bandas más queridas y seguidas por el público del festival. 2 Minutos hizo su ingreso al Stage 1 para así darlo vuelta todo, recibiendo un aplauso atronador que confirmó la relación especial que la banda mantiene con el público local. Mientras cada integrante tomaba posición, el combo comandado por el carismático Walter “Mosca” Velázquez inició su descarga con “Laburantes”, no sin antes levantar el grito al cielo que marcó el tono del show: “¡Viva la clase trabajadora!”.
Con un sonido potente y una batería de canciones que activaron la memoria colectiva, los trasandinos repasaron himnos que marcaron a generaciones y que, sin duda, pavimentaron el camino para numerosas bandas surgidas al alero del punk rock barrial argentino. Temas como “Vago”, “Aeropuerto”, “Jason” y “Piñas van, piñas vienen” mantuvieron la jornada en alto, combinando buena onda, energía desbordante y un mensaje siempre presente. El clímax llegó con una canción que ya juega en otra liga, destinada a ocupar un lugar privilegiado en la historia del rock latinoamericano: “Ya no sos igual”.
Tremenda presentación la de 2 Minutos, quienes liderados por Mosca volvieron a demostrar que en Chile juegan prácticamente de local. La capacidad de desatar la euforia colectiva, conectar transversalmente con distintas generaciones y convertir cada show en una celebración fue evidente. Sin dudas, uno de los puntos más altos de RockOut y uno de esos momentos que justifican por sí solos la existencia de un festival como este.
El crossover thrash tronó con fuerza en el recinto de Independencia con la llegada directa desde el País Vasco de Soziedad Alkoholika (SA). El Stage 2 congregó a miles de personas que esperaban con ansias este reencuentro, luego de siete años de ausencia de la banda en nuestro país. Liderados por Juan “SA”, los españoles descargaron el show más pesado y metálico de toda la jornada, desplegando una muralla sonora implacable que dejó claro por qué siguen siendo referentes indiscutidos del género.
Canciones como “Alienado”, “Falsos dioses”, “Nos vimos en Berlín” y “Sin Dios ni na”, entre varias otras, no solo aportaron potencia y agresividad, sino también un contenido lírico cargado de crítica frontal contra el militarismo, el fascismo, el racismo y la xenofobia. Fue un show intenso, sin pausas ni concesiones, que encontró una respuesta inmediata del público a través de pogos, saltos y una entrega total. Un tremendo aporte de SA, que sin duda se llevó un recuerdo imborrable de este reencuentro con sus fans, dejando la cancha encendida y al público pleno tras una de las presentaciones más contundentes de RockOut.
Tras la descarga de potencia que había marcado el tramo anterior, llegó uno de esos momentos altos de RockOut donde la canción se hace cargo de la emoción y el mensaje cala hondo. Fue el turno de Eterna Inocencia, una banda profundamente querida por el público chileno, que volvió a demostrar por qué su vínculo con nuestro país trasciende generaciones y escenarios. Aprovechando el gran momento que atraviesan en su presente artístico y humano, los argentinos ofrecieron un show honesto, cálido y cargado de sensibilidad, de esos que se sienten más que se observan.
Canciones como “Cuando pasan las madrugadas”, “A los que se han apagado”, “Viejas esperanzas”, “Abrazo” y “Cassiopeia”, entre otras, dieron forma a un set completo y directo al corazón, donde cada letra fue coreada con devoción. El punto más alto llegó con “Nuestras fronteras”, interpretada a voz plena por todo el recinto, regalando uno de los momentos más emotivos de la jornada. La respuesta de la fanaticada, absolutamente entregada, confirmó lo que ya es evidente: EI es parte de los más queridos del festival y, después de más de 30 años de trabajo a pulso, hoy pueden ser considerados como propios en nuestro país. Un reconocimiento más que merecido para una banda construida desde el rigor, la coherencia y la emoción sincera.
Con la emoción todavía latente en el aire luego del paso de Eterna Inocencia, RockOut giró bruscamente hacia su faceta más cruda y violenta con la llegada de uno de los shows más agresivos y esperados de toda la jornada. Non Servium tomó el escenario para dar cátedra de su inconfundible sonido Oi!, marcando de inmediato un quiebre de intensidad que el público recibió con absoluta entrega y tensión palpable.
Canciones como “A.C.A.B.”, “Violencia” y “Antinazis” llevaron el ambiente al clímax total, acompañadas de bengalas encendidas y pogos tan potentes como impenetrables, verdaderos terrenos minados donde no había espacio para la duda ni la tibieza. Fue una presentación tremenda, sólida y atronadora, con un sonido demoledor que aún parece retorcer los oídos de los presentes, y probablemente también de más de algún vecino del sector, confirmando a Non Servium como uno de los actos más intensos y memorables del festival.
Como si el festival concediera un momento necesario para tomar aire y reunir fuerzas de cara al tramo final de RockOut, fue el turno de los uruguayos de La Vela Puerca, quienes regresaron a nuestro país luego de su última visita el año pasado en el Teatro Coliseo. La banda desembarcó en escena con la misión de equilibrar energía y mensaje, ofreciendo un show que funcionó como pausa reflexiva sin perder carácter ni identidad.
“Por la ciudad” fue la encargada de abrir el set, inundando el recinto con ese inconfundible sonido que mezcla ska, punk y raíz rioplatense, mientras Sebastián “Enano” Teysera dejaba claro el espíritu del momento luciendo una polera con la consigna “La canción al poder”. Temas como “…Y así vivir”, “Sin avisar”, “La sin razón”, “Por dentro” y “El viejo” dieron forma al show más ecléctico de la jornada, que si bien bajó ligeramente los decibeles, dejó un mensaje nítido y honesto, respaldado por una banda sólida, madura y llena de oficio. Un respiro justo y necesario antes de la recta final del festival.
Con más de nueve horas de música encima y un recinto completamente repleto, RockOut comenzó a escribir su último capítulo con la llegada de Bad Religion, marcando el inicio del fin de una jornada intensa e inolvidable. La expectativa era total y la respuesta inmediata: la banda californiana salió a escena para ofrecer un set sólido, completo y demoledor, repasando todas las etapas de su carrera y confirmando por qué siguen siendo una piedra angular del punk rock mundial. Desde los primeros acordes quedó claro que lo que vendría no era solo un show, sino una verdadera celebración colectiva. El recorrido fue amplio y contundente, con himnos que atraviesan generaciones y que mantienen una vigencia incuestionable. Canciones como “Recipe for Hate”, “Los Angeles Is Burning”, “Do What You Want”, “21st Century (Digital Boy)”, “I Want to Conquer the World”, “No Control”, “Suffer”, “Infected” y “Punk Rock Song” entre otras, formaron parte de un set demoledor, sin descanso ni relleno.
El final fue una verdadera fiesta: sonaría “American Jesus”, mientras los fans afirmados a la reja cantando hasta quedarse sin voz, bengalas encendidas, mosh permanente y una euforia colectiva que desbordó el campo. Algunos incluso cruzaron la barrera de seguridad para acercarse y rendir respetos a la banda de Greg Graffin. Bad Religion puso el broche de oro a una jornada histórica, dejando al público extenuado, feliz y apresto para vivir el final junto a Evaristo.
Post Bad Religion, el cierre de RockOut quedó en manos de Evaristo Páramos, y no pudo haber sido de otra forma. Lo que vino fue una descarga directa, sin filtros ni concesiones: fuerza, distorsión, descontrol, caos y mensaje, todo condensado en un set que resumió con precisión el espíritu del festival. Canciones como “Salve”, “Nuestra alegre juventud”, “Los siete enanitos”, “La última patada” y “Otra canción para la policía” marcaron un inicio incendiario, dando paso a un bloque cargado de crítica social, ironía y frontalidad absoluta. Temas como “Esclavos del siglo XXI”, “Come libertad”, “Come mierda” y “Delincuencia” mantuvieron el pulso alto, reforzando un discurso que apuntó sin rodeos contra el poder, la represión y las contradicciones del sistema. Cada canción fue recibida con pogos intensos, gritos colectivos y una energía que, lejos de agotarse tras horas de festival, parecía multiplicarse. El tramo final, con “A tu lado”, “La solución final”, “Ay que tururú”, “Estrella del rock” y “Ellos dicen mierda”, terminó de sellar una presentación incendiaria y necesaria. No se trató solo de poner el broche final, sino de hacerlo con convicción, confrontación y verdad, tal como ha sido la marca registrada de Evaristo a lo largo de toda su trayectoria.
RockOut dejó claro que la música es mucho más que una sucesión de canciones y amplificadores al máximo: es compañía, identidad y un lenguaje común que atraviesa generaciones. Con 12 bandas potentes sobre el escenario, el festival fue una verdadera celebración colectiva, cargada de emoción, fuerza y mensajes que acompañaron cada minuto de una jornada intensa y honesta. RockOut no solo se escuchó, se vivió: entre pogos, coros, abrazos y miradas cómplices, la música volvió a cumplir su rol esencial, quedarse con nosotros mucho después de que se apagaron los equipos, recordándonos por qué seguimos volviendo a estos espacios donde el ruido tiene sentido, con la emoción y en donde el mensaje debe ser compartido.
Setlist Bad Religion:
Recipe for Hate
Them and Us
Los Angeles Is Burning
Do What You Want
21st Century (Digital Boy)
The Streets of America
Fuck You
I Want to Conquer the World
Come Join Us
End of History
True North
Atomic Garden
We’re Only Gonna Die
No Control
Struck a Nerve
Suffer
A Walk
Infected
Punk Rock Song
You
Anesthesia
Fuck Armageddon… This Is Hell
Sorrow
American Jesús
Setlist Evaristo Paramos:
Salve
Nuestra alegre juventud
Los siete enanitos
La última patada
Otra canción para la policía
Esclavos del siglo XXI
Come libertad
Come mierda
Lucky Man For You
Delincuencia
A tu lado
La solución final
Ay que tururu
Estrella del rock
Ellos dicen mierda

