16 de mayo 2026.
Por Ricardo Olivero.
Fotografías por Javier Martínez.
El paso de Cult of Fire por el Teatro Cariola dejó claro por qué la agrupación checa se transformó, durante la última década, en uno de los nombres más particulares y respetados del black metal contemporáneo. Lo vivido en Santiago fue una experiencia ritualista y una liturgia negra, donde la música extrema convivió en perfecta armonía con la espiritualidad, la teatralidad y una ejecución musical de altísimo nivel.
Desde varios minutos antes del inicio, ya se percibía una sensación distinta dentro del recinto. El Cariola comenzó a sumergirse lentamente entre el humo del incienso y luces tenues, creando una atmósfera pesada que preparaba el terreno para algo mucho más inmersivo que un simple concierto de metal. Cuando Cult of Fire finalmente apareció sobre el escenario, quedó en evidencia que la banda entiende a la perfección cómo transformar una presentación en vivo en una ceremonia completa. Ataviado con túnicas, iconografía oriental (hindú y budista), movimientos cuidadosamente calculados y una escenografía dominada por el fuego y el incienso, el grupo checo construyó una puesta en escena hipnótica que capturó la atención absoluta del público desde el primer minuto. Esta teatralidad jamás se sintió forzada ni exagerada; al contrario, funcionó como una extensión natural de la propuesta filosófica y espiritual que la banda ha desarrollado desde sus inicios en Praga.
Si algo diferencia a Cult of Fire del resto de las agrupaciones del género, es precisamente su manera de entender el black metal. Mientras muchas bandas continúan atrapadas en discursos repetitivos ligados únicamente al caos y la oscuridad, los checos llevan años desarrollando un imaginario mucho más introspectivo y ceremonial. Este enfoque está profundamente conectado con filosofías orientales y conceptos espirituales que atraviesan tanto sus letras como su identidad visual, elementos que logran plasmar a la perfección en vivo.
Lejos de buscar solamente la violencia sonora, Cult of Fire construyó momentos profundamente hipnóticos, casi meditativos, donde las capas ambientales y las estructuras repetitivas terminaron arrastrando al público hacia un estado de trance colectivo. El Cariola respondió exactamente como debía: se mantuvo en silencio durante los pasajes más ceremoniales y desató toda la energía acumulada en los segmentos más extremos.
Uno de los grandes focos de la noche estuvo puesto sobre The One, Who is Made of Smoke, el más reciente trabajo de la banda, cuyas composiciones demostraron funcionar de manera extraordinaria sobre el escenario. Las nuevas canciones potenciaron todavía más el carácter ritualista del espectáculo, reforzando esa sensación de viaje espiritual oscuro que atravesó toda la presentación.
A alguien le podría parecer sobrecargada la propuesta visual de la banda ante la ausencia de un movimiento más orgánico sobre el escenario, pero la verdad es que su puesta en escena demanda un tremendo esfuerzo físico. Mantenerse en posición meditativa tocando sus instrumentos y ejecutando voces guturales con una parsimonia envidiable añade complejidad al desarrollo dramático. Como ya se ha mencionado, esto refresca una propuesta que a veces se siente agotada en otras bandas del circuito. El setlist recorrió buena parte del material más representativo de la banda y mantuvo un flujo muy coherente durante toda la noche. Entre las composiciones interpretadas destacaron temas como “Závěť světu”, el neoclásico “Kali Ma”, “Joy” o “Dhoom”, ensanchando un repertorio que la agrupación parece robustecer año tras año.
La jornada, además, tuvo una apertura nacional completamente acorde al tono de la noche. Los penquistas Abbathor fueron los encargados de abrir el evento con un black metal crudo, agresivo y profundamente ligado a la vieja escuela. La banda mostró un sonido áspero y directo, apostando por riffs violentos y una ejecución sin adornos que funcionó perfectamente para preparar el ambiente previo al acto principal. Su presentación confirmó, además, por qué el proyecto ha comenzado a llamar la atención dentro del underground chileno más extremo.
Su sonido fue sólido y estuvo en total sintonía con la jornada. Su única comunicación con el público fue la música, ofrecida de manera ritualista para desencadenar temas referidos a la magia, la brujería del sur y blasfemias anticristianas. Su repertorio tuvo como pilar el desarrollo de su primer lanzamiento titulado From The Sight of Goat, un trabajo que claramente los posiciona como una excelente banda nueva dentro del circuito y que tuvo una magnífica recepción por parte del público que llegó temprano al teatro.
Posteriormente fue el turno de Kythrone, agrupación con una extensa trayectoria dentro de la escena nacional que volvió a demostrar la solidez construida durante años dentro del occult black metal chileno. Con una presentación oscura, intensa y cargada de atmósfera, la banda consiguió mantener la tensión ritualista de la jornada. Así, reafirmó su lugar como uno de los nombres históricos de la escena extrema local, con más de dos décadas de trabajo, centrando su despliegue escénico en la presentación de su disco Kult des Todes.
La combinación entre Abbathor, Kythrone y Cult of Fire terminó construyendo una noche coherente de principio a fin, donde cada proyecto aportó distintas formas de entender la oscuridad dentro del black metal. Lo ocurrido en el Teatro Cariola dejó una sensación evidente: Cult of Fire no solo vino a cumplir con una deuda pendiente con el público chileno, sino también a confirmar que su propuesta sigue siendo una de las más originales e inmersivas dentro de la música extrema actual.
En una escena donde muchas bandas parecen repetir fórmulas visuales y sonoras sin demasiada identidad propia, los checos lograron demostrar que todavía es posible construir un universo artístico auténtico, coherente y profundamente absorbente. Hay jornadas que a veces solo están hechas para los devotos del género; sobre todo para aquellos que no tienen miedo a innovar sin perder crudeza ni oscuridad.
Setlist:
Loss
Mourning
Anger
Dhoom
Blessing
Joy
There Is More to Lose
Závěť Světu
Kālī mā
Untitled 1
Khaṇḍa maṇḍa yōga
(ne)Čistý
Satan Mentor
Buddha 5
>>> REVISA NUESTRA RESEÑA FOTOGRÁFICA PINCHANDO EN ESTE TEXTO <<<

