Sepultura en Teatro Coliseo: Historia, respeto y resistencia

8 de octubre 2026.

Por Sebastián Allende.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

En medio de una lluviosa semana de octubre en Santiago, el regreso de Sepultura al Teatro Coliseo tuvo algo más que el peso de un concierto. Fue el reencuentro entre una banda fundamental para la historia del metal y un país que durante décadas ha respondido con una fidelidad inquebrantable cada vez que los brasileños han cruzado la cordillera. Esta vez, además, la ocasión era especial: la gira “Celebrating Life Through Death”, el extenso recorrido con el que el grupo pone fin a más de cuarenta años de trayectoria.

Desde temprano se respiraba un ambiente distinto en los alrededores del recinto. Pese al frío y la lluvia, que no daría respiro, cientos de fanáticos llegaron con la convicción de estar presenciando uno de los últimos capítulos de una historia que ha acompañado generaciones completas de seguidores del metal extremo en Chile. La sensación era la de una despedida, pero también la de una celebración de una carrera que ayudó a expandir los límites del sonido originado en Belo Horizonte.

Como acto de apertura de la noche, los nacionales de Mawiza fueron los encargados de encender los fuegos del Teatro Coliseo desde las 20:00 horas. Con una propuesta que combina groove metal, metalcore, thrash y metal moderno con instrumentos tradicionales, conceptos vinculados a la cultura mapuche y letras interpretadas en mapudungún, la banda desplegó una presentación intensa y cargada de identidad propia. El grupo aprovechó la instancia para repasar parte de una trayectoria que incluye Tierra (2017, publicado originalmente bajo el nombre Nunca Seremos Dichosos), Kollong (2019) y el aclamado Ül (2025), trabajo con el que han alcanzado una nueva dimensión dentro de la escena nacional e internacional. Su actuación no solo calentó los cimientos del recinto, sino que dejó al público listo para una noche que prometía ser demoledora.

La presentación llegó además en uno de los momentos más importantes de la carrera de la banda. Los nacionales vienen de realizar una extensa gira europea que incluyó participaciones en festivales de la relevancia de Wacken Open Air y Helsinki Metal Festival, consolidando el creciente reconocimiento que han obtenido fuera de Chile. Con seguridad, potencia y una propuesta artística cada vez más sólida, Mawiza demostró por qué es uno de los nombres más importantes del metal chileno contemporáneo. Lejos de limitarse a cumplir el rol de teloneros, ofrecieron una actuación de alto nivel que terminó por conquistar tanto a sus seguidores como a quienes los descubrían por primera vez antes de la esperada despedida de Sepultura.

Tras la contundente presentación de Mawiza, llegaría el momento que la gran mayoría esperaba. Con el histórico guitarrista Andreas Kisser al frente, acompañado por Derrick Green en la voz, Paulo Jr. en el bajo y Greyson Nekrutman en batería, Sepultura se apoderó del escenario del Teatro Coliseo para demostrar que, incluso en el tramo final de su carrera, conserva una potencia escénica y una intensidad difícil de igualar. El estallido inicial con “Inner Self”, “All Souls Rising” y “Desperate Cry”, bastó para que el recinto completo se transformara en una masa de cabezas agitándose, puños en alto y cánticos que acompañaron cada riff de una banda que mantiene una relación privilegiada con el público chileno.

Desde ese momento, el cuarteto condujo un recorrido que atravesó distintas etapas de su historia, equilibrando clásicos indispensables con incluso material más reciente como la anterior nombrada “All Souls Rising”, “Beyond the Dream” y “The Place”, pertenecientes a su último EP The Cloud of Unknowing (2026) en donde se pone en manifiesto toda la brutalidad y fuerza de Greyson Nekrutman en la batería.

Canciones como “Kairos”, “Attitude”, “Escape to the Void”, “Dead Embryonic Cells”, “Territory”, “Refuse/Resist” y “Arise”, entre muchas otras, formaron parte de un recorrido que resumió de manera contundente las distintas etapas y transformaciones que marcaron la evolución artística de Sepultura. Cada tema fue recibido con entusiasmo por un público que respondió desde el primer acorde, generando varios de los momentos más intensos de la noche y reafirmando la profunda conexión que la banda ha construido con Chile a lo largo de las décadas.

Con más de cuarenta años de historia a sus espaldas, cada visita de Sepultura ha encontrado una recepción apasionada en nuestro país, y esta despedida estuvo lejos de ser la excepción. Los cánticos entre canciones, los mosh pits incesantes y la energía que recorrió cada rincón del Teatro Coliseo durante toda la presentación dieron forma a una comunión total, confirmando una vez más que Chile sigue siendo una de las plazas más fieles y relevantes para el metal en Sudamérica. La banda lo sintió, el público lo devolvió con creces y, por momentos, la jornada pareció más una celebración conjunta de su legado que un simple concierto de despedida.

El tramo final del concierto llegó acompañado de uno de los momentos más ovacionados de la noche, cuando Greyson Nekrutman se adueñó del escenario con un explosivo solo de batería que puso a prueba su técnica, velocidad y desplante. Lejos de ser una simple pausa dentro del repertorio, la interpretación sirvió para demostrar por qué ha encajado de forma tan natural en esta última etapa de Sepultura. Tras el estruendoso cierre del solo, la banda regresó para encarar la recta final con “Ratamahatta”, desatando una masiva celebración colectiva entre el público, antes de rematar una noche memorable con “Roots Bloody Roots”. Convertida desde hace décadas en el himno definitivo de los brasileños, la canción encontró a un Teatro Coliseo completamente entregado, coreando cada palabra y dejando en claro que, aunque el final de la historia de Sepultura se acerca, su legado seguirá resonando con fuerza en Chile por muchos años más.

Con el eco de sus últimas notas aún resonando en el recinto, quedó la sensación de haber sido parte de algo más que un concierto. Quienes asistieron al primero de los dos encuentros programados en Santiago fueron testigos de una noche intensa, emotiva y cargada de recuerdos, una demostración de fuerza de una banda que, incluso en el tramo final de su carrera, sigue sonando vigente, desafiante y feroz.

Pero la despedida definitiva todavía deberá esperar un día más. Para quienes aún no han vivido este último capítulo de la historia de Sepultura en Chile, la cita se repetirá este viernes 9 de octubre en el Teatro Coliseo, una nueva oportunidad para reencontrarse con una de las agrupaciones más influyentes que ha dado el metal latinoamericano. En una semana marcada por la lluvia y las bajas temperaturas, los brasileños volvieron a encender Santiago con una descarga de potencia, historia y emoción. Y afortunadamente, todavía queda una última noche para ser parte de ella.

Setlist:
Inner Self
All Souls Rising
Desperate Cry
Kairos
Means to an End
Attitude
Against
Choke
The Place
Escape to the Void
Kaiowas
Dead Embryonic Cells
Convicted in Life
Beyond the Dream
Territory
Refuse/Resist
Slave New World
Arise
Drum Solo
Ratamahatta
Roots Bloody Roots