Banda invitada: Imperial Triumphant.
15 de enero 2025.
Por Eliseo Muñoz.
Fotografías por Francisco Aguilar A.
La noche del 15 de enero, los muros de Blondie se tiñeron de vanguardia, desolación y cosmos. La vuelta de Cynic a nuestro país, más allá de su mera presencia, representó una instancia fundamental para celebrar a artistas que decidieron arriesgarse y explorar fuera de los cánones establecidos en sus respectivos campos. Como invitados de honor figuraron, ni más ni menos, que Imperial Triumphant. Liderados por Zachary Ezrin, los neoyorquinos han trabajado para deconstruir las bases del black metal hacia una estructura que se acomode a su particular visión. Con su reciente trabajo, Goldstar, demuestran que el fruto de su experimentación ha madurado y está listo para ser cosechado.
La fecha, anunciada pocos meses antes de su realización, generó altas expectativas que se reflejaron en la gran concurrencia del recinto. Imperial Triumphant llegó para apoderarse de la atmósfera del local; con “Goldstar” de fondo y visuales que recordaban a la televisión de los años 50, hicieron su ingreso al escenario. Entre gritos y aplausos aparecieron las figuras vestidas con túnicas negras y máscaras doradas, como si hubiesen emergido de un oscuro ritual que, en realidad, estaba a punto de comenzar.
La guitarra de Zachary Ezrin fue el primer instrumento en atravesar los tímpanos de los asistentes. “Lexington Delirium” comenzó suave y misteriosa, pero se tornó implacable con rapidez. Continuaron bajo las palmas de la audiencia con “Gomorrah Nouxeaux”, transitando de la brutalidad a la decadencia en un trance caótico. La agrupación volvió a su primer disco con “Devs Est Machina”, una de las piezas que mejor representa su mensaje: letras sobre dioses abisales, maquinaria brutal y el colapso de la sociedad. El concierto dio otro vuelco con “Transmission to Mercury”, de su álbum Alphaville; priorizando el desconcierto, la composición encamina al oyente hacia las profundidades de su propia mente, desglosando cómo la humanidad comenzó a venerarse a sí misma en nombre de un poder superior: la máxima herejía. El descenso continuó con “Chernobyl Blues”, una balada desoladora teñida de desesperanza que se acopló perfectamente con el inicio de “Hotel Sphinx”. Esta última, marcada por el groove bailable en el bajo de Steve Blanco, fue solo un respiro antes de que “Industry of Misery” devolviera el sonido a esa nublosa pared de ruido característica. El acto terminó tras los vientos de “Swarming Opulence”, sellando el pasaporte de los asistentes que, bajo el calor de los amplificadores a tubo, terminaron de repletar el recinto a la espera del plato principal.


La experiencia de Imperial fue un recorrido forzoso por las profundidades; un ritual del que se es parte independientemente de la voluntad propia. Desde esas tinieblas apareció Cynic, como una mano amiga que indica el camino de retorno a la superficie, aunque tal vez no al punto exacto que uno esperaba.
Los liderados por Paul Masvidal subieron al escenario e iniciaron de inmediato con “Sentiment”. El misterio tribal y la voz lejana de Masvidal disiparon la atmósfera lúgubre y opulenta, tomando el espacio para despegar sus propios transbordadores cognitivos. Para esta gira, la alineación sufrió cambios: ante la ausencia de Max Phelps por sus compromisos con Death to All, Derek Rydquist (The Zenith Passage) asumió la tarea de canalizar los guturales. Su adición destacó desde “Integral Birth”; con un potente “A million times!”, su voz invadió los parlantes y encendió a un público sumamente receptivo.

Con “Veil of Maya” llegó la efusividad, los saltos y los cánticos. La inmersión espiritual resultó necesaria para entender el mensaje tras la muralla de guitarras distorsionadas. Sin pausas, la banda avanzó con “Evolutionary Sleeper” y “The Unknown Guest”, sorprendiendo a una audiencia que bailaba al compás de la batería. El repertorio se enfocó en lo mejor de Focus y Traced in Air, rescatando éxitos que estuvieron ausentes en visitas anteriores, como “The Space for This”.


Paul, en un perfecto español con acento caribeño, agradeció y enfatizó que el público latino siente la música de una manera diferente, haciéndola parte de sí. Como dato curioso, mencionó que su abuela era de Santiago y, por ende, él también es chileno: “Todo está en la sangre, amigos”, declaración que desató una ovación. En este interludio, Masvidal permaneció solo en escena e interpretó “Cosmos”, de su antiguo proyecto Portal. Pese a que existieron pequeñas fallas técnicas con su sistema inalámbrico que interrumpieron el sonido, el respeto de los presentes fue absoluto; no hubo necesidad de señalar lo obvio ante una figura de su calibre. La noche se vivió como una declaración a la existencia. La complejidad de la vida se manifestó musicalmente: primero con la oscuridad de Imperial Triumphant y luego a través del valle espiritual de Cynic. La dualidad mencionada en sus letras se materializó en una fecha única que esperamos se repita pronto.
Setlist Imperial Triumphant:
Goldstar
Lexington Delirium
Gomorrah Nouveaux
Devs est machina
Transmission to Mercury
Chernobyl Blues
Hotel Sphinx
Industry of Misery
Swarming Oppulence
Setlist Cynic:
Sentiment
Integral Birth
Veil of Maya
Evolutionary Sleeper
The Unknown Guest
Celestial Voyage
Adam’s Murmur
The Space for This
Wheels Within Wheels
Cosmos
Textures
I’m but a Wave to…
Uroboric Forms
How Could I

