Parque O´Higgins, 13 de marzo 2026.
Por Sebastián Allende.
Fotografías por Javier Martínez / Felipe Morales / Lotus.
Este viernes 13 de marzo se dio inicio a la 14ª versión del festival Lollapalooza Chile, un evento que este año cobra un significado especial al regresar al Parque O’Higgins, el recinto que lo vio crecer y que desde temprano recuperó su pulso vibrante. Cientos de fanáticos desembarcaban en la estación de Metro homónima para un reencuentro esperado con los escenarios del festival más importante del país, llenando el entorno de colores y looks audaces que transformaron las áreas verdes en una verdadera pasarela improvisada.
Los fuegos de esta edición 2026 se abrieron en el Banco de Chile Stage con la potencia de Dracma, quienes marcaron la tónica de una jornada especialmente cercana a las guitarras. A los pocos minutos, los demás escenarios comenzaron a despertar: Cleaver hizo lo suyo en el Alternative Stage, mientras que The Warning sorprendió en el Cenco Malls Stage con una notable versión de “El baile de los que sobran”. Por su parte, Bad Nerves terminó de encender la atmósfera con una descarga de furia punk que conectó de inmediato con los presentes.
La misión de elevar la temperatura de la tarde recayó en Gepe, quien subió al escenario con su estilo ecléctico —ya parte del ADN del festival— integrando charangos y bronces para ampliar el abanico sonoro de la apertura. Mientras el sol pegaba con fuerza, el tránsito entre escenarios se volvió una coreografía constante: 31 Minutos congregaba a las familias en Kidzapalooza y Consequence of Energy resonaba en el Lotus Stage. En paralelo, el Movistar Arena se transformaba en el epicentro de la electrónica con los beats de Saske, 3ballmty, Six Sex y Horsegiirl, haciendo vibrar a miles con puestas en escena cargadas de diseño.
En una jornada que ganaba altura, los argentinos de Airbag demostraron su vigencia con himnos como “Jinetes cromados”, mientras que la cuota de sensibilidad y soul llegó con el australiano Ruel, quien logró una conexión inmediata con el público. Sin embargo, el caos controlado se vivió en el Alternative Stage con Viagra Boys; comandados por un Sebastian Murphy que actuó como un “monseñor desordenado”, la banda desplegó un post-punk envolvente que incluyó un directo recado político al presidente Kast, encendiendo aún más una presentación ya de por sí incendiaria.
Al caer la tarde, una marea negra se apoderó del parque cuando Interpol tomó posesión del escenario. El contraste entre la luz naranja del ocaso y la elegancia sombría de la banda fue el marco perfecto para un viaje emocional que incluyó la precisión de “All the Rage Back Home” y la nostalgia de “PDA”. Tras ellos, el relevo energético lo tomó Doechii, quien demostró por qué es una de las grandes exponentes del rap actual, haciendo bailar a todo el Cenco Malls Stage.
El momento más esperado de la edición llegó con el desembarco de Deftones. Tras ocho años de ausencia en Chile y con el revuelo de su nuevo álbum Private Music, los gigantes de Sacramento hicieron estallar el parque. Desde los primeros acordes de “Be Quiet and Drive”, se desató una descarga eléctrica intergeneracional. Chino Moreno comandó una masa sonora sólida y expansiva, alcanzando puntos de máxima catarsis con “Change (In the House of Flies)” y un pogo histórico durante “My Own Summer”. El cierre con “7 Words” fue visceral y crudo, sellando un pacto inquebrantable con la fanaticada local.
La noche cerró con el brillo pop de Sabrina Carpenter, quien desplegó una producción de alto nivel que recreaba un estudio de televisión. Hits como “Coincidence” y el fenómeno viral “Espresso” convirtieron el recinto en una fiesta absoluta. En simultáneo, Tom Morello dictaba una clase magistral de riffs combativos en el escenario alternativo, dejando claro que el rock sigue siendo pilar del festival. Finalmente, el broche de oro lo puso el talento nacional: Young Cister se tomó el escenario principal con formato de banda completa, cerrando la velada junto a Akriila en una colaboración que reafirmó el poder de la escena urbana. Así, la primera jornada de Lollapalooza Chile 2026 celebró con fuerza su retorno al hogar, en una armonía perfecta de estilos, looks y emociones en el corazón de Santiago.

