26 de marzo 2026.
Por Rodolfo Galleguillos.
Fotografías por Lotus.
Las dudas iniciales sobre esta gira estaban plenamente justificadas: ¿cómo traer de vuelta a Gustavo Cerati tras su partida en 2014? Era una apuesta de alto riesgo que demandaba una inversión monumental en tiempo, capital y tecnología. Como bien sentenció su hijo Benito en una entrevista: “Gustavo es irremplazable; el único que puede reemplazarlo es él mismo”. Bajo esa premisa, el equipo puso manos a la obra y el resultado fue, sencillamente, sobrecogedor. Mediante tecnología estereoscópica 3D, una iluminación sofisticada y una sincronización milimétrica, se obró el milagro: Soda Stereo volvía a escena con sus tres integrantes icónicos, como si el tiempo no hubiese pasado.
Basándose en registros de la gira “Me verás volver” (2007), la puesta en escena se centró en la figura y el magnetismo de Gustavo. Desde ciertos ángulos y distancias, la ilusión era total; no buscaba una perfección clínica, sino una fidelidad absoluta al espíritu y la gestualidad del músico. Con Zeta Bosio y Charly Alberti custodiando el legado en vivo, solo quedaba dejar que los discos —eternos en el imaginario latinoamericano— hicieran el resto. El inicio con “Ecos” desató una euforia inmediata. El público observaba con asombro la interacción del avatar de Gustavo con sus compañeros de toda la vida, mientras un telón estratégico subía y bajaba según el repertorio, potenciando la profundidad del efecto 3D. Con “Juego de seducción” y “Nada personal”, la entrega de la audiencia ya era plena.

La experiencia se tornó inmersiva con el uso de lentes 3D en momentos clave, permitiendo que himnos como “Cuando pase el temblor” cobraran una nueva dimensión mediante colores vibrantes. La intensidad subió con cortes fundamentales del disco Dynamo (1992): “Luna roja” y “Toma la ruta” fueron coreadas a pleno pulmón, alcanzando uno de los puntos más altos con una versión de “En la ciudad de la furia” que, por sí sola, justificaba el valor de la entrada. Lo más fascinante fue el cuidado en los detalles; incluso en las pausas, se podía percibir a contraluz cómo los músicos entraban y salían de escena, un dinamismo que el avatar de Cerati replicaba con asombrosa naturalidad.

Tras el despliegue visual de “Zoom”, la nostalgia se apoderó del ambiente con “Planeador”, “Final caja negra” y “Primavera 0”, culminando en el estallido de “Prófugos”. Para el cierre, Zeta y Charly se situaron en plataformas en medio del público mientras sonaba la icónica “De música ligera”. De fondo, un collage de momentos históricos acompañó el adiós, cerrando con el memorable “Gracias totales” de Gustavo antes de retirarse. Para quienes nunca vivieron a Soda Stereo en su apogeo, este espectáculo logra mitigar esa ausencia, pese a las lógicas objeciones que el formato pueda implicar. ¿Estamos ante el inicio de la era de los avatares digitales? Es una interrogante abierta, pero algo quedó claro: Gustavo Cerati es eterno y su figura permanece como el pilar más sólido del rock en español contemporáneo.
Setlist:
Ecos
Juego de Seducción
Nada Personal
Hombre al Agua
Ella usó mi cabeza como un revolver
Cuando pase el temblor
Luna Roja
Toma la Ruta
(En) El séptimo Día
En la Ciudad de la Furia
Sobredosis de T.V.
Persiana Americana
Un Misil en mi Placard
Zoom
Planeador
Final Caja Negra
Primavera Cero
Prófugos
De Música Ligera
Zona de Promesas

