Por Francisco Aguilar A.
Hablar de Alain Johannes es recorrer las venas más profundas del rock alternativo mundial. Miembro fundamental de la mística de los años 90 y colaborador clave de titanes como Queens of the Stone Age, Them Crooked Vultures y el eterno Chris Cornell, Alain no es solo un músico; es un arquitecto de atmósferas y un guardián de la sensibilidad sonora. Su regreso a Chile no es solo un trámite geográfico, sino el reencuentro de un artista con sus raíces y un espacio para la creación desde la calma de su propio estudio.
Tras su ovacionado paso por Lollapalooza con el proyecto Drink The Sea —una reunión de talentos que rinde tributo a la memoria y la amistad—, Johannes se prepara para una experiencia mucho más cercana. Este 11 de abril, el escenario de Onaciu será el epicentro de un encuentro acústico e íntimo, donde las cuerdas de su guitarra y su inconfundible voz repasarán las piezas de su catálogo solista, su legado en Eleven y esas semillas musicales que han marcado la historia del rock de culto.
En esta conversación, nos sumergimos en su presente en Pirque y su búsqueda incansable que lo mantiene grabando piezas maestras en cuestión de días. Todo el detalle, a continuación:
¡Hola, Alain! Gusto saludarte. ¿Qué tal? ¿Cómo estás?
Hola, Bien, aquí estoy en Pirque. Feliz de regresar; estaba un poco cansado de las giras, pero fue muy bonito. Tenía muchas ganas de terminar de armar mi pequeño estudio acá para empezar mi trabajo solista, ya que han pasado más de cinco años desde Hum. También estoy aprovechando de ver temas de salud que solo se pueden atender estando en casa: comer mejor, nadar, caminar. En gira es muy difícil mantener horarios de sueño y rutinas saludables.
¿Y cómo va ese tema de salud?
Bien. Tengo 64 años y, debido a la pandemia y algunos problemas endocrinos, he tenido algunos inconvenientes. Estoy en proceso de aliviar la carga de mi corazón y de todo el sistema. Lo bueno es que mis exámenes de sangre salieron bastante bien, así que tengo mucho ánimo para lograrlo.
Me alegro Alain, mucho ánimo en eso. Me gustaría que hablemos de lo que fue tu presentación en Lollapalooza con Drink The Sea. ¿Cómo sentiste la recepción del público?
Estoy muy feliz con la recepción. Uno nunca sabe cómo se tomará un proyecto nuevo, pero me gustó mucho que ya hubiera gente cantando las canciones y conectando con los ritmos. Mucha gente estaba feliz de ver a Peter Buck en el escenario de nuevo. Es una banda interesante porque venimos de diferentes puntos, pero nos conecta Mark Lanegan: Peter y Mark colaboraron muchas veces; Barrett Martin, obviamente, por Mad Season; y yo también trabajé mucho con él. Me sentí en una especie de junta familiar, honrando a nuestro amigo Mark. Si no hubiese fallecido, seguramente estaría con nosotros en el escenario, porque esta banda tiene mucho de lo que a él le gustaba.
Hacerlo en la Cúpula fue una idea perfecta; así pudimos estar en un espacio más concentrado. Normalmente nuestros shows duran casi dos horas y media e incluyen visuales cinematográficas que van con la música. Lograr algo parecido en el contexto de un festival fue muy bueno para nosotros y el público se animó mucho. Estuvo bastante lleno, lo cual fue sorpresivo y grato.
Hace poco se estrenó el documental “El origen de los Red Hot Chili Peppers: Nuestro hermano Hillel”. Eres parte fundamental de esa historia. ¿Pudiste verlo?
Hace como un año, estando de gira en Filadelfia, Ben Feldman (el director) me pidió una entrevista. Fue intenso; fueron 90 minutos de conversación que se ven en segmentos cortitos en el documental. Fue fuerte revivir el periodo cuando falleció Hillel. En ese momento Natasha y yo estábamos grabando un disco en Inglaterra en un ambiente pésimo: un productor loco y egoísta nos tenía sin dinero para regresar a casa y bajo mucho estrés.
De repente me llama Jack Irons y me dice que Hillel falleció. Me dio un golpe muy fuerte. Era un verano sin sol y el estudio tenía un departamento que miraba hacia un cementerio; todo eso me causó un quiebre nervioso muy grande. Fue mi primera experiencia con la muerte de un ser querido. Al ver el documental me di cuenta de que no había procesado mucho de eso. Hillel y yo éramos los más cercanos, crecimos juntos con Jack. Él empezó a romantizar el mundo de la heroína y la bohemia de William Burroughs y quiso llevarme con él, pero para mí lo importante siempre fue la música. Cuando ellos empezaron a usar drogas, la banda empeoró de inmediato: los ensayos eran tarde, sonaban mal, estaban cansados. Yo era muy antidrogas y se creó una distancia; yo era el hombre de la casa, cuidaba a mi abuela y a mi hermana, y ese mundo de robar comida en el supermercado no era natural para mí. Ahí empezó la distancia. Por eso se terminó What Is This?, porque ellos decidieron quedarse conmigo aunque yo les aconsejé que se fueran con los Chili Peppers, donde era obvio que llegarían al siguiente nivel. Lo nuestro era más de culto, música más abstracta.
Colaboraste recientemente con Matías Mans en el tema “Rewind”. ¿Cómo fue esa experiencia?
Me contactaron con una propuesta muy interesante. Ya tenían la música desarrollada al 100% y me pidieron componer la letra y la melodía. También lo he hecho con miembros de bandas de dark ambient. Ahora con En Recreo pasa mucho: Peter Buck me trae un riff de guitarra y yo me ocupo del resto. Matías y Laurent vinieron a mi estudio en Pirque y grabamos cuatro o cinco temas que están apareciendo de a uno.
Ahora que estoy viviendo en Chile y planeo quedarme más tiempo cada año, me interesa mucho colaborar con artistas locales. Me encantaría hacer un disco con Nano Stern, hacer cosas con miembros de Los Tres (Ángel y Pancho) o con Carlos Cabezas. Mi intención es tener una vida basada en el ámbito chileno, colaborando como productor, coautor o cantante.
Este sábado te presentas en Onaciu. ¿Qué podemos esperar de ese show?
Normalmente me presento con guitarra acústica de 6 y 12 cuerdas y el cigar box, interpretando música solista, de Eleven y Desert Sessions. Pero ahora pienso agregar la eléctrica para explorar diferentes atmósferas. Es posible que toque temas de mi colaboración con Mark Lanigan y, como Cristóbal Aedo estará viendo el show, quizás nos animemos a tocar algo de Euphoria Morning. Estoy armando una pedalera para hacer looping y crear sonidos más extensos, sin ser una banda rítmica, pero sí para abrir la puerta a material del pasado que no había pensado tocar acústicamente.
También mencionaste un nuevo disco solista.
Será la continuación de Fragments and Wholes. Siempre guardo videos en Instagram donde improviso y ahí veo semillas que pueden transformarse en temas enteros. No me gusta preparar demasiado; prefiero esperar a que la energía se acumule hasta que solo tenga ganas de hacer eso. Hum lo logré en dos semanas, incluyendo la composición. En esta etapa de mi vida todo me sale mejor sin sobrepensarlo. Confío en la música y en las habilidades que he logrado en seis décadas. Me gusta ese modo de grabar porque, aunque no sea perfecto técnicamente, la energía es más cercana a la inspiración original. A veces, cuando tengo que tocarlo en vivo, ¡tengo que escucharlo varias veces porque ni sé lo que toqué! Todo fluye en el momento.
¿Has tenido oportunidad de escuchar la nueva escena chilena, como Candelabro o Hesse Kassel, que también estuvieron en Lollapalooza?
Todavía no, pero me encantaría que me envíes los nombres y discos. Recién me estoy reubicando y no he vivido aquí lo suficiente para captar todo lo que está pasando. ¿Esa escena es de rock?
Es un rock con tintes progresivos e indie pero a la chilena, una camada nueva muy interesante
Genial, me encantaría escucharlo. Parece que está regresando la influencia de la música progresiva. Yo crecí con Rush, King Crimson, Bruford y UK. Es increíble lo que está pasando ahora con Angine de Poitrine, está explotando.
¿Qué te parece Angine de Poitrine?
Me gusta. Me recuerda a música que escuchaba como Fred Frith y Massacre (el disco Killing Time del 80), o bandas de San Francisco como The Residents. Es un sonido progresivo y vanguardista. Es increíble el marketing o branding que tiene; está tan bien hecho y encapsulado que hasta mi doctor en Estados Unidos me envió el link preguntándome si lo había escuchado. Ojalá aguanten la intensidad del enfoque, porque saben tocar y componer, y su presentación es muy entretenida. Esto demuestra que no hace falta “premasticar” la música para la audiencia. Se puede comunicar con música intensa y complicada si tiene “ese algo”. Recuerdo que cuando iba a ver a Weather Report o King Crimson, los teatros estaban llenos. El público está listo para algo más que el pop masticado y simple. Es una buena noticia.


