21 de abril 2026.
Por Pablo Álvarez P.
Fotografías por Francisco Aguilar A.
14 años atrás fue la última vez que los suecos de Roxette pisaron suelo nacional. Un concierto que quedó registrado para siempre en un disco en vivo y posterior dvd. Elemento que quizás hizo aún más anhelado el esperado reencuentro con el público local. La espera fue amenizada por el pop electrónico de los chilenos Extraños en la Noche, en una velada que tenía un importante componente extra de misterio y novedad: la nueva vocalista del dúo nórdico, Lena Philipsson (60). Y es que tras la trágica muerte de Marie Fredriksson en 2019, Per Gessle (67) decidió aceptar que extrañaba tocar esos clásicos que llevaron a lo más alto de los rankings a la dupla salida de su natal Halmstad en 1986, 40 años atrás.
A las 21:15 el escenario del Movistar Arena quedó oscuro y el energético riff de “The Big L” (1991) dio el puntapié inicial al recorrido musical del dueto, convertido en un octeto en vivo. Con un vestido negro, brillante y corto, acompañado por un vistoso cinturón y un peinado levemente voluminoso, Lena enfrentaba por primera vez a su audiencia chilena. Ya en “Sleeping in My Car”, la pasión relatada en la canción llegó hasta la vocalista, quien comenzó a mostrar gran desplante en escena con paseos por el escenario, una importante destreza este vocal, y hasta alguna patada al aire lanzó, lo que le valió el primer gran aplauso de la jornada. La oriunda de Vetlanda dejaba de ser una extraña en la noche santiaguina y empezaba a ser abrazada por el público chileno. Ya con Lena y los fanáticos encendidos llegó el primer megahit de la noche con “Dressed For Success”, y ese shot de confianza y optimismo para triunfar en la vida. Contagiosa y enérgica, transformó al recinto del Parque O’Higgins en un karaoke.
“Muchas gracias. Suenan maravilloso”, dice Per en inglés antes de introducir la canción homónima del que confesó es su álbum favorito de Roxette: Crash! Boom! Bang! Ese disco que marcó un cambio hacia un sonido más maduro y que se reflejó en una interpretación llena de matices y atmósferas sobre la desdicha de vivir reiterados fracasos amorosos, con el dúo cantando a la par. Algo más sensual se puso el ambiente para “Wish I Could Fly” y ese sonido medio Duran Duran. Mientras que el salto a este siglo llegó con “Opportunity Nox”, electrónica y bailable tuvo a Lena convertida casi en una corista más junto a Dea Norberg, todo bajo el abrazo de la clásica estrella blanca de la banda proyectada en las pantallas. La energía no bajó con la melancólica “Fading like a Flower”, que puso a todo el público a cantar de pie.
“Esta la ensayamos en el avión a Sudamérica. Es sólo la quinta vez que la tocamos”, explica Per antes de que los 8 integrantes de la banda se pongan adelante en una sola línea, para una versión acústica de la folkie “Church of your Heart”, del superventas Joyride (1991). El pop-rock regresaría de inmediato con “Almost Unreal”, parte de la banda sonara del live action de Super Mario Bross de 1993 (hecha mucho antes de que los live action fueran tendencia). Algunos la cantaron, otros la grabaron y hasta hubo quienes la pololearon. El eurodance de “Stars” hizo bailar a todo el mundo, al igual que la rocanrolera “She’s got Nothing On (But the Radio)”, donde el guitarrista Christoffer Lundquist y el bajista Magnus Börgeson se cambiaron dinámicamente de un extremo al otro del escenario, mostrando que el paso de los años no los ha hecho perder vitalidad a la hora de tocar.
Un momento emotivo llegó con una de las más grandes baladas de fines de los 80s y principios de los 90s: “It Must Have Been Love”, la que Lena Philipsson dedicó a Marie Fredriksson. “Vamos a tocar una de mis canciones favoritas de Roxette y me gustaría dedicársela a Marie, porque sé que la extrañan y yo la extraño. Cantemos todos juntos, tal vez así pueda escucharnos”, dijo sentidamente la nueva vocalista. La nostalgia y el dolor de la pérdida de un amor se tomaron la gran cúpula, pero eso no impidió que el recinto se escuchara como una sola voz. El coro masivo siguió con “How Do You Do!”, que sonó pegada a “Dangerous” en lo que marcó probablemente el punto más alto de la participación del público durante el show. Todos los asistentes cantando y bailando como si no hubiese mañana. Previo al encore fuerte y claro llegó ese himno al amor y al disfrute despreocupado llamada “Joyride”, pero antecedido de un detallazo de Christoffer Lundquist, quien se tomó todo el escenario para interpretar en su guitarra “La Voz de los 80” de Los Prisioneros, junto a todo el respetable.
Para el bis, volvieron sólo Lena y Per (ahora con camisa blanca). Antes de comenzar, el compositor aseguró que la siguiente canción la escribió “el mismo día que Joyride… Fue un martes ocupado”, bromea socarrón antes de lanzarse con una versión acústica y a dúo de la poderosa balada melancólica “Spending My Time”. La gente cantó en masa y muchos registraron el momento en sus celulares. Imagen que marcaría la pauta para las siguientes canciones del encore que se transformó en un karaoke ochentero. Ya con toda la banda en escena, la icónica introducción en piano de la power ballad “Listen to your Heart” desató la euforia inmediata de los fans, mientras que “The Look” transformó en una fiesta la cancha, y el último regalo de la noche llegó con la balada de emociones difíciles “The Queen of Rain”.
Lo de Roxette anoche en el Movistar Arena fue más que pura nostalgia. Fue una invitación a dejarse llevar en ese viaje de placer propuesto por el Joyride, para el que todos y todas llegaron con el look correcto y vestidos para el éxito. Eso sí, guardando la esperanza de que la nueva fórmula de Roxette los transportase a tantos momentos de sus vidas que tienen a los suecos como banda sonora y sí que lo lograron. Lena no hace olvidar a Marie –tampoco pretende hacerlo- pero consigue que no se le eche de menos. Incluso el propio Per dejó abierta la puerta para seguir girando con esta formación y de seguro muchos ya los esperan de vuelta. Porque las canciones nunca se equivocan y la relación del dúo con Chile deber ser amor, y del bueno.
Setlist:
The Big L
Sleeping in My Car
Dressed for Success
Crash! Boom! Bang!
Wish I Could Fly
Opportunity Nox
Fading like a Flower
Church of your Heart
Almost Unreal
Stars
She’s Got Nothing On (But the Radio)
It Must Have Been Love
How Do You Do!
Dangerous
La Voz de los 80/Joyride
Spending My Time
Listen to your Heart
The Look
Queen of Rain
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