Pulp en Movistar Arena: Una fiesta de pop retorcido para la gente común

Banda invitada: Solar.
8 de junio 2026.

Por Pablo Álvarez P.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

“Este show es un encore. Un encore significa que el público quiere más”. Con esa premisa, o quizás advertencia, proyectada en las pantallas gigantes del Movistar Arena saltó al escenario Pulp la noche de este lunes. Una jornada cargada de historia pero también de actualidad, que comenzó con los chilenos de Solar. Ad hoc con lo que prometía la velada, la banda insigne del indie chileno noventero repasó en 40 minutos hits como “Lo que Eres” y “Por Costumbre”, junto a material de su último disco Mirage (2024).

Cerca de las 9 de la noche, todo se tiñó de fucsia y se escucharon las primeras notas de “Sorted for E’s & Wizz”. Una reflexión sobre la doble cara de las drogas, que te pueden levantar a lo más alto para luego dejarte vacío. Sin más espera, los de Jarvis Cocker (62) arremetieron con “Disco 2000”, éxito que no sólo nos recordó las vueltas que puede tener la vida, sino que también puso a girar y a bailar a toda la cancha que no dejó de saltar eufórica durante el estribillo. La fiesta del cuarteto convertido en una banda de 9 integrantes en vivo, dejó por un momento su mítico Different Class (1995) para pisar el presente con “Spike Island”, de su más reciente disco More (2025). Jarvis Cocker comenzó con sus contorsiones de espaldas al público junto a una gran circunferencia azulina de fondo, antes de cantarle a su búsqueda de autenticidad y propósito. Todo se volvió más oscuro para la desdeñosa “Razzmatazz” y su ritmo que te hace querer mover los pies, pero con una letra burlesca que se ganó una ovación.

De pantalón azul, chaqueta verde y camisa rosa, el frontman hizo una pausa para invitarnos a la discoteque: “Aquí hay una discoteque llamada Blondie”, dice en inglés. “En Sheffield hay una llamada Limit… Tiene unos baños terribles”, aseguró antes de llevarnos a un “Slow Jam” (More, 2025), que lejos de hablar de una fiesta, aborda el derrumbe del primer matrimonio del músico. Romántica y teatral, con cuerdas, sintetizadores y la voz profunda de Jarvis en su característico recitar cantado, acompañado de sus pasos de baile cortados. La épica siguió con “F.E.E.L.I.N.G.C.A.L.L.E.D.L.O.V.E.”, que tuvo al también escritor en el piso, para luego terminar con un grito final, retorciéndose y una luz blanca que enceguecía todo. De la luminosidad total al rosa intenso, para hablar de la satisfacción femenina en “Pink Glove”, mientras la tecladista Candida Doyle (62) le dio robustez a la incómoda “Underwear”. De vuelta al More, “Farmers Market” tuvo al violín de Emma Smith y al teclado de Richard Jones como protagonistas, y a un Jarvis lanzando uvas al público y repitiendo como un mantra la frase “Ain’t time we started feeling?”.

De pronto lo que se suponía era un concierto se transformó en una película, gracias a la brillante interpretación del frontman en “This Is Hardcore”, partiendo echado hacia atrás en una silla, cantando con falsete, acostándose en el suelo, para luego intentar alcanzar y penetrar en su objetivo. Una maravilla interpretativa que se ganó el aplauso cerrado de la gran cúpula. Tras el quemante sol de “Sunset”, la banda hizo un receso de 15 minutos antes de seguir. De vuelta en el escenario, un telón rojo clásico los recibió para un apartado acústico donde los 4 miembros históricos (Cocker, Nick Banks, Candida Doyle y Mark Webber) se tomaron el centro del escenario para la romántica “Something Changed”, con una larga introducción en español leída por Jarvis.

Otro momento notable llegó con “The Fear” (This is Hardcore, 1998), donde el escenario quedó negro y mangas inflables con vuelos trataban de atrapar al público, mientras la banda cantaba que el final estaba cerca. Durante el intermedio se le pidió votar mediante el aplausómetro a los fans si querían escuchar “Seconds” o “Help the Aged”, ganando esta última. Antes de tocarla, el cantante le advirtió al público “Esta canción es la única en que no llego a la frase más alta del coro, así que ¿pueden cantar?”. El resultado fue un verdadero karaoke dedicado a la vejez y a la empatía con los adultos mayores. Vestido con ropas más oscuras para esta segunda parte, el frontman toma la guitarra eléctrica y con un ruidoso solo crea la atmósfera para “Begging for Change”, lanzada este año como parte de la iniciativa humanitaria War Child, y que sin duda fue el rock más pesado y frenético que se escuchó la noche del lunes con Mark Webber (55) sacándole humo a su guitarra con un rifff veloz y sin escatimar recursos sonoros con múltiples teclados sonando.

Igual de frenética pero de sonoridad más luminosa, llegó “O.U. (Gone, Gone)”, un regalo para los fans más antiguos que tuvo al violín de Emma Smith como gran protagonista y al público dividido en 2 para cantar el coro. Con una vocación aún más bailable llegó “Acrylic Afternoons” del His ’N’ Hers (1994) y los sintetizadores de Doyle guiando la canción con su sonido retro-futurista, secundada por un violín vibrante para hablar de una doble vida y de lo que pasa realmente puertas adentro. Ya entrando en tierra derecha, el sarcasmo mezclado con melancolía llegó en el clásico “Do You Remember the First Time?” y su protagonista intentando reconquistar a su ex aunque sea esporádicamente. El Movistar Arena fue una fiesta en cada coro y la cancha explotó.

El himno de resistencia de los raritos y descartados llamado “Mis-Shapes” tuvo a Jarvis regalando chapitas hechas por el fanclub y a Webber luciéndose con un solo de guitarra disonante. La épica volvió con “Got to Have Love”, que tuvo a una precisa y exquista batería de Nick Banks (60) por delante liderando esa oda al amor. Y del amor al deseo y el despertar juvenil de “Babies”, con el voyerismo como invitado. Aquí el frontman se volvió a colgar la guitarra y encendió a todo el público con su sprechgesang, vistiéndose de crooner. “Ok, ¿hay algo que no hayamos tocado?”, pregunta Cocker retóricamente. “Seconds no quisieron escucharla, votaron por ‘Help the Aged’”, bromea antes de soltar ese himno del britpop llamado “Common People”, con su crítica a la romantización de la pobreza y el turismo social. El recinto del Parque O’Higgins fue una sola voz.

Para el cierre llegó la musicalmente tranquila “A Sunset”, que reprocha la mercantilización de la sociedad actual y su ánimo de monetizar todo. Sin embargo, Jarvis quería más. “¿Qué hora es?”, preguntó en inglés. “¿Una canción más? Ese era el final, pero ¿quieren una más? Hagamos ‘Seconds’. No la votaron, pero es la favorita de Emma (la violinista). Vamos a hacerla feliz”, dice generando rápidos movimientos de los roadies en el escenario para montar la canción fuera de todo protocolo. Pero el que el show fuera un encore estaba lejos de ser una metáfora o una hipérbole, porque Pulp le quería dar aún más a su audiencia e hizo debutar en vivo “Open Strings”, dedicada a la relación de la banda con Chile y el fallecido bajista Steve Mackey. “Nosotros los amamos. Buenas noches. Thank you”, dijo el vocalista para despedirse definitivamente.

2 horas 40 minutos de show nos regaló Pulp en su tercera visita. Espectáculo larga duración que confirma el estrecho lazo que han forjado los ingleses con el país, al punto de aparecer en la contraportada de More. Cocker confirmó ser el frontman definitivo del britpop y junto a sus secuaces nos dieron todo y más para convertir un lunes en una fiesta de retorcido pop británico.

Setlist:
Sorted for E’s & Wizz
Disco 2000
Spike Island
Razzmatazz
Slow Jam
F.E.E.L.I.N.G.C.A.L.L.E.D.L.O.V.E.
Pink Glove
Underwear
Farmers Market
This Is Hardcore
Sunrise
Something Changed
The Fear
Help the Agep
Begging for Change
O.O. (Gonge, Gone)
Acrylic Afternoons
Do You Remember the First Time
Mis-Shapes
Got to Have Love
Babies
Common People
A Sunset
Seconds
Open Strings