Conversamos con Guille Marmol de Eterna Inocencia: “Nos encontramos en el mejor momento de nuestra carrera, y RockOut es el lugar indicado para vivirlo junto al público chileno”

Por Sebastián Allende.

El Festival RockOut se ha consolidado como uno de los encuentros más relevantes de la música alternativa en Chile, reuniendo generaciones, estilos y discursos que han marcado a fuego la historia del punk y el hardcore. En su edición 2026, el evento vuelve a levantar una propuesta potente y diversa, confirmando su carácter de espacio de resistencia cultural y celebración colectiva, donde bandas históricas y proyectos contemporáneos conviven en un mismo escenario.

Dentro de ese contexto, Eterna Inocencia aparece como un nombre clave del cartel. Con más de tres décadas de trayectoria, una relación profunda con el público chileno y un presente artístico sólido, la banda argentina llega a RockOut en uno de los momentos más significativos de su carrera. Antes de su presentación en el festival, conversamos con Guille Mármol, vocalista del grupo, para hablar sobre este presente, el vínculo con Chile, el significado de compartir escenario con referentes de la escena y los desafíos que se abren en esta nueva etapa.

Guille ¿Cómo llega Eterna Inocencia a este momento, tanto en lo musical como en lo humano, después de tantos años de trayectoria y de presentarse en Chile en un festival tan grande como RockOut?

Creo sinceramente que Eterna Inocencia está en el mejor momento de su carrera. Este año, después del festival en Chile, nos vamos a México y Costa Rica, sumando nuevos destinos a los que ya recorrimos el año pasado, como Brasil. De a poco vamos cubriendo nuevas plazas, visitando amigos que hace mucho no vemos o conociendo personas con las que nunca habíamos tenido la oportunidad de encontrarnos.

RockOut, además, es un festival que sentimos que Eterna merece. Siempre hemos tenido nuestro público en conciertos propios, pero no siempre la posibilidad de tocar frente a audiencias más amplias, que quizás no nos eligen directamente, sino que llegan por una propuesta general. Por eso lo vemos también como un desafío muy lindo: reencontrarnos con nuestros seguidores de siempre, pero también salir al encuentro de personas que nunca vieron a la banda en vivo. Esto lo convierte, si no me equivoco, en el primer gran festival de Eterna Inocencia en Chile después de mucho tiempo, y eso nos llena de expectativas.

Ustedes han construido una relación muy especial con Chile. Hace poco conversábamos sobre eso tras su show en el Caupolicán. ¿Sientes que esa conexión ha cambiado o sigue intacta?

Sinceramente, siento que la conexión con el público chileno está intacta. Es maravillosa la respuesta que siempre tenemos, el cariño con el que nos tratan. El último Caupolicán fue, en muchos sentidos, un momento consagratorio para Eterna Inocencia.

Ahora me encantaría que quienes nunca vieron a la banda en vivo puedan experimentar eso: ser testigos de una relación que este año cumple 30 años cruzando la cordillera una y otra vez. El público chileno es muy eufórico, muy demostrativo, conoce profundamente nuestra obra, la hace propia y además nos ayuda a seguir difundiéndola. Así como la banda atraviesa su mejor momento, estoy convencido de que nuestra relación con Chile también lo está.

RockOut reúne bandas de distintas generaciones y escenas. ¿Qué les atrajo de esta invitación y cómo viven compartir cartel con nombres tan diversos del punk y el hardcore?

Estamos realmente muy felices. Me animaría a decir que esta es una de las semanas más importantes de nuestra vida como banda. Hoy mismo, miércoles, vamos a compartir escenario con Bad Religion por tercera vez, y el sábado será la cuarta. Y siempre se siente como la primera vez.

Bad Religion es una banda que nos influyó, nos cambió la vida y a la que prácticamente le debemos nuestra existencia. A eso se suma compartir escenario con bandas amigas como 2 Minutos, con quienes hace rato no coincidíamos en vivo; con La Vela Puerca de Uruguay y A.N.I.M.A.L. Hay una diversidad enorme que enriquece mucho la propuesta.

También nos da la posibilidad de reencontrarnos con viejos conocidos y de generar vínculos nuevos con músicos a quienes respetamos y conocemos, pero con quienes quizás nunca habíamos tenido la oportunidad de sentarnos a conversar. Seguro será un espacio de intercambio muy potente, y lo estamos esperando con mucha ansiedad.

¿Estos festivales funcionan realmente como espacios de camaradería y diálogo entre bandas?

Totalmente. Son momentos ideales para ponerse al día con la agenda y la obra de los compañeros. Muchas veces las agendas no coinciden y pasan años sin cruzarse. El festival tiene otro color: tocás, ves tocar a otros, compartís experiencias.

Muchas veces, de estos encuentros surgen proyectos a futuro. Nos pasó, por ejemplo, con Loquero, banda con la que ahora vamos a salir de gira por Argentina, y esos vínculos suelen nacer en contextos como este.

Además, con el paso del tiempo uno aprende a vivirlo con más conciencia. Antes todo parecía urgente; hoy se disfruta desde otro lugar. Hay un camino recorrido, amigos que están y otros que ya no, y el festival se transforma en una verdadera celebración, pero también en un espacio de balance y proyección.

Bad Religion es clave para toda una generación, pero especialmente para ustedes. ¿Qué lugar ocupa su música dentro de Eterna Inocencia?

Volver a tocar con Bad Religion siempre es un honor. Como decía antes, les debemos todo: una concepción distinta de la música, un mensaje potente, creativo, que fue clave para que armáramos Eterna Inocencia.

Incluso preparé un regalo para Greg Graffin —un libro sobre el surgimiento del capitalismo en las pampas— con la esperanza de tener un momento para dárselo personalmente. Pero más allá de eso, el solo hecho de compartir escenario es algo que también el público celebra. Muchas personas sienten que Eterna tenía que estar ahí, y eso nos lo hacen saber. Es un reconocimiento a más de 30 años de trayectoria en esta música.

Para cerrar, queremos preguntarte por tu proyecto solista “Guille Mármol y su Guitarra Negra”, que vuelve a Chile el 5 de junio en Santiago y el 6 en Viña del Mar. ¿De qué se trata este espectáculo?

Es un compendio de canciones y relatos que me formaron desde que me interesé por la música. No es solamente tocar la guitarra: es un recorrido reflexivo sobre el poder de la palabra. Es casi un unipersonal, más cercano a una obra de teatro que a un recital tradicional.

Hay lecturas, declamadores, registros vascos e irlandeses, porque el eje central es que las canciones digan algo. El espectáculo viaja desde el presente hasta los poemas homéricos, los aedos, las odiseas. Por eso la gira se llama La gira de los aedos.

Dura aproximadamente una hora, se presenta en espacios pequeños, con el público sentado. Apenas toco unas seis o siete canciones, pero entre medio hay muchas historias. La verdad es que es una experiencia muy profunda y emotiva.

Para despedirnos, ¿podrías dejar un saludo a la gente de Parlante.cl e invitarlos a RockOut?

Claro que sí. Invito a toda la gente de Parlante.cl a RockOut, este sábado 25 de abril en Santiago. Vamos a estar tocando junto a Bad Religion y muchas bandas más. Va a ser un festival increíble. Los esperamos.

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