Pentagram en Sala Metrónomo: Del abismo a la gloria, el final merecido de una leyenda

18 de agosto 2026.

Por Ricardo Olivero.
Fotografías por Javier Martínez.

Ayer, martes 18 de agosto, Pentagram regresó a Chile por tercera y última vez para ofrecer una jornada densa y pesada en Sala Metrónomo, en el marco de su gira de despedida denominada “Farewell Tour – Last Daze Here in Latin America 2026”. Una cita con el público chileno que fácilmente podemos catalogar como de culto, porque los más de 50 años de trayectoria de la agrupación le dan el estatus de leyenda viviente y de banda maldita del doom y del rock; una agrupación que supo renacer del olvido mientras esperaba en el infierno para terminar sus días no solo de manera digna, sino de manera gloriosa.

La historia de la banda tiene marcada a fuego el nombre de su carismático, polémico y único frontman desde 1971, el señor Bobby Liebling, quien prácticamente sobrevivió a todo (adicciones, depresión, líos con la ley). Ayer, a sus 72 años, estuvo dándolo todo en el escenario, moviéndose desenfrenadamente mientras tomaba sorbos de Jägermeister que compartía con la banda. Mostró vigencia y un registro vocal que envidiarían varios próceres del rock, demostrando que el conjunto, a pesar de su despedida, se encuentra en un momento activo y de gran calidad musical, tanto en estudio como en vivo.

La jornada comenzó con los nacionales y consagrados Bitterdusk, una leyenda del doom metal local que, de la mano de su último álbum Guardián del Valle, nos deleitó con su material reciente, apoyado en el peso de una trayectoria llena de credenciales para ser el show de soporte de una noche que destilaba pesadez por donde se le mirara.

El mérito de Bitterdusk es tomar las influencias lejanas de bandas como Paradise Lost y My Dying Bride y mezclarlas con ritmos sabáticos que, a su vez, generan una identidad propia que no necesita ser calco de nada, construyendo su propio nombre desde los años 90 en la escena doom nacional. Temas como “Guardián del Valle”, “Implacable Amanecer”, “Reminiscencia del Fuego” y el cierre con “El Llamado” marcaron un setlist potente y conciso, con exquisitos quiebres entre lentitud y nostalgia que luego mutaban a velocidad y acción, dejando una excelente introducción de pesadez y densidad para lo que se avecinaba. Fue un acierto total la inclusión de la banda en esta fiesta del doom metal y el rock.

Tocaba el turno de Pentagram. La banda estadounidense subió al escenario demostrando una vez más por qué es considerada una de las más influyentes del género. Ofreció un concierto potente que mantuvo eufórico a todo el público asistente, el cual se acercó en gran número a una velada muy esperada que congregaba a los viejos y nuevos fanáticos. A pesar del cambio de recinto, se logró un lleno total en Sala Metrónomo que no defraudó a la banda, siempre cercana a su público y al ambiente.

Hay que decirlo y ser honestos: la presentación volvió a marcar el énfasis en su último lanzamiento de estudio, el disco Lightning In A Bottle (tal como ocurrió en su último show en Chile). De todas maneras, este álbum ya se ha transformado en un neoclasico para los fanáticos, quienes recibieron el inicio con “Live Again” como si fuera parte de su repertorio más tradicional.

La noche proseguía y se entremezclaba con más temas de su nueva placa, como “I Spoke to Death”, hasta llegar a uno de los momentos icónicos: la interpretación del clásico “The Ghoul”, demoliéndonos con ese increíble y clásico riff de guitarra, denso como el petróleo, que sacudió las cabezas de todos los asistentes hasta dejarlos con los cuellos dislocados bajo la mirada psicopática de Bobby. La interpretación de la satánica “Sinister” también marcó un punto alto al resaltar el lado más oscuro de la banda, la cual sabe combinar el rock and roll con la oscuridad del doom y la pesadez de cinco décadas de densidad sonora que resuenan más fuerte que nunca en pleno 2026.

Destacamos nuevamente el gran trabajo de la agrupación, compuesta por Tony Reed en la guitarra y John “Scooter” Haslip en el bajo —ambos parte de la banda Mos Generator—, quienes hicieron una labor impecable en las cuerdas (mientras tomaban Jägermeister, como ya dijimos). Por supuesto, Henry Vásquez en la batería —conocido por su trabajo con los también históricos Saint Vitus y los increíbles Spirit Caravan— destrozó los bombos y platillos (al punto de botar uno en pleno tema). Marcó un punto altísimo, a mi parecer, en la ejecución de “Walk the Sociopath” (también de su último disco), haciendo retumbar los tambores hasta el centro de la Tierra y demostrando una pesadez y potencia increíbles para el primer cierre de la banda en escena.

El cierre definitivo fue con dos clásicos: “Forever My Queen”, de su histórico primer demo y quizás su canción más emblemática —una declaración desgarradora de amor e introspección acompañada por los mejores y más malditos riffs que ha tenido el rock and roll—, y “20 Buck Spin”, del clásico Relentless (de portada malditamente satánica). Ambos temas generaron algunos stage divings por parte del público, coronando la jornada litúrgica de cierre de una historia.

¿Faltaron temas clásicos nuevamente? Sin duda que sí. ¿Podrían haber tocado el tema “Relentless”? Sin duda muchos quedaron esperándolo. ¿Por qué no incluyen material de discos tan excelentes como Be Forewarned? La verdad no lo sabemos, pero lo mostrado por Pentagram no deja indiferente a nadie. Claramente es un milagro que sigan existiendo y girando alrededor del mundo, sacando material nuevo que no tiene nada que envidiarle a sus trabajos más clásicos.

Creo que a Bobby siempre le ha gustado vivir en el peligro, pero hoy, a sus 72 años, lo canaliza girando aún con su banda (aunque claramente no se siga portando tan bien), manteniendo un nivel y una energía increíbles. Apuesta por no vivir únicamente de la nostalgia, sino por capturar (como se vio ayer entre la gente) a un público nuevo que, en buena hora, se está familiarizando con su trabajo, generando algo de compensación histórica para una banda que logró conseguir justicia musical al fin de su carrera. No sabemos si es el fin; hay que aceptar los cierres, pero si la banda quiere seguir, ahí estaremos nuevamente. Larga vida a Pentagram.

Setlist:
Live Again
Starlady
The Ghoul
I Spoke to Death
Sinister
When the screams come
Sign of the Wolf
Dull Pain
Review your choices
Thundercrest
Walk the sociopath
Be Forewarned
Forever My Queen
20 Buck Spin