Rata Blanca en Teatro Coliseo: Entre magos, espadas y canciones eternas

28 de agosto 2026.

Por Sebastián Allende.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

Treinta y cinco años han pasado desde la publicación de Magos, Espadas y Rosas, el álbum de Rata Blanca que no solo se transformó en una de las piedras angulares del heavy metal latinoamericano, sino también en una obra fundamental para comprender la masificación del género en español. Un disco que hoy sigue más vigente que nunca y que tiene a los argentinos recorriendo este lado del continente desde el año pasado, y que este viernes 28 de agosto los tuvo de vuelta aterrizando en el Teatro Coliseo para entregar una verdadera colección de clásicos en la primera de sus dos presentaciones en este recinto capitalino.

Desde varias cuadras de distancia era posible advertir la enorme expectativa que generaba la visita de los trasandinos. Largas filas rodeaban el Teatro Coliseo y se extendían por calle Nataniel Cox, mientras cientos de asistentes buscaban asegurar la mejor ubicación posible en cancha y tribunas. La jornada comenzó a las 20 horas con Navaja, la nueva apuesta de heavy metal y hard rock liderada por el músico chileno Cristóbal Briceño junto a integrantes de Demoniac. En apenas su segunda presentación en vivo, la banda dejó en claro que la agresividad y la potencia también tienen un espacio dentro del universo creativo del inquieto compositor nacional.

Vestido completamente de cuero y asumiendo con naturalidad el rol de frontman, Briceño recibió una ovación tras cada intervención sobre el escenario, demostrando que en el metal ha encontrado una nueva forma de conexión con el público. Y aquello no responde únicamente a su carisma ni a ese guiño permanente a los grandes vocalistas de la vieja escuela, como Rob Halford, sino también a la solidez de una banda afiatada y a un grupo de canciones que ya comienzan a mostrar identidad propia. Temas de su recientemente estrenado álbum debut, Primer Corte, provocaron más de una sacudida de cabeza entre los asistentes durante media hora de presentación, dejando claro que Navaja es mucho más que un proyecto paralelo de Cristóbal Briceño.

Tras la primera descarga sonora y con un Coliseo completamente lleno, donde convivían familias completas, seguidores de distintas generaciones y metaleros de la vieja guardia, la expectación alcanzó su punto máximo. Pasadas las 21 horas, las luces se apagaron y las pantallas comenzaron a proyectar una historia poblada de ratas, magos y espadas. La introducción sirvió como antesala perfecta para la aparición de Walter Giardino, Adrián Barilari, Danilo Moschen, Alan Fritzler y Juan Pablo Massanisso. Rata Blanca estaba en escena y la celebración comenzó de inmediato con la poderosa “Hijas de la Tempestad”. Con Walter Giardino empuñando su inconfundible Fender Stratocaster roja y demostrando, una vez más, por qué es considerado el heredero latinoamericano más destacado de Richie Blackmore, la banda avanzó con “Solo para Amarte” y “Volviendo a Casa”. En cuestión de minutos, el Teatro Coliseo se transformó en una sola voz: saltos, puños en alto y sonrisas cómplices daban forma a una comunión que ya se sentía total entre el grupo y un público entregado desde el primer acorde.

La celebración de Magos, Espadas y Rosas continuaría con una seguidilla de himnos que mantuvieron la intensidad de la noche en lo más alto. “Hombre de Hielo”, con su energía arrolladora; “La Canción del Guerrero”, una de las composiciones más épicas del catálogo de la banda; “Ángeles de Acero” y “Talismán” fueron reafirmando por qué Rata Blanca ha logrado trascender generaciones dentro del heavy metal en español. Cada canción fue recibida con euforia por un público que conocía cada verso de memoria y que no tardó en transformar el recinto en una verdadera fiesta metalera. Los clásicos cánticos de “Olé, olé, olé, olé, Rata, Rata” bajaban constantemente desde la cancha y las tribunas, mientras los músicos respondían al cariño lanzando uñetas y saludando a los asistentes de las primeras filas.

La noche continuó elevando su temperatura con la poderosa tríada compuesta por “Rock es Rock!”, “El Círculo de Fuego” y “Días Duros”. Fue un segmento en el que Walter Giardino volvió a demostrar por qué es considerado uno de los guitarristas más influyentes del rock latinoamericano. Sus solos, cargados de velocidad, melodía y técnica, encontraron el complemento perfecto en la voz de Adrián Barilari, quien, a pesar de los años, sigue exhibiendo una notable capacidad interpretativa. Juntos, la dupla responsable del sello musical de Rata Blanca, dejaron en evidencia la vigencia de una banda que, lejos de vivir únicamente de la nostalgia, continúa defendiendo su legado con autoridad sobre el escenario, y estas dos noches en el Teatro Cariola son una prueba de aquello.

Pero si había un momento destinado a quedar grabado en la memoria de los presentes, ese sería la llegada de “Mujer Amante”. Considerada una de las baladas más importantes en la historia del rock en español y probablemente la canción más emblemática del grupo, su interpretación provocó una reacción inmediata. Antes de comenzar, Barilari invitó al público a hacerse cargo de las primeras estrofas y la respuesta fue tan contundente que por algunos instantes la banda pareció convertirse en un acompañamiento para las miles de voces que inundaban el Teatro Coliseo.

Tras alcanzar ese punto culminante, Rata Blanca mantuvo el acelerador a fondo para encarar el tramo final del concierto. “Guerrero”, “El Reino Olvidado”, “Rock and Roll Hotel” y “Aún Estás en Mis Sueños” siguieron alimentando el fervor de una audiencia completamente entregada. Entre riffs afilados, coros multitudinarios y una conexión permanente entre banda y público, el grupo argentino confirmó por qué sigue ocupando un lugar privilegiado dentro de la historia del metal latinoamericano.

Para el cierre llegaría otro de los grandes himnos de la banda, “La Leyenda del Hada y el Mago”. Con un Teatro Coliseo completamente entregado en donde el público presente acompañó cada verso mientras Walter Giardino desataba los últimos solos de la noche y Adrián Barilari se dejaba llevar por la energía de un público que cantó de principio a fin. Una jornada que fue una verdadera celebración del legado de Rata Blanca, demostrando que, a más de 35 años de existencia, las Ratas están más vivas que nunca.

Setlist:
Hijos de la Tempestad
Sólo para Amarte
Volviendo a Casa
Hombre de Hielo
La Canción del Guerrero
Ángeles de Acero
Talismán
Rock es Rock!
El Círculo de Fuego
Días Duros
Mujer Amante
Guerrero
El Reino Olvidado
Rock and Rock Hotel
Aún estás en mis sueños
La Leyenda del hada y el mago