Por Rodolfo Galleguillos.
Estamos en una época en la que, por fortuna, muchas bandas y artistas provenientes de Japón han podido recorrer tierras sudamericanas. Lo que durante los años 90 y principios de los 2000 parecía ser solo una obsesión de un selecto grupo de seguidores de la cultura geek local, posteriormente se transformó en un reconocido espacio de calidad cultural que trascendió formatos y generaciones. En ese contexto, Toe es una banda que ha tenido una importante repercusión en Chile. Desde su primera visita, en 2018, y aun desde mucho antes, el anhelo de seguir presenciando su propuesta musical no ha hecho más que crecer.
Aunque es catalogado como un grupo de post-rock, para algunos su sello distintivo es la integración de texturas más cercanas al math rock, desarrolladas de una forma que solo los nipones saben ejecutar. Lleno de pasajes acústicos, un sonido de garage y diversas texturas minimalistas, el cuarteto compuesto por Hirokazu Yamazaki y Takaaki Minoi en guitarras, Satoshi Yamane en bajo y Takashi Kashikura en batería ha logrado transformarse en un referente mundial del género, junto a sus contemporáneos MONO y Mass of the Fermenting Dregs.
En esta ocasión, los oriundos de Tokio llegan con su cuarto disco bajo el brazo: Now I See The Light, lanzado en 2024, nueve años después de su anterior trabajo, Hear You. Este álbum sintetiza todo el espectro melódico que los ha caracterizado desde sus orígenes. Uno de los adelantos del disco, titulado “Sonny Boy Rhapsody”, apareció en 2021 como parte de la banda sonora del anime psicodélico Sonny Boy, que narra la historia de un grupo de jóvenes de una academia atrapados en una dimensión similar al vacío, donde adquieren diversos poderes sobrenaturales.
El grupo, además, se caracteriza por una potente y emotiva puesta en escena, la que ha tenido una gran repercusión en sus registros audiovisuales, especialmente desde el lanzamiento de su segundo larga duración, For Long Tomorrow (2009), considerado por muchos como su obra maestra y el álbum que los posicionó en el escenario internacional. Suelen tocar en disposición circular, emulando la experiencia de una sala de ensayo, por lo que sus presentaciones siempre tienen un carácter íntimo y están cargadas de expresividad.
La espera de ocho años llegará a su fin este 10 de septiembre de 2026 en el Teatro La Cúpula, en un concierto cuyas entradas se agotaron por completo pocos días después de su anuncio, realizado a comienzos de año.

