15 de septiembre 2026.
Por Sebastián Allende.
Fotografía por Francisco Aguilar A.
Habían pasado ocho años desde la última visita de Jamiroquai a Chile. Desde aquella recordada presentación en el Festival de Viña del Mar de 2018, la agrupación liderada por el incombustible Jay Kay mantenía una deuda pendiente con sus seguidores nacionales. Una espera larga que finalmente llegó a su fin este martes 15 de septiembre, cuando el británico y su banda regresaron para ofrecer un espectáculo de primer nivel en un Claro Arena completamente sold out, demostrando que el paso del tiempo no ha hecho más que consolidar su legado.
La jornada, que comenzó bajo una cálida tarde primaveral en la precordillera de Santiago, fue acompañada desde temprano por cientos de fanáticos que transformaron los alrededores del recinto en una auténtica celebración del funk, el soul y la música bailable que ha caracterizado a la banda por más de tres décadas. A las 18:30 horas fue el turno de Los Tetas, históricos representantes del funk chileno y una elección más que lógica para abrir una velada de estas características. Con una presentación cargada de energía, groove y actitud, la agrupación demostró que su catálogo sigue manteniendo intacta su capacidad de transformar cualquier escenario en una pista de baile.
Clásicos como “La Medicina”, “Contra Viento y Marea”, “Papi, ¿Dónde Está el Funk?”, “Corazón de Sandía” y “Cha Cha Cha” encontraron una respuesta inmediata en un público que poco a poco comenzaba a llenar el recinto. El bajo punzante de Rulo, junto a las guitarras cargadas de wah-wah de C-Funk, fueron construyendo una atmósfera perfecta para preparar el terreno a Jamiroquai. Más que simples teloneros, Los Tetas parecieron asumir la misión de recordar que el funk también tiene raíces profundas en la escena nacional.
Tras el paso de los nacionales, llegaría a las 19:40 horas Joy (Anonymous), el dúo británico que en los últimos años ha ganado notoriedad gracias a una propuesta donde convergen house, disco, soul y electrónica contemporánea. Con una presentación que aportó un matiz distinto a la jornada, sustentada en bases electrónicas envolventes, ritmos cálidos y un enfoque más atmosférico que explosivo, lograron llevar al público por un viaje sonoro que funcionó como una transición ideal hacia la experiencia que estaba por venir. La dupla formada por Henry Counsell y Louis Curran consiguió mostrar algunos de los nuevos sonidos del dance británico en una noche donde la audiencia ya clamaba por el espíritu funk que domina el universo Jamiroquai.
Pasadas las nueve de la noche, las luces se apagaron y una extensa introducción instrumental comenzó a elevar la expectativa. El rugido del público fue creciendo hasta hacerse ensordecedor desde todos los rincones del Claro Arena, alcanzando su punto máximo cuando la figura de Jay Kay apareció finalmente sobre el escenario para que la banda rompiera el silencio con “(Don’t) Give Hate a Chance”, una declaración de principios convertida en canción.
Desde los primeros compases quedó claro que Jamiroquai venía dispuesto a ofrecer una auténtica clase magistral de ritmo, precisión y sofisticación musical. El sonido era simplemente impecable: cada instrumento encontraba su espacio, los bajos golpeaban con profundidad, los coros sonaban precisos y la voz de Jay llegaba cristalina a cada rincón del recinto. Era una noche de celebración que continuó con “Little L”, una de las canciones más queridas de la etapa más pop de la banda. Su línea de bajo irresistible y su espíritu festivo provocaron los primeros grandes coros colectivos de la noche. Luego llegó “Seven Days in Sunny June”, aportando un respiro más melódico y romántico. Ya en estas primeras canciones se podía apreciar una constante que marcaría la velada: la música se expandía, las composiciones crecían y se iban fundiendo unas con otras para construir una experiencia continua.

Tras una extensa introducción llegó “Space Cowboy”, que dio paso a un nuevo viaje sonoro y también al primer cambio de chaqueta y sombrero de Jay Kay. Un elemento que terminaría convirtiéndose en una constante durante la presentación, marcando en cierta forma los distintos capítulos y etapas de la carrera del eximio vocalista junto a la banda. “Alright” transformó nuevamente el ambiente en una gran fiesta. Pocas canciones logran capturar tan bien esa sensación de optimismo y celebración. El público respondió bailando de principio a fin. La música no se detenía y “High Times” profundizó el costado más sofisticado del grupo, combinando funk elegante con arreglos que evidenciaron la extraordinaria riqueza musical de la agrupación. Mientras tanto, “Disco Stays the Same” funcionó como un puente perfecto entre el sonido clásico de Jamiroquai y una visión más moderna de la música bailable.
El momento más viajero llegó con “Travelling Without Moving”, una composición que sigue reflejando perfectamente el espíritu aventurero y futurista que siempre ha acompañado a Jay Kay y compañía, instancia en la que el cantante besó frente a las cámaras su chaqueta Adidas modelo Chile 1962, desatando la ovación y el entusiasmo de los presentes. Si la noche ya era sobresaliente, el tramo final estaba reservado para una seguidilla de canciones simplemente infalibles.
“Canned Heat” fue uno de los puntos más altos del concierto. El clásico inmortalizado mundialmente a finales de los noventa convirtió al Claro Arena en una verdadera pista de baile. Miles de personas saltaron y celebraron al unísono mientras la banda desplegaba una energía desbordante. En uno de los momentos más cercanos de la noche, Jay Kay se acercó a las primeras filas para recibir el cariño de los asistentes, firmar discos, tomar banderas, recibir pancartas e incluso posar para algunas fotografías, demostrando la simpatía y cercanía que lo han caracterizado durante toda su carrera.
La música no daba respiro y el éxtasis colectivo llegó con “Cosmic Girl”. Desde el instante en que sonaron sus primeras notas, el recinto explotó en una celebración masiva. La canción mantiene intacta su capacidad de generar alegría inmediata. Su groove irresistible y el virtuosismo instrumental permitieron vivir uno de esos momentos donde artista y público parecen fundirse en una sola entidad. “Love Foolosophy” fue la excusa perfecta para seguir exhibiendo la personalidad escénica de Jay Kay, antes de dar paso a “Virtual Insanity”. El himno definitivo de Jamiroquai fue recibido entre ovaciones, coros multitudinarios y una emoción palpable que recorrió cada rincón del estadio.
Para el final, los acordes de “Deeper Underground” desataron una última explosión de energía entre las miles de personas que repletaron el recinto, transformando el lugar en una auténtica pista de baile bajo las luces y los grooves inconfundibles de Jamiroquai. Un broche de oro para un concierto que recorrió distintas etapas de su trayectoria y que confirmó, una vez más, por qué la agrupación liderada por Jay Kay sigue siendo una de las propuestas más vigentes, elegantes y magnéticas de la música en vivo. Esta sexta visita a Chile quedará grabada como una celebración de tres décadas de innovación sonora, en donde el funk, el soul y el acid jazz volvieron a demostrar una conexión que, pese al paso del tiempo, permanece intacta entre la banda británica y el público chileno.
Setlist:
(Don’t) Give Hate a Chance
Little L
Seven Days in Sunny June
Space Cowboy
Alright
High Times
Disco Stays the Same
Travelling Without Moving
Canned Heat
Cosmic Girl
Love Foolosophy
Virtual Insanity
Deeper Undergorund

