My Chemical Romance y The Hives en Estadio Bicentenario La Florida: Una noche de teatro, sudor y mucho rock

28 de enero 2026.

Por Francisco Aguilar A.
Fotografía por Lotus Producciones.

El rock de los 2000 fue un periodo de mutación fascinante, donde la crudeza del post-punk y la vulnerabilidad del rock alternativo chocaron para redefinir la identidad de una generación. Mientras bandas como The Hives rescataban el garage rock con una elegancia salvaje y una energía eléctrica heredada de los clásicos, My Chemical Romance emergió como el arquitecto de una nueva épica emocional, elevando el “emo” a la categoría de ópera rock. Ambas agrupaciones no solo dominaron las listas de éxitos, sino que se convirtieron en pilares de una escena que priorizaba la autenticidad y la performance, marcando a fuego la educación musical de miles de chilenos que crecieron entre el garage y el delineador negro.

Esa importancia histórica se materializó en el Estadio Bicentenario de La Florida, que se transformó en un santuario para la nostalgia y el rock más visceral, bajo un cielo santiaguino que pareció detenerse ante el despliegue de tres propuestas de altísimo calibre. La jornada inició con los nacionales HANABI, quienes con una energía envidiable supieron domar la inmensidad del estadio, demostrando que el talento local tiene la fuerza necesaria para sostener un escenario de proporciones internacionales.

Tras ellos, los suecos de The Hives salieron a dar una verdadera cátedra de garage rock y manejo de masas. Desde el primer segundo de “Enough Is Enough”, la banda no solo tocó, sino que se adueñó del recinto a través de una interacción constante y casi maníaca con el público. Pelle Almqvist, moviéndose como un rayo entre los amplificadores, desafió a la audiencia chilena en cada pausa, hablando un español rudimentario pero efectivo y exigiendo más ruido, más saltos y una devoción absoluta que los asistentes entregaron sin dudar. El carisma de los suecos, sumado a sus impecables trajes de gala iluminados, convirtió la cancha en un hervidero de sudor y risas, especialmente durante himnos como “Main Offender”, “Hate to Say I Told You So” y la explosiva “Tick Tick Boom”, donde Pelle incluso bajó a las vallas para mirar a los ojos a los fanáticos, dejando claro que su autoproclamado título de “mejor banda del mundo” es un hecho respaldado por una presencia escénica electrizante que dejó al público en su punto máximo de ebullición.

El momento de la verdad llegó cuando las luces del Bicentenario se apagaron para recibir a My Chemical Romance en un retorno que se sintió como una verdadera epopeya artística. El show comenzó con una ambición cinematográfica: la banda decidió ejecutar la totalidad de su obra cumbre, The Black Parade, de principio a fin. Bajo una puesta en escena profundamente teatral que evocaba la estética de un desfile fúnebre victoriano, Gerard Way apareció dotando a cada interpretación de una carga dramática sobrecogedora, logrando que piezas como “Welcome to the Black Parade” y la desgarradora “Famous Last Words” se sintieran como hitos culturales.

Tras la culminación de este primer bloque conceptual, la banda realizó un cambio de vestuario que marcó el inicio de una faceta más cruda y directa. En esta segunda mitad, Gerard Way rompió la cuarta pared del teatro para establecer una conexión humana y profunda con la audiencia de La Florida; entre canciones, el frontman interactuó constantemente con la multitud, dedicando palabras de agradecimiento y compartiendo frases que demostraron una madurez y cercanía genuinas. Esta renovada energía se sintió en la ejecución de temas como “Boy Division” e “I’m Not Okay (I Promise)”, donde la banda se mostró más suelta y comunicativa que nunca.

El cierre con “Helena” y “The Kids From Yesterday” no solo selló una jornada histórica, sino que reafirmó la importancia capital de My Chemical Romance en Chile. Para un país que abrazó la subcultura emo con una intensidad única en la región, este concierto fue mucho más que música; fue la validación de un movimiento que muchos dieron por muerto, pero que sigue latiendo con fuerza en nuestra cultura. La masividad y la devoción vistas en el estadio demuestran que el “emo” no fue una moda pasajera, sino un lenguaje emocional que continúa uniendo a distintas generaciones en un refugio de identidad y resistencia.

Setlist The Hives:
Enough Is Enough
Main Offender
Born a Rebel
Paint a Picture
Bogus Operandi
Hate to Say I Told You So
Countdown to Shutdown
Legalize Living
Come On!
Tick Tick Boom
The Hives Forever Forever The Hives

Setlist My Chemical Romance:
Mr. Blue Sky (Electric Light Orchestra)
Over Fields (The National Anthem of Draag)

The Black Parade
The End.
Dead!
This Is How I Disappear
The Sharpest Lives
Welcome to the Black Parade
I Don’t Love You
House of Wolves
Cancer
Mama
Sleep
Teenagers
Disenchanted
Famous Last Words
The End.
Blood

My Chemical Romance
Boy Division
It’s Not a Fashion Statement, It’s a Fucking Deathwish
Heaven Help Us
I’m Not Okay (I Promise)
SING
Na Na Na (Na Na Na Na Na Na Na Na Na)
You Know What They Do to Guys Like Us in Prison
Hang ‘Em High
Helena
The Kids From Yesterday