Parque O´Higgins, 14 de marzo 2026.
Por Ignacia Gutiérrez.
Fotografías por Javier Martínez / Felipe Morales / Lotus
El sonido alternativo se tomó el segundo día del festival, consolidándose como la jornada de mayor convocatoria. Entre ráfagas de pop, rock y rap, el sábado concretó algunos de los reencuentros más esperados por los fanáticos chilenos. Desde la apertura de puertas, miles de personas se acomodaron para esperar a los favoritos del día, en una lista que transitaba desde la girl band estadounidense Katseye hasta el rapero Tyler, The Creator.
La apertura estuvo a cargo del pop de Fonosida, la joven banda chilena que se ha abierto paso con fuerza en la escena, y de la electrónica del reconocido DJ nacional Bruno Borlone, quien preparó un setlist que mezcló desde reggaetón hasta jazz y funk. Más tarde, el turno de Zaturno en el Cenco Malls Stage inyectó una dosis potente de rap chileno, sumando sorpresas como la presencia de Nicole para interpretar “2001”. Como Asesinar a Felipes y De Saloon también dijeron presente en una jornada donde la música nacional fue protagonista; con un álbum estrenado en 2025 por parte de los penquistas y música nueva en camino por CAF, ambas agrupaciones congregaron a una audiencia fiel y a nuevas generaciones que han descubierto su propuesta con sorpresa y fanatismo.
El art y math rock de Candelabro sirvió de antesala para los platos fuertes de la jornada. Presentándose por segunda vez consecutiva en el festival, esta vez en un escenario acorde a su explosivo crecimiento tras el lanzamiento de Deseo, Carne y Voluntad, la banda interpretó un set político y melódico que desató moshs y coros masivos. La gran sorpresa llegó con los covers de Los Prisioneros: “Ultraderecha” retumbó con fuerza mientras imágenes de Trump, Netanyahu, Kast y Milei aparecían en las pantallas, un momento que dio cuenta de la rebeldía y el talento desbordante del grupo liderado por Matías Ávila.
Por su parte, la andaluza Judeline regresó al país en formato festival con un show cargado de performance e indie pop, apoyada por bailarines y una estética visual impecable. Casi en paralelo, DJO —la estrella de Stranger Things— congregaba a miles de fanáticos, especialmente niños, para realizar su debut en suelo chileno. Hits como “Basic Being Basic” y “End of Beginning” sonaron bajo un atardecer que parecía coordinado milimétricamente con la música.
Katseye fue otra de las grandes sorpresas por la masividad de su público. El grupo deslumbró con una puesta en escena de alto nivel y coreografías precisas que las volvieron tendencia inmediata en redes sociales. Con un repertorio de doce canciones que incluyó “Debut”, “Mean Girls” y “M.I.A.”, las artistas se mostraron cercanas y agradecidas, con mensajes en español que cautivaron a la audiencia. En contraste, el hardcore punk de Turnstile lo incendió todo. En su tercera visita a Chile, la banda liderada por Brendan Yates demostró su maestría para provocar la locura colectiva. Desde los primeros acordes de “Never Enough” hasta “Birds”, el público saltó y gritó canciones que ya son banda sonora de vida. Fue un show poéticamente avasallador que, de no ser por el formato festival, podría haberse extendido por horas, manteniendo siempre ese sonido limpio y complementado que los caracteriza desde 2022.
En medio de láseres y luces azules, Lorde se reencontró con Lollapalooza tras 12 años de ausencia. Fue un show íntimo y minimalista, cargado de energía femenina y letras poderosas. La artista se mostró auténtica y emocionada, compartiendo incluso detalles personales con su audiencia, lo que no impidió una performance impecable de clásicos como “Team”, “Royals” y “Supercut” (esta última interpretada sobre una caminadora). La neozelandesa bajó a cantar abrazada a sus fans y cerró un espectáculo de primer nivel con “Ribs”, extrañando únicamente la lluvia que acompañó su mítica presentación de 2022.
El cierre de la jornada en el Cenco Malls Stage fue propiedad de Tyler, The Creator, quien en su debut en Chile repasó sus éxitos y su disco de 2025, CHROMAKOPIA. Entre fuegos artificiales y un atuendo amarillo, el rapero se mostró visiblemente conmovido por el recibimiento, reafirmando por qué es un nombre imprescindible del género gracias a su carisma y energía cinematográfica. Finalmente, Los Bunkers hicieron historia como los primeros headliners chilenos del festival. Tras su exitoso MTV Unplugged, la banda extendió sus hits hasta la madrugada, acompañados por un público que coreó cada letra de un setlist eléctrico cargado de himnos del inconsciente colectivo. Con mensajes de contingencia política y abriendo con “Miño”, el grupo incluso sorprendió anunciando un nuevo álbum de estudio para 2027. La electrónica también tuvo su punto alto con Peggy Gou; la DJ surcoreana repletó su recinto con un set de hora y media que transformó el sábado en un rave noventero inolvidable.

