Por Ignacia Gutiérrez.
Francisca Straube es el nombre real detrás de Rubio, la cantante, compositora y baterista de 37 años que llega este año a la edición de Lollapalooza con su proyecto solista, el cual vio la luz en 2017. Esta no es la primera vez de la artista en el festival: ya se presentó en 2018, 2019 y 2022, sumando también actuaciones en el Primavera Sound de Barcelona y el Festival Ceremonia en México.
Su carrera comenzó en bandas como Fármacos, Picnic Kibun y Miss Garrison, donde fue la voz principal. Durante la pandemia se mudó a México, país donde reside actualmente. Allí publicó su tercer álbum titulado Venus & Blue, antecedido por Mango Negro (2020) y La explosión de los pájaros (En vivo).
Electrónica, pop, hip hop y, en esta última entrega, folk, forman parte del universo de Rubio. Además de componer para series y películas, tuvo un ajetreado 2025 tras lanzar su Tiny Desk, convirtiéndose en una de las chilenas en llegar al famoso formato organizado por NPR Music.
El 2026 lo inaugura con el lanzamiento de su último álbum, que llega a plataformas el próximo 27 de febrero. Semanas después del estreno, se presentará en la versión 2026 de Lollapalooza Chile, hito que la trae de vuelta a su país de origen. Conversamos con Fran sobre su proyecto musical, lo que dejó el 2025 y su próxima presentación.
¿Cómo recibiste la invitación para ser parte del cartel de Lollapalooza 2026?
Me encanta. Como ya no vivo en Chile, cuando voy a tocar allá me emociona mucho; me dan ganas de llorar por estar con mi familia y todo lo que significa. Es muy lindo. Además, en el “Lolla” tocamos en un horario súper rico, en modo nocturno. Vamos con todo, con el disco nuevo ya lanzado; será como mostrarles mi nuevo mundo. Estoy muy entusiasmada, la verdad.
¿Cómo fue terminar el año pasado tras ser una de las chilenas en el Tiny Desk? Fue una oportunidad que visibilizó tu música ante un público nuevo. ¿Cómo cerraste ese 2025?
El 2025 fue un año muy raro, entre depresivo, oscuro y luminoso. Hice el disco, lo que fue muy emocionante, pero el año en sí fue muy emocional. Lo del Tiny fue increíble, pero en ese momento yo no sé si estaba tan bien como persona; sentirme expuesta ahí me generaba un poco de resistencia, aunque terminó siendo una experiencia muy importante.
El Tiny, más allá del prestigio que tiene, fue un proceso conmigo misma muy lindo de vivir. Estuve muy “en la cuevita” creando y fue un año especial. Siento que este 2026 estoy con otra energía; ya partió distinto con el disco. Menos mal no salió el año pasado, porque el 2025 era denso; estaba “la serpiente”, ¿cachas? Ahora viene “el caballo”, vamos con todo.
Tu nuevo disco se estrena este 27 de febrero. Leía que se grabó con instrumentos reales y que te adentraste más en el folk y lo psicodélico. ¿Cómo definirías este álbum?
Sabes que me encanta cómo quedó; es una linda obra de arte. Hay una cosa sencilla y honesta. No esperaba hacer este disco ni hacer canciones en tonos mayores; me nació hacer cosas distintas. He estado escuchando mucho folk, cosas tranquilas… estoy aprendiendo a tocar guitarra y todas las canciones nacieron desde ahí.
Desde mi infancia, las bandas que escuchaba eran súper orgánicas. Hay una conexión mía con la banda, con el acto de tocar, de aprender de pedales y de instrumentos. Es un volver a lo real; tanto autotune y esas cosas ya no los quiero. El disco es colorido y amoroso, y eso me gustó.
¿Con qué palabra o concepto definirías este nuevo trabajo?
Como he dicho antes, siento que llegó el color a Rubio. Mi primer disco, Pez, tenía una portada negra conmigo usando plumas negras. Este disco es rosado, soy yo mirando una luz por la ventana. Es el extremo opuesto. Siento eso: que le llegó el color a Rubio y una sensación amorosa al componer.
En cuanto a inspiraciones, ¿qué elementos tomaste de otros artistas para este álbum?
Mira, cuando hago un disco generalmente ni escucho música. Estoy todos los días en el estudio y prefiero el silencio. Me he conectado con la banda, con las guitarras de palo… estoy muy “fijona”, descubriendo acordes lindos.
Me estoy descubriendo. Por eso parto el disco con “Voy creciendo”, porque volví a empezar. Siento un reencantamiento con la música. Mi inspiración es exploradora e ingenua. Este disco tiene esa ingenuidad que tuvo Pez, donde no había expectativas y solo lancé el material. Es muy distinto a Venus & Blue o Mango Negro, pero nació así, con esa cosa ingenua que es parte del ser artista: explorar y encontrarte a ti misma.
Sobre Lollapalooza, ¿nos puedes adelantar cómo será el show? ¿Será una mezcla de tus álbumes anteriores con lo nuevo?
Sí, voy con banda, que ya es algo muy bacán. Presentaremos todo el nuevo mundo de Rubio: la propuesta visual, lumínica y las canciones nuevas. Es un universo nuevo que le quiero entregar a la gente que vaya a ver el show.
¿Qué se viene para ti este 2026? ¿Piensas girar por Latinoamérica o Chile?
El disco sale a finales de febrero y ojalá pueda tocarlo por todo el mundo. Quizás en septiembre vaya a Europa. Viene la gira por Chile y ahora estoy en Estados Unidos. La idea es tocar mucho y que la gente conecte con el disco.
¿Qué otro artista te gustaría ver en Lollapalooza?
Soy fan de Deftones. No los he visto nunca y me encantaría, pero no tocamos el mismo día y al día siguiente me voy a tocar a Viña. Pero Deftones forever, es lo que más me gusta del festival, de hecho.


