2 de marzo 2026.
Por Pablo Álvarez P.
Fotografías por Diego Fuentes.
Un súper lunes de tacos, de regreso a clases y de retorno al trabajo, era el pronóstico para la capital en el primer día hábil de marzo. Sin embargo, lo único superlativo que se vivió este lunes en Santiago fue una sobredosis de romance en el Movistar Arena. Con la mezcla de ritmos urbanos y letras amorosas de la viñamarina Esteza, la noche comenzaba a entrar en ambiente para recibir al español Pablo Alborán. El músico malagueño que escogió Chile para iniciar el tour de su séptimo disco de estudio KM0.
A eso de las 21:30 horas las luces del arena se apagaron y un reloj junto a imágenes de naturaleza con latitudes cambiantes se proyectaban en las pantallas. El escenario se cubrió de rojo y la batería de Manuel Reina comenzó a sonar. Rápidamente aparece Alborán en el centro para interpretar un trozo de esa crítica al mundo web llamada “Clickbait” (KM0, 2025), pegada al reguetón romántico “Tabú” (2020). De inmediato bajó la ovación del repleto recinto capitalino.
“Buenas noches Santiago. Volver a Chile para mí es volver a casa”, saluda el andaluz vestido con pantalón y polera negra. “En estos tiempos extraños es raro sentir tanto amor. Lo que Chile me hace sentir es una mezcla de fuerza, nostalgia, valentía y poesía. Esta noche me gustaría que hagamos lo que sabemos hacer: cantar bien fuerte de aquí a Saturno”, invita Alborán.
Sin más, llegó el primer karaoke masivo con la balada de strings épicos “Quién” (Tanto, 2012), para abordar la soledad y el desamor tras la ruptura. “Me Quedo” (KM0, 2025) siguió para que el español luciese toda su herencia flamenca con su voz vestida de nostalgia. Otra ronda de aplausos se dejó sentir. Y de Andalucía a América con el sonido country de “Vámonos de Aquí” (KM0, 2025), dejando para el final un solo de teclado bien blusero de Adrian Schinoff. El baile llegó con “No Vaya a Ser” (Prometo, 2017), y un pop electrónico para abordar las complejidades y temores que conlleva el amor. Otro coro masivo se desató, mientras Carlos Sagaste le sacaba trote a su saxo.
“La siguiente canción mezcla muchos sentimientos (…). La música y un concierto mío siempre serán un lugar seguro para las emociones. Lo que no quita que esta canción tenga un dardo envenenado”, confiesa Alborán antes de interpretar la despechada “Qué tal Te Va” (KM0, 2025). Para la balada “Tanto” (2012), no hubo persona en el Movistar que no entonara al menos el estribillo. Mientras, entre tonos anaranjados Lolo Álvarez se despachó un solo de guitarra que sacó aplausos, antes del primer quiebre para “Mis 36” (KM0, 2025). El protagonista de la noche se sentó solo en el piano al centro del escenario, para interpretar ese ultimátum a una relación amorosa a punto de terminar. El público en tanto, levantó espejos hechos de cartón aluminio con frases como: “Me respeto”, “me quiero”, “me elijo”, “me priorizo” o “me abrazo”. Todavía en el piano, el oriundo de Málaga se apoya en el saxo de Sagaste para “Planta 7”, una emotiva y larga pieza dedicada a los trabajadores españoles de la salud, grabada originalmente con el guitarrista flamenco Vicente Amigo. Emotivo momento que terminó con un llamado a la donación de médula.
Cambio total en el mood cuando -acompañado de luces láser- el músico decide cantar su último single (lanzado hace 4 días), “Algo de mí”. Todo mientras una fan invitada al escenario se alistaba para ser la envidia del resto durante un extenso medley. Ya sentado con la fanática en la escalera del escenario, flanqueados por su saxofonista y su bajista, Alborán interpreta la hermosa y autocrítica “Perfectos Imperfectos” (KM0, 2025), aunque esta vez sin la japonesa Lilas, para luego seguir con un trozo de la vulnerable “Que Siempre Sea Verano” (Vértigo, 2020). Sin embargo el karaoke se sintió fuerte y claro en las románticas “Tu Refugio” (Prometo, 2017) y “Dónde Está el Amor” (Tanto, 2012), donde el cantante no le soltó la mano a su seguidora, antes de despedirla. Así llegó la desgarradora y arrepentida balada “Perdóname”, del debut homónimo del español lanzado en 2011.
Algo más alegre se puso la noche con la acústica pero rítmica “Pasos de Cero” (Terral, 2014), que puso a más de alguien a bailar durante el coro. Un nuevo video con escenas naturales en blanco y negro se toma las pantallas, con un sonido incesante y de suspenso. Se hace el silencio y el malagueño desde el segundo nivel del escenario empieza la interpretación de su éxito “Saturno” (Prometo, 2017). Estrellas, galaxias y planetas aparecen en blanco y negro, mientras los asistentes se dejaban la voz para cantar el triste y resignado estribillo. De un hit a otro, rápidamente Pablo se cuelga la guitarra y tras agradecer el constante apoyo no sólo de sus fans, sino que también de los medios chilenos con su carrera, entona su primer single y primer éxito: “Solamente Tú” (Pablo Alborán, 2011). El público canta al unísono ese himno al amor transformador con acento flamenco. El romance sigue con “Por Fin” (Terral, 2014) y una magnífica introducción en la guitarra española de José Marín. Alborán tampoco escondió su emoción ante la respuesta del público y lanzó un “¡mira mamá!”, con orgullo y felicidad para dejar al público cantar el último coro.
Un tierno y divertido video del cantautor en su infancia, haciendo magia, tocando piano y escuchando música se proyectó como antesala de KM0. La canción que le da nombre a su última placa es una reflexión sobre su carrera y la incertidumbre de sentarse nuevamente a componer frente a una página en blanco. Una última balada antes del bloque final llegaría con “Prometo” (2017) y su juramento de amor eterno.
Era hora de ponerse electrónicos con la dura y frágil “Copiloto” (KM0, 2025) y el escenario desplegando todos sus efectos lumínicos para casi montar una rave. De a poco el carrete se armaba con “Vívela” (2014) y su llamado a vivir sin restricciones. Ya con Alborán en la percusión llegó la electrónica y selvática “La Fiesta” (Vértigo, 2020), pegada a “Vivir” (2017) y su llamado a disfrutar sin ataduras ni expectativas externas. El español baila cubriéndose la cara con sus brazos, mientras mueve las caderas para el delirio de su fanaticada. El gran final llegó con el sabor tropical de la salsa en “La Vida que Nos Espera” (2025) y su oda al amor incondicional, y con el merengue-pop de “Si Quisieras”, dedicada al amor sincero. “Santiago, nos vemos mañana. ¡Hasta siempre!”, lanza el andaluz antes de abandonar el escenario, risueño y agradecido, como se vio toda la noche.
Sin tiempo para bis ni cambios de vestuario, el español demostró que su conexión con nuestro país es real. Porque ya sea desde el kilómetro cero o desde Saturno, el romance de Pablo Alborán con Chile se ve desde cualquier lugar de la galaxia y sin importar distancias.
Setlist:
Clickbait/Tabú
Quién
Me Quedo
Vámonos de Aquí
No Vaya a Ser
Qué tal Te Va
Tanto
Mis 36
Planta 7
Algo de Mí
Medley: Perfectos Imperfectos/Que Siempre Sea Verano/Tu Refugio/Dónde Está el Amor
Perdóname
Pasos de Cero
Saturno
Solamente Tú
Por Fin
KM0
Prometo
Copiloto
Vívela
La Fiesta/Vivir
La Vida que Nos Espera
Si Quisieras

