22 de marzo 2026.
Por Ricardo Olivero.
Fotografías por Javier Martínez.
Hay bandas que se despiden una vez. Otras, quizás dos. Y luego están The Adicts, que en cuestión de meses volvieron a decir adiós en Santiago como quien se devuelve a buscar el celular: con urgencia, estilo y cero culpas. Aunque su nueva “despedida” fue una sorpresa, no generó molestia alguna; al contrario, tanto los rezagados que se perdieron la cita anterior como su público fiel —consciente de estar ante uno de los mejores espectáculos de la historia del punk— saltaron de alegría. La convocatoria fue masiva en un Teatro Coliseo que desafió la primera noche fría de otoño con un calor humano desbordante. Desde temprano se respiraba ese aire entre carnaval decadente y reunión de viejos amigos que solo el punk británico sabe invocar. Era una nueva despedida, sí, pero sobre todo era una fiesta. Otra más. Y probablemente no la última, porque vimos a una banda vital que todavía tiene cuerda para bastante rato más.
La noche arrancó con los nacionales Mono Modo, una de esas agrupaciones que entienden que el punk no es una pieza de museo, sino un organismo mutante. Su set fue breve pero inquieto, cargado de riffs filosos y desvíos alternativos que coqueteaban con lo experimental. Sonaron compactos e intensos, con una energía que no pide permiso y que funcionó como una patada inicial más que digna, dejando una tarea pendiente para quienes aún no conocían su propuesta.
Luego fue el turno de Subradical, y aquí el tono cambió: menos exploración y más demolición. Veteranos y a veces subvalorados, demostraron ser mucho mejores en vivo de lo que el circuito suele reconocer. Lo suyo fue un directo a la mandíbula: velocidad, actitud y un show sin adornos. Su álbum Sigo respirando es una gema oculta de los 90, y verlos defenderlo con tal vigencia en un escenario grande fue un deleite que encendió los primeros mosh de la jornada.
Cuando aparecieron The Adicts, el teatro se transformó en un circo punk: una celebración medio absurda, medio brillante y completamente efectiva. Liderados por Monkey y su estética de La naranja mecánica versión carnaval, el show fue “lo de siempre”, y es precisamente eso lo que lo hace especial. La banda fue al grano con lo que el público anhela: confeti, algarabía y un estruendoso “Let’s Go” como punto de partida. La locura en la cancha se desató definitivamente con “Joker in the Pack”, un clásico absoluto con el que se echaron al bolsillo a los asistentes desde los primeros minutos. Esta segunda despedida tuvo un matiz accidentado; mientras afuera se reportaban barricadas y enfrentamientos, el gas lacrimógeno logró filtrarse al recinto, retrasando el inicio media hora. Sin embargo, la banda sorteó el inconveniente con humor, haciendo “caritas tristes” desde el escenario. Incluso la constante invasión de fans, que inicialmente pareció incomodar, terminó en una dinámica lúdica donde el vocalista acabó bailando desenfrenadamente con un seguidor.
El repertorio fue generoso y repasó distintas etapas de su carrera. “Viva la Revolution” se sintió como un mantra colectivo, mientras que “Chinese Takeaway” movilizó hasta al último presente. Con “Bad Boy”, exploramos el lado más sofisticado de la banda, todo enmarcado por visuales de payasos tétricos y pasajes de Kubrick. Entre medio, el despliegue teatral fue total: serpentinas, cervezas gigantes de plástico y gestos exagerados. The Adicts ofrece una experiencia que parece salida de Broadway pero gestada en las cloacas de Londres; no se toman en serio a sí mismos, pero se toman muy en serio el espectáculo. El cierre llegó con el mítico “You’ll Never Walk Alone”, desatando una lluvia de pelotas gigantes sobre un público devoto. Más que un adiós, quedó una sensación de continuidad. Al final, no fue una despedida, sino otra celebración disfrazada. Y si vuelven en seis meses para despedirse de nuevo, allí estaremos, porque hay despedidas que sencillamente vale la pena repetir.
Setlist:
Let’s Go
Joker in the Pack
Horrorshow
Tango
Don’t Exploit Me
Johnny Was a Soldier
How Sad
Fucked Up World
Numbers
Troubadour
I Am Yours
Angel
Telepathic People
Daydreamers Night
You’re All Fools
Rockin’ Wrecker
The Odd Couple
My Baby Got Run Over by a Steamroller
Just Like Me
Who Spilt My Beer?
Fuck It Up
Crazy
Chinese Takeaway
Bad Boy
Viva la revolution
You’ll Never Walk Alone

