Kuervos del Sur en Teatro Teletón: Un canto más que terrenal

21 de agosto 2026.

Por Eliseo Muñoz.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

Una noche de comunión sideral se vivió en el Teatro Teletón, una reunión de voces y energías que buscan las respuestas a las preguntas de la vida, en la sabiduría de la naturaleza y las costumbres milenarias de nuestras tierras andinas. Aquella concordia tenía un motivo sumamente especial, ya que se celebraba una década desde que los Kuervos del Sur publicaban su segundo disco, El Vuelo del Pillán, aquél que terminó por consolidar la presencia de la banda en la escena local. La cita se pactó para las 21 hrs y con mucha antelación, el recinto ya colmaba su capacidad, niños, jóvenes y adultos, sin distinción, habitaban los escalones del teatro, como pasajeros esperando la llegada de su tren.

Previo a la música, en el escenario se proyectó un breve repaso a la historia fundacional de este trabajo. Financiado mayormente a través de aportes de la misma fanaticada, un gran esfuerzo que se materializó en un disco sumamente vanguardista, ampliando el alcance del rock de raíz y otorgándoles dos Premios Pulsar a Mejor Artista Rock y Mejor Arte el 2017, en el mismo escenario donde hoy, una década más tarde, emprenderían vuelo para repasar aquel trabajo de manera íntegra.

Tras esta proyección, Los Kuervos aterrizan al escenario y de forma inmediata la música inicia con “Enredadera”. Una de las canciones más emotivas del disco, que conectó de manera inmediata con los asistentes. La emoción estaba en flor de piel, la voz de Jaime Sepúlveda, poblada con letras que narran vivencias del campo y la conexión con la naturaleza, fue amplificada por el canto de los oyentes, que coreaban desde el alma; las frases “Tengo una emoción, como enredadera” o “Somos brotes que no aflojan nunca”¸ sonaron con fuerza en los primeros instantes de la presentación. Ya con las alas totalmente desplegadas, seguirían “Las Gaviotas” y “Todavía”, que sirvieron como cúmulo emotivo, que esperaba estallar al momento de interpretar “Colibrí” y “La Casa del Mañana”, canciones que, en las palabras del propio Jaime: “Son para nuestros hijos”. Sembrando semillas de esperanza en la nueva generación de infancias.

Habitando la mitad de la presentación, Pedro Durán, dedicó palabras de homenaje a los artistas que residen dentro de su música: Congreso, Jorge Gonzalez, Violeta Parra; poderosos artistas de nuestra tierra, influencias que han ayudado a forjar el sonido de raíz que han creado como banda. Homenaje que se materializa musicalmente al interpretar “Águila Sideral”, cover a Los Jaivas incluido en este disco. Una potente reinterpretación a un himno elemental, que también serviría para marcar la fase final de este concierto, que ahora, con un carácter potente y contestario, daría paso a un interludio del maestro tras el teclado, Nicolás Quinteros, que hipnotizó al público y luego hizo temblar la grada cuando comienza “Aves de Mal Agüero”, seguido de “El Vuelo”, canciones que, sin dejar la emotividad a un lado, provocan un sentimiento de poder, fuerza y empatía.

Y fue cuando Pedro se tomó un momento a solas con su guitarra eléctrica, de entre aquellos acordes e improvisaciones, surgió “Los Cometas”, la canción introductoria de este disco, que a estas alturas es de carácter sumamente distintivo del grupo, un hit seguro que, a cualquier persona que no conozca esta gran banda, se le puede referir y esperar una respuesta positiva. Como un gran remezón, movió a los asistentes, que entre saltos y coros celebraban sin descanso. Este ánimo, no hizo más que amplificarse con “El Árbol del Desierto”.

El Vuelo del Pillán pronosticaba su término, el aterrizaje era pronto y sólo faltaba una canción en aquel camino. La gente lo sabía, la banda también. El escenario queda en la penumbra, los Kuervos desaparecen y, de aquella oscuridad, emerge la figura de una charanguista, era Fernanda Mosqueda, de la banda Merkén, quien, junto a Jorge Ortíz, iluminaron el escenario con el rasgueo de los charangos, trayendo el sonido de la cordillera al centro de Santiago. Un dueto que abre paso a “Cenizas”, canción que narra con dolor las afectaciones que provocamos a la tierra y la manera en que con ello logramos destruirnos a nosotros mismos. Que cobra una fuerza aumentada considerando el contexto actual de extractivismo desenfrenado y defendido por el oscuro poderío que domina todo.

Un final magno, para celebrar la década de un disco sumamente elemental en la música de nuestro país, una vanguardia que mezcló el sonido de nuestras raíces andinas con la corriente del rock. El pillán concluye su vuelo, pero los Kuervos no habían guardado aún sus alas. Aún quedaba tiempo para repasar otros éxitos de la trayectoria de la banda. “Vendaval” nos traslada a altamar, como pescadores luchando contra la tormenta. Siguen “De La Luz”, “El Bandido” y, para terminar: “La Caravana”. Un manifiesto sin decoraciones, esencial en un momento como este, para recordar a la población, que el verdadero poder de cambio reside entre nosotros.

Setlist:
Enredadera
Las Gaviotas
Todavía
Colibrí
La Casa del Mañana
Vagabundo
Águila Sideral
Aves del Mal Agüero
El vuelo
Los Cometas
El Árbol del Desierto
Cenizas
Vendaval
De La Luz
El Bandido
La Caravana